domingo, 29 de mayo de 2011

El último amanecer

¿Recuerdas el sentimiento de paz? El sol golpeándote la espalda mientras ronroneas como gato los viernes por la tarde. La tranquilidad que se sentía al caminar a las 11 de la noche por el parque localizado detrás de tu casa justamente, una ubicación muy conveniente para ti.
¿Recuerdas a lo que sabe el sereno de las 3 de la madrugada? Cuando el sudor provocaba que se pegaran las sábanas a tu cuerpo desnudo, recalcando cada curva de tu figura.
Solo quería hacerte feliz, quería mostrarte la belleza en sí. Esmerarme para opacar mis defectos y mostrarte todas mis virtudes; para que en el momento en que veas lo malo en mí, sonrías y pienses solo en el esfuerzo que doy para hacerte sonreír
Pero ya nada puedo hacer; menos ahora que estas frente a mi con esa mirada cansada, tan vacía y sin vida. No quiero llorar frente a ti, no quiero mostrar lo mal que me pone verte así; tan fría y pálida, sin brillo, sin ese rojo rubor que siempre cubría tus mejillas.
Dilo, por favor, solo dilo. Quiero oír tu voz una vez más y escuchar esas frases que solo quedan bien en ti. Habla, aunque sea solo di un quejido; que tu silencio me mata y me destruye el alma, congelando el aire que entra por mis pulmones.
Dime que lo hice bien, dime que me esforcé, que se nota el empeño que he puesto desde el primer día que te vi.
Mírame... mírame y sonríe como antes lo hacías, como aquella vez que corrías hacía el mar y te adentrabas a el, luchando contra las olas necias que, es verdad, alentaban tu paso, pero tu jamás desistías.
¿Por qué? ¿Por qué tengo esta sensación en el pecho? Esta textura que raspa el interior de mi garganta y desgarra mis pulmones cada que respiro; que destroza mi mente con la sola idea de haberte perdido; ahora que se que será la última vez que te vea.
¡Maldita sea! ¡Habla!
¿Recuerdas? Si lo haces, ayúdame a recordar, porque por mi cabeza solo están tus labios azules e inmóviles, las grietas alrededor de tus ojos que tanto detestabas, pero que para mí siempre fueron encantadoras. Tus uñas y cabellos igual de cuidados, tus manos llenas de líneas... ¿Recuerdas? ¿Qué recuerdas?
La noche termina de nuevo y yo no puedo despegarme de tu lado, mi ninfa mágica, deseo ir a tu encuentro; bajar de las estrellas para regalarte una bella flor... pero ya no puedo, ya no debo...
Responde... responde... dime si en el fondo del mar encontraré tu recuerdo.

irazu

sábado, 21 de mayo de 2011

Garfio vs Peter Pan

Alejandro corría al lado de Pedro quien manejaba su bicicleta a todo lo que daba en la bajada del parque. Ambos sentían que volaban y surcaban los cielos, reían y se sentían libres. Eran dueños de Nunca Jamás.
Al frente, un barco pirata había salido de la nada. Pedro había logrado esquivarlo mientras Alejandro chocaba con las faldas de su madre, quien lo agarró fuerte del brazo mientras lo reprendía, sosteniéndolo tan fuerte que, junto con sus gritos, lo hizo llorar provocándole un fuerte dolor en el pecho al niño que se expresaba con mares en sus ojos.
¿Por qué los padres regañan a sus hijos cuando corren y se sienten felices? ¿Será que les envidan esa facilidad de ser felices?
Cuando nazca mi hija, correré a su lado, riendo, siendo libre con ella, enseñándole que se puede vivir feliz.
"Venimos al mundo a sufrir", dice mi padre, quiero ignorarlo y no hacerle caso, porque encuentro la dicha leyendo un cuento, escuchando música, jugando con mis amigos, comiendo un helado, actuando con mis compañeros.
Me dirá todo el tiempo que son felicidades pasajeras que se irán así como llegaron, que si busco la felicidad no se encuentra en este mundo ni en esta vida. "Nacimos para sufrir".
Y sus palabras se vuelven las faldas de la madre que aprisionan al aventurero. Vaya manera de arruinármelo...

uzari...

ni tu ni yo

La rutina es fastidiosa, cuando se vuelve monótona (que de hecho así son las rutinas), solo buscas escapar de ella a toda costa. Vivimos en la rutina o ¿vivimos para la rutina?
El mismo sonido del motor seminuevo, la misma ruta, el mismo tránsito matutino, las mismas personas peleándose con los mismos personajes de vuelta. Hasta los discos y la estación de radio es la misma todas las mañanas.
Darse cuenta de que te encuentras en un círculo sin fin hace que quieras suicidarte. Eso le pasaba a Mónica, estaba ya tan fastidiada de desayunar siempre lo mismo que solo tenía ganas de estamparse contra la siguiente pared que encontrara.
Cambió la estación de radio esperando romper esa película que se reproducía una y otra vez.
-Mañana señoras y señores, mañana es el día...
La voz del locutor era nueva, dulzona pero misteriosa a la vez, ya no pudo cambiar de secuencia porque el semáforo se había puesto en verde.
-... yo les recomiendo que abracen a sus seres queridos, que visiten viejos amigos, perdonen porque aun es tiempo, festejen y hagan el amor con quien realmente amen.
Mónica casi choca al escuchar las palabras ¿qué estación era? no pudo mirar porque justamente en ese momento entraba a la vía rápida.
-¿De qué habla este loco?
-Así es mis queridos radioescuchas que acaban de sintonizarnos, ya lo han dicho los científicos, no podemos tomarlo a la ligera... mañana será el fin del mundo...
Nuevamente, Mónica estuvo a punto de perder el control del coche y prefirió apagar la radio y poner play al disco que no había sacado el fin de semana pasado.
-Que tonterías...
Al llegar al trabajo solo reía por la nota que habían dado esa mañana, era tonto, de seguro era una broma. Al llegar al puesto de revistas para comprar el periódico se dio cuenta de que la primera plana presentaba lo mismo que la estación de radio.
"El día del juicio final"
Ni se molestó en sacar el dinero, lo regresó al estante y caminó para el trabajo, el periódico había perdido credibilidad ante ella y de seguro para muchos lectores; que ese tipo de titulares se las dejen a periodicuchos amarillistas (ustedes saben cuales).
-Esto es sumamente gracioso.
Pero lo fue más cuando al entrar al trabajo, era todo un caos, el personal corría por todos lados, en la recepción sonaban los teléfonos pero nadie los contestaban; parecían seres salvajes que solo aullaban y se estampaban en los ventanales.
Temerosa, subió a la sala de juntas, la cual había encontrado vacía. Su jefe entró 15 minutos después que ella.
-Señorita Gutierrez, lamento decirle que la junta ha sido cancelada.
Mónica miró a su jefe boquiabierta.
-¡Pero estábamos a punto de cerrar un muy buen trato! ¿Qué pasó? ¿Los clientes se negaron a última hora?
-No... simplemente decidieron que era mejor pasar su tiempo en otras cosas más interesantes antes de que acabe todo.
El jefe, corpulento y maduro, canoso pero sin arrugas alrededor de los ojos, se acercaba con paso lento a Moni.
-¿A qué se refiere? ¡No me diga que cree en esas tonterías del fin del mundo!
La había tomado de los brazos, con una fuerza que provocó que ella sintiera miedo, intentó robarle un beso y ella golpeo con su rodilla la entrepierna del agresor y salió corriendo del edificio.
¡Esto era increíble! No podía estar pasando. La persona más cuerda que conocía era su patrón e inclusive él estaba contagiado de la fiebre apocalíptica.
"Hagan el amor con quien realmente amen".
Mónica sintió asco ante la idea del suceso que pudo haber pasado hace un par de minutos. Corría a su carro con los zapatos de tacón en la mano, girando la cabeza esperando que no la siguieran. Entró en su coche y arrancó lo antes posible. Justo iba de reversa cuando otro coche del estacionamiento golpeaba con furia otro carro que estaba a cinco cajones de donde ella se encontraba.
Le dio un escalofrío al reconocer a la esposa de su compañero de la oficina de a lado, famoso por ponerle el cuerno a su mujer.
Temía salir del lugar ¿y si alguien embestía su coche sobre el de ella? ¿podría llegar a salvo a su casa?
-¿Por qué tuve que levantarme hoy?
Atenta, ya que estaba segura de que no pasaría nada, salió sigilosa del estacionamiento y manejó por las calles de su ciudad natal. Era muy extraño, en ciertos lugares se aglomeraba la gente y en otros se encontraban completamente solitarios. No sabía que paisaje daba más miedo. Había manejado por un par de horas cambiando las estaciones de radio, todas hablaban de lo mismo: El fin del mundo.
Inclusive había algunas que ya no transmitían porque los locutores habían decidido dejar las estaciones para disfrutar su último día de vida.
La ejecutiva se estacionó y se quedó en silencio por unos instantes.
-No puede ser verdad...
Tenía la mirada perdida en el parabrisas, tratando de encontrar una solución a lo que estaba pasando en esos momentos.
"Has el amor con quien amas"...
No sonaba nada mal; pero recordó que era una solterona sin remedio que acababa de terminar con su novio.
Su cuerpo comenzó a sentir calor cuando recordó que su ex vivía a 15 minutos de donde estaba. Rió para sí misma.
-Esto no puede estar pasando.
Salió del coche y caminó por unas largas calles panteoneras.
-Igual y ni está en su casa...
Estaba parada frente a la puerta del departamento del hombre que le había hecho sentir mariposas en el estómago cual quinceañera. No se atrevió a tocar la puerta y justo se iba cuando ésta se abrió.
-¿Mónica?
Giró apenada. Saludó tartamudeando y no encontraba las palabras para decirle la razón por la que estaba ahí.
-Pasa...
Dudó, cada que cruzaba aquel umbral terminaba desnuda y sola en aquel colchón cubierta con sábanas frías. Pero bueno, era el fin del mundo y posiblemente moriría, así que mejor disfrutar aquello por una última vez. No haría daño ¿verdad?
Tal como había predicado. Primero vino una taza de café, luego un calor infernal, el despojo de las ropas y besos candentes que no ayudaban. Cuerpos desnudos bailando bajo la ropa de cama y el éxtasis total que uno siente al tocar la punta de los dedos de los pies sin mirar.
***
¿Cuánto tiempo había durado? Toda la tarde, la noche e incluso en madrugada no habían parado ni una sola vez. Estaba exhausta, no podía más y sólo quería dormir.
"Apaguen la luz" pensaba...
Luz...
Abrió los ojos por completo y se deshizo de aquel abrazo del que era prisionera. Afuera todo estaba tranquilo, nada destruido. Miró al joven dormido aún y decidió que era mejor irse. Se vistió, tomó sus cosas y caminó dirección al coche que había dejado abandonado.
Las calles estaban silenciosas, no había ni un alma recorriendo el lugar. Se asomó a un par de casas para verificar que no era la única viva en conjunto con su ex amante y vio que todos dormían pacíficamente... el día anterior había sido peor que Sodoma y Gomorra. O al menos eso pensó al ver tiendas destruidas, ropa rasgada por todos lados y un parque donde vio a sus compañeros de trabajo desnudos abrazados uno con otros, incluyendo a su jefe y otros que no logró reconocer.
Siguió caminando esperando encontrar al coche donde lo dejó. Sólo quería llegar a su casa, tomar una taza de café y revisar algún anuncio en el periódico de aviso oportuno para buscar un nuevo trabajo y casa, de preferencia en otra ciudad en la cual no haya llegado la fiebre del juicio final.

irazu...

martes, 17 de mayo de 2011

amistaD

Muchos hablan de que la amistad es lo más preciado del mundo, incluso más que la familia y más que el amor de pareja ¿por qué? Porque tu eliges a tus amigos, no a tu familia, porque te comprenden más que tu pareja y te darán la razón y cuando te regañan nunca te sentirás ofendido, le perdonas de todo a un amigo y a tu hermano no le puedes perdonar haberse quedado con tu chica, pero al compa hasta la rolan ¿Así son los amigos?
Ya es tarde, afuera hace frío y se respira un aire de muerte, un perro sucio está perdido, sus amos habían decidido abandonarlo porque ya no podían mantenerlo. Enlodado, hambriento, lastimado por los chamacos irrespetuoso que creyeron que era divertido lanzarle piedras; camina sin alguna dirección aquella noche. Mirando que no hay nadie a su alrededor, decide lanzar a la luna un lamento tan lastimero que destruye los sueños, pero que se ve apagado por el sonido de los coches del periférico.
Tal vez la mejor opción es terminar con su sufrimiento, cojea al ducto vial y decide lanzarse al primer coche que pase. Cierra los ojos y piensa, tal vez fue su culpa por haber crecido, bien la casa de sus amos era pequeña y el ya había sobrepasado el límite de su talla, ni cabía ya en su casa que el amito (hijo de los amos) había hecho con cariño para él. Se acerca una luz y pasa zumbado a su lado. Se da por vencido y se retira un par de metros, no tiene ni la fuerza para regresar a casa, está perdido, no tiene el coraje para suicidarse, tiene miedo y hambre, lo dejaron solo y olvidado. Cerró los ojos y esperó que el frío se lo llevara, gran error.
A la mañana siguiente le dolía el cuerpo peor que ayer, las heridas que los niños provocaron comenzaban a infectarse, su estómago no aguantaba y el sol le pegaba en la cara, cerró otra vez los ojos, no quería seguir despierto, quería soñar de nuevo con su amito, de aquel tiempo donde él también era un niño y jugaban juntos. Antes de que se volviese un patán y lo pateara por todo al entrar a casa cada que regresaba de esa escuela que descompone niños y los vuelve dizque adultos.
Una camioneta se estacionó cerca de su cuerpo, genial, un poco más y le habría hecho un favor. Un tipo regordete y bigotón con uniforme azul lo levantó; el animal chillo de dolor, el trayecto del suelo a la camioneta fue doloroso. Cerraron las puertas y el viaje fue un martirio más entre topes y baches. Cerró los ojos y durmió nuevamente.
Una luz lo cegaba ¿estará en el cielo? ¿los perros van al cielo? o ¿a dónde van cuando mueren? Recobró los sentidos poco a poco, hacía frío y había un olor muy extraño en el ambiente, se sentía mareado. Abrió los ojos y se vio dentro de una jaula ¿por qué? cerca había un traste con agua y otro con comida. Aún estaba débil y no podía moverse. Se dedicó a ver el lugar, logró reconocerlo porque se parecía mucho al sitio donde lo llevaban cuando estaba enfermo o le tocaba alguna vacuna. Siempre le había dado miedo.
Una bola de pelos negro entró por los barrotes de la jaula y se dirigió al agua, el perro gruñó, pero no se movió. El gato metía su lengua en el traste y saciaba su sed, el perro volvió a gruñir. Cuando el felino se sintió satisfecho, se marchó.
Pasó una semana en lo que curaban sus heridas, cada día ganaba más fuerza, había sido difícil porque no quería comer, pero al ver que ese gato negro también se dirigía a su comida, decidió que había que ponerle un alto y comía antes de su llegada habitual; eso sí, le dejaba agua para que no estuviera sediento.
Sus heridas cada día estaban mejor y ya no necesitó estar en aquella jaula pequeña, la pasaron a una más grande... más espacio para estirar las patas, pero cárcel a fin de cuentas. Nunca importó su mudanza, el pequeño gato iba todos los días, puntual a tomar agua.
Una tarde, cuando el perro había sanado del todo, se encontraba sentado, cerca de la toma de agua, meneando la cola y la lengua de fuera, el gatito ya se había tardado.
La puerta se abrió y enseguida volteó esperando verlo; pero en su lugar entró un chico que parecía tener la edad del amito ya grande, el can trató de esconderse arrinconándose a la parte más oscura de su celda, ladridos por parte de sus compañeros, el chico entró a la jaula del animal asustado. Gruñó, intentó lanzar una mordida y el hombre retrocedió con la mano sangrando. El uniformado quiso entrar rápido a la jaula para reprender al animal, pero el chico lo detuvo. Sacó de su bolsillo un poco de alimento y se lo ofreció al can.
Con desconfianza, se acercó al joven, nunca le faltó que comer, pero esas golosinas que tenía en mano el intruso olían bastante bien. Lamió de aquella mano y movía la cola, mientras el chico lo acariciaba.
-Te llamarás Mozart.
Le puso un lazo y se lo llevo de la perrera, ya no se sentía solo. Miró atrás y vio aquel lugar que le salvó la vida, intentó mirar al pequeño gato, pero no lograba ubicarlo. Se preocupó por sus compañeros de pena ¿quién iría por ellos?

***
Aquella casa no era tan espaciosa como para que el se quedara, o eso fue lo que pensó. En un sitio cerca del sofa había una cama, agua y comida. Saliendo a una terraza había periódico. Recordó cuando sus anteriores amos quisieron domarlo, tal vez sea bueno poner en práctica lo que hicieron.
Aquella si era una vida de perros y perros solteros, déjenme decirles. Temprano en la mañana salían a correr, por la tarde el joven amo trabajaba, pero el perro tenía la libertad de morder un hueso, dormir tranquilamente, comer, y hacer sus necesidades fuera, era muy limpio y, más que el dueño, la mascota lo agradecía. Una tarde calurosa, alguien toco el timbre, la tele estaba prendida y el perro estaba tumbado en su cama así como su rummie en el sillón. Ambos se levantaron para ver quien tocaba la puerta. Una chica entró y seguida de ella un pequeño gato negro que fue directo al trasto de agua. 
El joven comenzó a gritarle a la chica y ella reía divertida mientras entraba a la cocina, el perro siguió al gato y le gruño, no le hizo caso hasta que saciara su sed y volteó a verlo. El perro dejó de gruñir y reconoció al felino y apenado pidió perdón... siempre la confundió con un gato, pero era una gatita.

memorias de Irazu y Mozart


P.D. si no vas a hacerte responsable de una mascota, haz el favor de buscarle un hogar que en verdad merezca. Recuerda mantener limpio a tus animales, vacunados y esterilizados. Son mejores que nosotros.

sábado, 14 de mayo de 2011

¿Con quién tengo el gusto?

Entra la llamada, me presento, pregunto quien habla de manera educada y algunas veces me responden y se escucha, otras me responden y no se escuchan, otros no me escuchan y dicen todo menos su nombre.
¿Cómo esperan que personalice mi llamada si no me dicen su nombre?
-Vuelve a preguntar.
Dice mi supervisor, claro, vuelvo a preguntar y me paso media hora haciéndolo porque la gente NO SABE ESCUCHAR.
Aunque se enojen y digan "Yo si se"... me disculpan, pero no...
Desde que entré a trabajar en Atención a Clientes, en la capacitación siempre nos decían: "Escuchen a sus usuarios". Incluso mis primera llamadas me penalizaron porque "no sabía escuchar".
-Escucha y actúa.
Otra de las cosas por las que también me llegaron a penalizar era por el hecho de tardar tanto en mi llamada.
¿Yo qué culpa tengo de que le digo algo al cliente y el me responde con algo que no se le pide?
A nosotros nos exigen buen trato, amabilidad, servicio, proactividad y ESCUCHAR AL CLIENTE.
Y lo primero que ellos hacen es NO ESCUCHAR las indicaciones.
Un compañero una vez dijo: "Este trabajo existe porque la gente no sabe ni leer ni escuchar".
Y es cierto, todo mexicano decide irse a la brava sin ver las notificaciones, ya hasta que ven que algo no se les otorga, llaman y te gritan hasta de lo que te vas a morir.
Afortunadamente aún queda gente cuerda en el mundo que sabe aprovechar lo que se le ofrece y saca el verdadero potencial.
¿Cuánto llevo en esta llamada? ¿ya 7 minutos? y esta persona no es para decirme el servicio ¿cuántas veces debo decirlo? No se activa aquí, solo daré información. Y no entienden....
Al fin logro hacer que me escuche el usuario y cuelga, suspiro.
No pasa ni un segundo cuando ya entra la otra llamada, es una de broma. Me lleva ¿saben lo molesto que es? Y lo peor de todo es que no podemos colgar. Siempre lo he dicho, esa gente no tiene vida. Hasta yo, que soy una antisocial, busco la manera de entretenerme de otra manera que no sea chingando a los demás. Y disculpen la palabra, pero solo eso hacen, chingar. Estas personas, las que llaman al atención a clientes de cualquier especie solo para hacer "bromitas", son unos perdedores que no tienen a quien llamarle ni quien les llamen y solo hacen perder el tiempo a los demás, se creen graciositos y solo veo gente mediocre...
El profesor habla en clase sobre la soledad. Por eso las radiodifusoras ñeras y televisoras más chafas tienen público, porque tienen un público que se siente solo. Sus parejas no están, los hijos crecen y siempre están lejos de casa, los padres han visto otra manera de emplear su tiempo o ya se fueron, la familia está ocupada. Te sientes solo o sola, no tienes a quien acudir, tu pañuelo de lágrimas ya se aburrió de ti y ¿qué haces? tomas el teléfono (bendito y maldito invento) y marcas al locutor o conductora. Todos quieren ser escuchados, pero nadie quiere escuchar.
"Qué estúpido", pienso yo. Si, la soledad es tan perra que te asfixia, pero luego es buena y agradable, a veces aburrida y a veces entretenida.
Llega un mensaje de texto.... "me siento solo".
No mames ¿tu también?
Escribo como loca para decirle a mi novio que no tiene por qué sentirse así, pero el insiste. A veces me pregunto si mudarme fue buena idea.
Espero que el conteste y miro a mi alrededor, el transporte público tiene una que otra pareja dispersa; jóvenes, adultos, mayores y hasta niños, llega la parada, unos bajan, otros se quedan. Y al menos los que se quedan aquí arriba no apartan la mirada del celular.
Llego a mi casa y enciendo mi compu por inercia, nadie habla, nadie está, que aburrido. Me recuesto en la cama y me pongo a pensar.
Me cae como balde de agua fría, ahora se porque hacen llamadas de broma la gente sin vida...

iRaZu

viernes, 13 de mayo de 2011

Catástrofe

Las imágenes que se mostraban en esa caja mágica se me hacían fascinantes, era increíble ver como la fuerza del Mar, levantada por el movimiento furioso de la Tierra, destruía todo a su paso. Derrumbaba muros, se tragaba coches y hacía bailar a las casas haciendo que ellas mismas se mudaran... pequeños seres errantes, pero ¡las casas no son eso!
Como un poco más de ensalada y miro las imágenes nuevamente, son hermosas, aterradoras, bellas, sublimes...
-Que bello...
Mi papá voltea a verme y arquea la ceja.
-¿Bello? ¿sabes cuánta gente sufrió en ello?
Regresé a mi plato de ensalada y elegí algo de pasta, me encogí toda apenada.
Recuerdo cuando era pequeña y en mi pueblo temblaba a causa del volcán de ahí; yo amaba a mi querido guerrero Popocatepetl, estaba perdidamente enamorada de él, aunque sabía que su corazón le pertenecía a la durmiente Iztaccihuatl. Me emocionaba cada que la Tierra bailaba y me ponía muy feliz, mis padres, al contrario, se asustaban y gritaban para que mi hermana y yo no nos asomáramos por las escaleras y nos ubicáramos debajo del marco de una puerta.
Vuelvo a mirar esas imágenes. Jamás he vivido un terremoto a tal grado que el asfalto se quiebre, ni que provoqué que el mar se levante con grandes olas arrasándolo todo.
¿Qué se sentiría estar ahí?
Cerré los ojos, el frío viento golpeo mi cara, se sentía un aroma salado, no sabía de dónde venía.
El suelo se movió bajo mis pies con una agresividad que hizo que perdiera el equilibrio, abrí los ojos y estaba en la calle, veía como la gente corría tratando de buscar un lugar despejado. El miedo no sólo se notaba en sus voces, eran también sus miradas, sus gestos, hasta su forma de correr. La alarma comenzó a sonar, la furia del Mar se acercaba.
Todos corrían y yo solo veía el caos en el orden. Aquella sociedad tan lejos de mi hogar con una forma de vivir completamente diferente estaba a mi alrededor. Ojos rasgados, pasos pequeños y chistosos, caras de miedo.
El Mar había llegado como un pequeño niño destruyendo todo lo acomodado como berrinche ante tanto control, era el revolucionario que no estaba de acuerdo a tanta perfección.
-Lección número uno... no tener tantas cosas, estas dejan de servir o estorban a larga...
Pensé al ver un joven entrando a la casa para buscar las llaves, tardó en salir.
Los de lejos nos gritaban que corriéramos, miré en dirección a donde señalaban y vi como se acercaba un monstruo decidido a devorarnos empezando por los pies. Me dejé llevar con la corriente y corrí junto con los demás, miraba sobre mi hombro atemorizada pensando que no lo lograría. Vi caer a muchos y solo sentía como mi corazón subía por la garganta y deseaba vomitarlo, ardía, y mi costado comenzaba a doler. Estaba corriendo junto con los que más rápido lo hacían.
"Creo que lo lograré". Sonreí al pensar que me salvaría.
"Ellos están sufriendo"
Maldita sea, las palabras de mi padre vuelven a resonar en mi cabeza, volteo y tropiezo con mis propios pies; golpeo contra en frío asfalto, alcé la vista y vi, como un perro en el suelo, mirando los zapatos nuevos de aquellas personas; el frío se acercaba y miré a mi espalda... ya venía.
Tomé las pocas fuerzas que me quedaban, me levanté, me puse frente a la ola y sentí como me golpeo esa masa negra, azul y transparente a la vez, llena de madera, metal, ropa y a la vez nada. Sentí como golpeó mi cuerpo y fui arrastrada al mar abierto....
-Te toca lavar los trastes.
Papá sonreía satisfecho, él había hecho la cena y me tocaba recoger, miré el programa, seguía en comerciales y miré mi plato...
"Sería todo un honor estar allí"...
***
En memoria de aquellos que vivieron este tipo de catástrofes,
el 85 en el D.F., Chile, Islas del Sudeste asiático, Haití, Japón,
y todos aquellos que lo han vivido, ya sea una fuerza natural o ajena a la misma...

...Irazu...

martes, 10 de mayo de 2011

Bai bai...

Una amiga una vez dijo que los gatos no tienen dueño, son los dueños. Irazu se regodeaba con aquella idea y se acurrucaba en el viejo sofa llenándolo de pelaje negro. Que suertuda gatita que tiene para si misma toda una mansión.
Hacía lo que quería cuando lo deseaba. Si por su mente pasaba deslizarce por los pasillos vacíos, así sería. Si tenía frío, bastaba con subir a la recamara principal y esconderse bajo las frasadas. Aquel lugar llenaba todas sus necesidades, no improtaba si la alcena estaba vacía, ni siquiera que la quincena no alcanzara para buena comida; siempre había algún ratón que cazar. Era su ventaja, no dependía de nadie, ni de su "dueña", a pesar de que no le gustaba ese término. Al fin y al cabo, ella se metió buscando refugio y se apropio del lugar, la chica le caía bien, era simpática.
Ya era de noche, ella acostumbraba llegar tarde, pero no tanto. La joven había entrado por la puerta trasera, arrastraba sus pasos y se sostenía por donde pudiera; estaba pálida, más de lo normal. Su cuerpo cayó al suelo mientras una sustancia pegajosa se escurría por las maderas de la cocina.
El felino caminó a ella como si caminara por una pasarela. "Se ve graciosa", pensaba.
La chica le sonreía, jamás la había visto como una mascota, no. Esa pequeña gatita era su compañera, su roomie, un pequeño ser inteligente e independiente que había llegado a hacerle compañía.
La bola de pelos se acercó a ella y piso auqella sustancia vizcosa, lamió sus patas por el desagrado a ensuciarse y notó el sabor metálico, miro de nuevo a su amiga quien la miraba con las pocas fuerzas que le quedaban hasta que cerró los ojos...

memorias de Irazu...

sábado, 7 de mayo de 2011

se abre el telón...

Muy bien, recuerda, entras a escena, la miras a los ojos y vas a ella queriéndotela comer a besos, estás enamorado infinitamente de ella... no es difícil, lo hemos practicado mil veces, la única diferencia es que hoy es el gran estreno, después de meses de ensayos se que saldrá perfecto, e insisto, será pan comido y más con Ami de compañera. Es linda, su cabellera espesa y colorida de ese rojo intenso, esas caderas que tienen un buen ritmo a caminar y esos ojos tremendamente hermosos... si, es linda, ya no aguanto por salir a escena y probar de sus labios una vez más. Es mi parte favorita de la obra; tomarla entre mis brazos y besarla, besarla con tanta pasión que bien el espectador podría sospechar de que se convertiría en una obra porno... a mi no me molestaría, la verdad; aunque no es el fin de la obra, pero aún así, yo quiero.
Algo de mi me dice que hay algo entre nosotros, lo noto cada que la miro y me responde de manera pícara... y esa actuación es tan real.
Quiero estrecharla fuertemente y sentir su suave piel fundirse con la mía... aún no se cómo interpretar la traición, no es fácil enojarse con ella. No importa cuantas veces nos dijo el director, simplemente no puedo...
Ahí esta ella, su melena de fuego me llama, la sigo, pero no me espera, se acerca una chica y la toma de la mano... esa mirada no me gusta, pensé que teníamos química, que teníamos algo; la sigo, entran a un cuarto, mi corazón late a mil, no puede estar haciéndome esto. Han cerrado la puerta, escucho un gemido por parte de ella, lo reconozco porque justo hace un ruido similar cada que le muerdo el labio; no quiero entrar, pero a la vez siento que debo hacerlo. Voy con paso decidido y abro la puerta... 
Se están besando, esa chica está besando a MI mujer, introduce su lengua y la devora, sus manos hablan de esas ansias que tiene por hacerla suya. El calor es insoportable, me siento sofocado, creí que yo era quien provocaba los latidos desenfrenados que hacían parecer que su corazón se saliera del pecho y explotarán en mil emociones que hacían que se embriagara del placer. Pero al ver ésto me doy cuenta de lo pequeño que soy. Me inunda la ira, quiero matarlas, las lágrimas salen y pierdo la respiración poco a poco...
-¡Tercera llamada! ¡Tercera! ¡COOOOOOOOOMENZAMOS!
La función debe continuar...

*i*r*a*z*u*

domingo, 1 de mayo de 2011

¡¡CUCARACHAS!!!

¿Quién no las odia? ¿Quién no ha buscado de todo para acabar con ellas?
Creo que gastamos más en atacarlas que en cremas para bajar la lonja y el gordito que se esconde bajo los brazos (aja... se "esconde").
Que el mata bichos milagroso, que el exterminador, que mi vecina en ropa interior por fuera y en tubos haciendo una limpia en la casa que solo desaloja a los huéspedes con su aroma a calzones quemados.
Díganme quien no ha luchado contra esta plaga. Y quien diga no la verdad es un mentiroso.
Si, es la cosa más asquerosa y repugnante que nos puede pasar en nuestra vida, encontrarnos con una cucaracha.
Imaginen mi miedo al entrar al baño a las 5 de la madrugada cuando aún es oscuro y una se pasea por el tubo de la cortina de la bañera. Que insecticida ni que ocho cuartos ¡no sirven!
¿Quieren saber que si sirve? una buena zuela de zapato y un cerillo ¡solo eso!
Ya dejen de gastar en productos milagrosos y utilicen sus más viejos zapatos.
Eso hice yo, corri por las botas que ya iban para la basura y jugué a "atinale al bicho", necesite mas de un tiro...
le pegue, la tiré, la seguí, no la dejé huir, casi escapa, le atino de nuevo, se retuerce y aprovecho para rematar.
¡Toma maldita cucaracha! MUEREEEEEEEEEEEEEEEE

Después de un trozo de papel y la cucaracha en el bote de la basura, me lavo las manos y me pongo a pensar...
¡Carajo! el karma me castigará y en mi siguiente vida seré cucaracha...
Bueno, al menos tendremos la fiesta de aniversario más grande que la humanidad haya tenido, que Año Nuevo ni que fregaderas, las cucarachas son milenarias.

irazu *o*

Olvido

Es de noche y me duele la cabeza, solo quiero llegar a casa y aún falta una ruta más de camión que tomar. Que no tarde, por favor.
Domingo por la noche, parece que justo la ruta que esperas más es justo la que más tarda en pasar (y curiosamente cuando vas a tomar la ruta que pasa más seguido, es la que justo ese día tarda más).
Arriba hay gente parada. ¿No hay algún lugar? Estoy cansada. Camino al fondo, creo hay lugares. Hay que pasar entre el pequeño espacio que dejan las personas paradas y los asientos de los cuales resaltan más personas ajenas a mi vida. Ese de allá.
Justo me voy a sentar en el lugar antes de la puerta de salida, el que se localiza donde está justamente la llanta y es el menos favorito de todos, excepto para mí porque así puedo pasarla sola, y me detengo.
Hay una gorra azul y vieja en el asiento de la ventana...
Me pregunto ¿qué hace una gorra abandonada? Bueno, le acompañan unas tarjetas de presentación, creo una es del DIF y otra de un carpintero, otras no lo sé, temo moverlas.
¿Y si no las dejaron olvidadas? Es verdad, igual y sirven para apartar el lugar, aunque no es muy necesario, como dije antes, este lugar no es de los preferidos y más si es el de la ventana, a la gente no le gusta encoger las piernas.
¿Qué se sentirá sentirse olvidado? abandonado... Bueno, aún no sabemos si alguien botó los objetos viejos y deslavados; ser olvidado... es como morir ¿no?
¿Y si ha muerto? Podría ser, igual y estos objetos murieron para su dueño, es triste en verdad.
No digo que los objetos hayan muerto...
Volteo a todos lados y veo como la gente se mueve y platican entre ellos, hay otros que vienen solos y solo desvían su mirada perdida en otro lado, otros suben al camión y pagan su cuota; pero todo está en silencio.
Imposible.
¿Por qué lo sería?
Salí bien esta mañana de mi casa, estuve bien en el trabajo, nunca hay accidentes, son raros; de igual manera saliendo no ocurrió nada relevante.
¿Y?
Que no puede ser...
Una niña se levanta con su padre, viste un overol azul, es raro, porque para ser uniforme no es día de escuela y peor aún, es día del trabajo... pocos son los que laboran el día de hoy, supongo.
La miro bajar y miro como sigue la ruta, está próxima mi parada.
¿No vas a levantarte?
¿Para qué? No creo que alguien esté esperándome con la cena ya fría, soy como esa gorra vieja y deslavada olvidada en el asiento más indeseable a lado de la ventana del camión, alguien que ya su mundo es distinto.
Tenías que haber bajado hace un par de cuadras.
Recupero la razón, es verdad, bueno, creo que me tocará caminar, espero no perderme.


iRaZu

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