miércoles, 30 de marzo de 2011

Los cuentos de Dolores

Usa tacones para coquetear, vestidos cortos y ajustados a sus caderas, se colgaba cuanto podía en sus muñecas y cuellos, su cabello suelto se menea con su caminar... Dolores vestía de negro y aún así se veía hermosa, Dolores estaba de luto y aún así seducía, aún con su cara de pena el rimel jamás se corrió.
Mi papá había ido al funeral más por respeto que por tener un lazo con ella.
-Mi más sincero pésame.
Le tendió la mano, ella la estrechó y lo miró fijamente a los ojos.
-Gracias.
Ellos dos no se llevaban muy bien que digamos, después de mi padre seguí yo y su expresión cambió.
No pudo evitar sonreírme y yo le respondí con una sonrisa pícara, una que solo duró unos instantes; no queríamos levantar sospechas.
Había sido una tarde larga, intrusos entraban una y otra vez a la casa de Dolores, engentado, subí las escaleras y me escondí en el baño. Olía a jabón neutro y a cloro, a desinfectante para la taza del baño y a aromatizante de lavanda, me puse a contar los azulejos del piso, recargado sobre la puerta; no era de extrañarse que al abrirla, me caería al suelo.
¡Es que nadie me dijo que Dolores también huiría de la gente! 
Su ropa interior era negra y de encaje...

*****
-¿Quieres jugo y galletas?
Recordé los días de infancia, las tardes calurosas en esta misma casa adornadas con el aroma de las galletas recien horneadas y el jugo recien exprimido de la naranja. Asentí y ella mostró una mueca de desagrado.
-Olvidé que tenemos visitas.
Dijo mientras posaba su mano en mi rodilla y la iba subiendo poco a poco.
-Te irás al infierno por venirte a esconder al baño de la difunta en su velorio.
-Dolores, tu y yo sabemos bien que nos iremos al ifnierno juntos desde hace años.
Evito la carcajada para no levatar las sospechas.
-Vale la pena.
*****
Después de un par de horas en que Dolores me contó un par de historias, bajamos a la sala en la cual solo quedaban un par de rostros arrugados y deformados por la amargura y el de mi padre, se le notaba enfado y desesperación. Al verme, fue directo a mi y me jaló del brazo.
-¿Dónde andabas?- decía susurrando-. Sabes bien que yo no quería venir ¿cuántas veces te he dicho que estas dos mujeres solo hablan de trivialidades y no valen la pena? alrato solo se quedarán solas, así como murió la madre, morirá también la hija.
Un sollozo a nuestras espaldas dejó helado a mi padre, Dolores lo había escuchado. Las lágrima que nunca dejó escapar en el funeral de aquella tarde, manchaban de negro ahora su bello rostro.
Las palabras duras de mi padre hicieron que huyera nuevamente.
Los siguientes días fueron aburridos, yo tenía que ir a la secundaria y al regresar mi padre ya estaba en casa, no podía escapar a casa de la mujer sola porque sabía que no me lo permitiría. Sin embargo, había algo inusual en él. Estaba decaido, deprimido, como la vez que le dijo a mi madre que su comida sabía asquerosa y la culpa lo comía tarde y noche hasta que terminó en el divoricio.
*****
Aquel viernes me había atrevido a salir con mis compañeros, no aguantaba las tardes en casa con este señor, pero ese viernes sería diferente.
Dolores salía de la casa justo cuando yo entraba, no me dirigió nuingún saludo y siguió derecho. Me enojó porque sabía que la actitud de mi padre tenía algo que ver en todo ésto. Pero al entrar grande fue mi sorpresa al ver que el mismo despejaba la habitación de huéspedes.
-Dolores está muy sola y la he invitado a vivir a nuestra casa.
Cuando la culpa corrompe el alma de mi padre, suele ser extremista en ciertos casos. Dolores no me desagradaba, pero no quería compartir sus cuentos con olor a galletas recién horneadas y a jugo de naranja recién exprimido.
La quiero solo para mi.


**irazu**

miércoles, 23 de marzo de 2011

Infidelidad

Ella estaba parada en la puerta, sus oscuros  cabellos caían por sus hombros, su pálida y suave piel se veía rociada por una ligera brisa, su blusa era blanca, sin mangas y ligera, volaba en contraste de sus ajustados jeans, en su cuello aquel collar que le había regalado su esposo el verano pasado tratando de compensar tantas salidas, ella no es un premio de consolación.
-No podemos seguir.
Sus ojos negros como la noche me miraban fijamente, sus pequeños labios y rosados permanecían sin expresión alguna mientras yo jugaba con la consola. Los disparos casi enmudecían sus palabras.
Mataron a mi personaje, puse en pausa el juego y la mire. Se veía hermosa.
-Esto es el final.
Me levanté y caminé a la entrada, la jalé del brazo y cerré la puerta; los vecinos no tenían porque enterarse de todo el escándalo y sabía que con ella dentro tendría ventaja.
Como respuesta recibí una cachetada, la vi directo a los ojos y la máscara comenzó a caerse, intenté abrazarla, pero ella se negaba.
-Suéltame.
Me reclamaba.
-¿Para qué? el volvió a irse ¿para qué te suelto? ¿para qué regreses a casa a hablar con la vajilla?
Ella forcejeaba, arañaba, pegaba, era ruda, fuerte, pero frágil.
Ella se dejó caer y limpie sus lágrimas con besos tiernos, lamí las líneas saladas de su  rostro y me deslice bajo su blusa, ella me detuvo...
-No...
-Si.
Tomé sus labios y me monte sobre ella, inmovilizándola, la dejé respirar y jugué con su cuello. Pude oír claramente un suspiro cerca de mi oído, encorvaba su espalda y comenzó a actuar, solté sus manos y me abrazó desesperada. No fue necesario desvestirla, ya que ella tomaba la iniciativa; amaba la forma en que sus delicadas manos me despojaban de mi ropa, de sus labios besando mi cuello y sus dientes se clavaban en mis hombros, de su intimidad apretando la mía.
No se que es lo que mas me vuelve loco, sus ojos, sus labios, sus orejas, su cuello, sus senos, su cintura, sus piernas, sus pies, su flor... era todo, todo su cuerpo era un templo del ángel más bello traído desde el mismo inframundo.
-Eva...
Gruñí su nombre a su oído mientras se acurrucaba en mi pecho, acariciaba su espalda mientras ella ronroneaba.
Aquella noche había vuelto a morder el fruto prohibido con ella, bebiendo de su jugosa pulpa, pecando una vez más ¿qué importancia tenía que me iba al infierno? Ya estaba condenado dese que la vi, no podía vivir sin ella. Lo único que esperaba es que dejara al estúpido de su marido que siempre la abandonaba. Los contratos que cerraba con gente importante eran más que su bella esposa, sola, triste y descuidada; ella merecía algo mejor.
Besé la parte superior de su corona y exhale hondo, ese aroma a fresas que estaba impregnado a su cabello me enloquecía. La vi dormir, tan tranquila ¿cómo alguien podría desear algo que no fuera ella? Siendo que ella es perfecta.
"No desearas a la mujer de tu prójimo..."
Bah, arderé en las llamas de la culpa y la condena, se que vale la pena...
Eva despertó y me miró apenado, se cubrió con las sábanas y tomó su ropa corriendo directo al baño, sonreí, creo más apenada estará al salir si se encuentra a la casera; comienza a escucharse el ruido de la regadera, imaginé cada gota besando su cuerpo, me dieron celos.
No soy un premio de consolación, pero...




Irazu-

sábado, 12 de marzo de 2011

Rapunzel...

Aquella pequeña gatita vio como su eterna dueña regresó empapada a causa de la lluvia, no había luz debido a la falta de pago, se acercó para darle calor mientras ella se desnudaba y se cubría con una cobija.
Aquella felina se acurruco mientras su dueña se hincaba, golpeaba su pecho y comenzaba a rezar...

-Torre de Rapunzel... ruega por nosotros...
Aquellos que osamos con subir a tu ventana, ingenuos tratando de desenmascarar tu secreto, robar tu más preciado tesoro; sin darnos cuenta de que los engañados fuimos otros; quedando hipnotizados por tu mayor e increíble hechizo.
Fueron esas llamas que cubrían tu rostro lo que nos hizo amarte, esa fortaleza inalcanzable la que despertó nuestro deseo por tomarte y conquistarte. Fueron esos pares de zafiros los que nos invitaron a beber de ti.
¿Quién será el afortunado por desenmascararte o aquel que descubra tu secreto?
No importa que tan inmadura fui al tratar de robarte un beso, intentando mostrarme valiente como un maestro, siendo que no alcancé ni los aires de aprendiz.
Tú, mujer inmaculada, tú, diosa inalcanzable, tú... toda tú... llena de gracia, caos y destrucción; encerrada en la torre más alta, aquel rascacielo que cuida de tu ser.
¡Oh, Rapunzel! Deja caer tu hermosa cabellera para poder subir y llegar hasta ti...
¡Tonto aquel que dijo que esas palabras funcionaban!
Tu cabello esta pegado a tu rostro, no hay trenzas, no hay cuerdas ¡no hay manera de alcanzarte! Entre el llanto del niño desesperado y de la risa de la bruja malvada, me encontraba yo; ofreciéndote una bella flor la cual despreciaste con un ademan demostrando lo insignificante que soy.
Una vez más... eres inalcanzable...
Torre de Rapunzel, ruega por nosotros, aquellos que caímos en pecado, escalando, arriesgando nuestros ojos ante la caída en los rosales, sin importarnos el que jamás te veremos más en nuestros sueños; quedando sólo los demás sentidos para admirarte... siendo que tu te vas sola y desdichada en el horizonte a causa de tal vil máscara.
Pero he de confesar... que en mi más corta vida, jamás encontraré flama como la flor tuya, ingenua y tranquila en la cama esperando ser arropada.
Mi bella niña, mi bello ser... tú, mi Rapunzel... ruega por nosotros los pecadores y reza por la salvación de nuestra alma...

Irazu vio como su dueña se tumbó al suelo, derramando lágrimas y solo cuando los abrió, pudo ver aquella herida, la cual probablemente fue causada por aquellas espinas de las que habla ese cuento de hadas.


Irazu**

miércoles, 9 de marzo de 2011

silencio

En la penumbra te recuerdo,
frágil y cálida como pétalos de rosa.
En la soledad te sueño,
inmersa en tu mundo de mariposas.
Y sin embargo te niego por miedo,
te hablo indiferente
y tarareo fingiendo ignorarte.
Sabiendo bien que no es de tu agrado,
a ciegas caminando de tu mano.
Te miro de reojo cuidando que no te des cuenta,
cambiando de tema, cuando creo que sospechas.
Tu sabes que te miro,
sabes bien que te sueño...
y sabes más que te miento
y no se cuál es más tu molestía.
Saber lo que quiero
o saber que lo niego porque lo deseo.

IRAZU

domingo, 6 de marzo de 2011

Mancha

Ella permanecía en un rincón, estática y distante, estaba perdida...
Mientras que ella otra estaba al otro rincón del ático, había subido corriendo por inercia, con ella bajo el brazo y la arrojo al otro extremo de la estancia... lloraba ¿por qué? ¿por qué? Tenía la culpa, la había descuidado...
No podía verla, no se atrevía ni siquiera a imaginarse lo que le pudo haber pasado aquella noche que la perdió. Sólo se distrajo un instante, sólo se le olvidó que la había dejado en el salón, sólo eso bastó para que quedara manchada...
Caro la miró, se atrevió a enfrentarla, después de media hora en silencio se acercó a ella, se inclinó y extendió su mano a ella.
-Perdóname...
Abrió su carpeta y arrancó las dos últimas hojas, sacó su encendedor morado del bolsillo derecho trasero de sus jeans ajustados y prendió ambos pedazos de papel en donde se escondían pequeñas palabras mal escritas y sin ritmo. Tratando de borrar aquel evento desafortunado, en el que Caro salió corriendo del salón al finalizar su examen para correr al otro, olvidando su carpeta bajo la butaca. No fue sino al día siguiente que ella iba en el camión que se dio cuenta de que su mochila había perdido peso ¿se habrá puesto a dieta?
Abrió el cierre y husmeó dentro de ella, pero no estaba, la había perdido, intentó recordar si la había dejado en casa, pero no, no lo recordaba, todo el camino se la pasó pensando en dónde la pudo haber dejado. Hasta que llegó a la escuela y corrió a la caseta preguntando en cosas perdidas.
-Venga en media hora a que llegue el jefe.
Carolina fue a las jardineras que quedaban cerca de la estancia, sacó un cigarro y lo prendió. No tenía mucha importancia en aquel objeto, solo apuntes y apuntes, uno que otro comentario sobre algún libro que recomendaron, las muletillas de su profesor de filosofía, notas sobre tareas, juegos con colores y uno que otro garabato, cómo le hacía sentir el frío viento de la madrugada que se colaba desde su ventana rota... las manecillas del reloj marcaron la media y regresó con el oficial. Describió aquel objeto perdido, carpeta de argollas, con hojas recicladas en su interior, colores azul y morado, con flores pintadas en las pastas, la primera hoja era el horario con las materias, salones y nombres de profesores.
-¿Ésta es?
Ella sonrió contenta, firmó unos papeles indicando el buen servicio que le habían otorgado y se fue a su próxima clase. No necesitaba su carpeta, pero alguien pidió hojas. Automáticamente se fue al final de su instrumento de trabajo y las vio...
La penúltima hoja tenía escrito anotaciones referentes a los coches que tenían pensión en el estacionamiento de la universidad, no le dio importancia y siguió con la siguiente y se congeló.
Ay que dolor, ay que pena
...
quiero salir de esta área de confort
...
Cerró todo y miró a su compañero... 
-Lo siento, no tengo más hojas...
El amigablemente se volteó y preguntó a otro compañero, pero Caro se quedó mirando su carpeta, no se atrevía a abrirla. Había pagado el descuido de su dueña, ahora estaba manchada. 
Caro ni siquiera quiso imaginar cómo había pasado, se imaginó al guardia sin rostro, con su traje azul deslavado por el uso poniendo la pluma sobre la delicada hoja, rayándola, manchándola, violándola.
Cuando llegó a casa no pudo mas que correr al ático y aventarla al otro rincón, la miraba con desprecio, su carpeta le reclamaba a su dueña aquel abandono.
-Lo... lo arreglaré...
Sacó el encendedor con el cual hace un par de horas había prendido su cigarro.
-Déjame borrar tu mancha... déjame limpiar mis pecados...
Aunque ella misma sabía que ya no sería igual.

Dedicado a mi gran amiga confidente... que me acompaña si me siento bien o mal, que no le importa impregnar mis pesares en sus páginas, que no le importa si tachoneo un mal dibujo y exalto las palabras que más me atraen de desconocidos... perdón amiga carpeta u_u
*IrAzU*

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...