-¡OTRA VEZ!
Melissa se sobaba la rodilla mientras escondía su rostro, cubriendo las lágrimas ocasionadas con la caída.
-Mírate nomas, así no puedes llegar a la fiesta.
Apretó sus puños, ella no quería asistir a esa tonta reunión, no quería usar un vestido con olanes, tampoco le agradaba el peinado estirado ni los zapatos nuevos que apretaban sus pies.
Melissa ignoró a Lily cuando se agachaba para ver cómo estaba.
-¿Te duele?
Lily había dejado de gritar y reprochar la torpeza de Melissa.
-Oh, vamos... Meli, no hagas pucheros, ya no eres una niña.
Secó sus lágrimas y miró a Lily; estaba ahí por ella, se vestía así por ella, usaba esos tontos zapatos por ella... y lo seguiría haciendo. Al menos por los siguientes 7 años.
Ahora los vestidos eran más escotados y los zapatos venían con tacones integrados.
A los 20 años seguía escondiéndose. Miraba a su amiga mientras tomaba café.
-Si el trabajo nos da el aumento, sería bueno rentar el apartamento.
Melissa asentía atontada, Lily quería independizarse. Trabajar, estudiar y pagar su propio departamento.
-¿Lo rentarías con alguien más?
Lily dejó su tercera taza vacía en la mesa.
-No lo se... económicamente sería de gran ayuda...
Era pequeño: cocina y comedor en uno solo, un pequeño recibidor y solo una recamara con un baño. Modesto, pero con un gran paisaje. Era el departamento localizado en el sexto piso y se tenía una vista panorámica del lado rústico de la ciudad.
-Aquí no caben dos personas, Lily...
Miró sus maletas y el sofá, sabía que aquello sería incómodo... aún dudaba por qué lo hacía.
-Es chico, pero acogedor.
La sonrisa de Lily le recordó las razones de su salida en casa. Renunciando a la comodidad de una mansión para vivir con ella en un diminuto departamento.
-Deja tus cosas, me abrumas.
La menor acomodó sus maletas cerca del televisor.
-¡¿Qué te pasa?! ¡Alguien se caerá si dejas ahí arrumbada tus cosas!
-¡¿En dónde planeas que las deje?!
-¡¿Qué no es obvio?!
Ambas alzaron la voz, se acercaban cada vez más, las voces eran chillantes y lastimaban. Melisa la calló con un beso... uno que Lily respondió.
-Tu dormirás conmigo...
Le dijo con el poco aire que le quedaba, Lily ansiaba ese momento.
Eran 7 años de estar pegada a ella tratando de esconderse, cayéndose a cada rato para que fuera a mimarla de mil y un maneras. De fingir que solo estaba a su lado por la gran amistad... y después de 7 años, resultó que no era la única que fingía...
irazu
Cada cabeza es un ático, en donde se guardan recuerdos y fantasías, todo un mundo. Cada uno es distinto y muestra matices sorprendentes. Éste es el ático de aquel gato negro escondido, celoso del sol que acaricia su piel cada mañana, aquel que solo le cuenta a la luna sus miedos y anhelos...
lunes, 22 de agosto de 2011
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La espera terminó
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Muy lindo....me encantó, tan detallista.
ResponderEliminarGabina