viernes, 13 de mayo de 2011

Catástrofe

Las imágenes que se mostraban en esa caja mágica se me hacían fascinantes, era increíble ver como la fuerza del Mar, levantada por el movimiento furioso de la Tierra, destruía todo a su paso. Derrumbaba muros, se tragaba coches y hacía bailar a las casas haciendo que ellas mismas se mudaran... pequeños seres errantes, pero ¡las casas no son eso!
Como un poco más de ensalada y miro las imágenes nuevamente, son hermosas, aterradoras, bellas, sublimes...
-Que bello...
Mi papá voltea a verme y arquea la ceja.
-¿Bello? ¿sabes cuánta gente sufrió en ello?
Regresé a mi plato de ensalada y elegí algo de pasta, me encogí toda apenada.
Recuerdo cuando era pequeña y en mi pueblo temblaba a causa del volcán de ahí; yo amaba a mi querido guerrero Popocatepetl, estaba perdidamente enamorada de él, aunque sabía que su corazón le pertenecía a la durmiente Iztaccihuatl. Me emocionaba cada que la Tierra bailaba y me ponía muy feliz, mis padres, al contrario, se asustaban y gritaban para que mi hermana y yo no nos asomáramos por las escaleras y nos ubicáramos debajo del marco de una puerta.
Vuelvo a mirar esas imágenes. Jamás he vivido un terremoto a tal grado que el asfalto se quiebre, ni que provoqué que el mar se levante con grandes olas arrasándolo todo.
¿Qué se sentiría estar ahí?
Cerré los ojos, el frío viento golpeo mi cara, se sentía un aroma salado, no sabía de dónde venía.
El suelo se movió bajo mis pies con una agresividad que hizo que perdiera el equilibrio, abrí los ojos y estaba en la calle, veía como la gente corría tratando de buscar un lugar despejado. El miedo no sólo se notaba en sus voces, eran también sus miradas, sus gestos, hasta su forma de correr. La alarma comenzó a sonar, la furia del Mar se acercaba.
Todos corrían y yo solo veía el caos en el orden. Aquella sociedad tan lejos de mi hogar con una forma de vivir completamente diferente estaba a mi alrededor. Ojos rasgados, pasos pequeños y chistosos, caras de miedo.
El Mar había llegado como un pequeño niño destruyendo todo lo acomodado como berrinche ante tanto control, era el revolucionario que no estaba de acuerdo a tanta perfección.
-Lección número uno... no tener tantas cosas, estas dejan de servir o estorban a larga...
Pensé al ver un joven entrando a la casa para buscar las llaves, tardó en salir.
Los de lejos nos gritaban que corriéramos, miré en dirección a donde señalaban y vi como se acercaba un monstruo decidido a devorarnos empezando por los pies. Me dejé llevar con la corriente y corrí junto con los demás, miraba sobre mi hombro atemorizada pensando que no lo lograría. Vi caer a muchos y solo sentía como mi corazón subía por la garganta y deseaba vomitarlo, ardía, y mi costado comenzaba a doler. Estaba corriendo junto con los que más rápido lo hacían.
"Creo que lo lograré". Sonreí al pensar que me salvaría.
"Ellos están sufriendo"
Maldita sea, las palabras de mi padre vuelven a resonar en mi cabeza, volteo y tropiezo con mis propios pies; golpeo contra en frío asfalto, alcé la vista y vi, como un perro en el suelo, mirando los zapatos nuevos de aquellas personas; el frío se acercaba y miré a mi espalda... ya venía.
Tomé las pocas fuerzas que me quedaban, me levanté, me puse frente a la ola y sentí como me golpeo esa masa negra, azul y transparente a la vez, llena de madera, metal, ropa y a la vez nada. Sentí como golpeó mi cuerpo y fui arrastrada al mar abierto....
-Te toca lavar los trastes.
Papá sonreía satisfecho, él había hecho la cena y me tocaba recoger, miré el programa, seguía en comerciales y miré mi plato...
"Sería todo un honor estar allí"...
***
En memoria de aquellos que vivieron este tipo de catástrofes,
el 85 en el D.F., Chile, Islas del Sudeste asiático, Haití, Japón,
y todos aquellos que lo han vivido, ya sea una fuerza natural o ajena a la misma...

...Irazu...

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