martes, 24 de enero de 2012

Reencarnación

El amanecer se acercaba, las calles húmedas y frías, a causa del sereno, amenazaban con asesinar a cualquiera que se atreviera a romper el toque de queda.
***
-¿Mamá?
Su voz suave se rompía mientras resonaba con eco en el silencio, una voz suave y frágil.
-Él no me quiere.
Lágrimas que recorren su suave rostro, su blanca piel, una herida en el pecho que no sanaría jamás; un cuerpo y una voz que pedían por un abrazo, una muestra de afecto... algo.
Solo se podía escuchar el susurro de su respirar, no había madre, no había brazos, no había calidez ni frío, todo era neutral, tanto que desesperaba.
-¿Mamá?
Una infante pedía por el amor que nunca se le dio, un fantasma que le arrebataron la inocencia a temprana edad, un pequeño ser sumido en la línea de la crueldad y desesperación.
***
-Oremos, por la salvación de nuestra hija y amiga que ahora descansa...
El sacerdote alzaba una plegaria que no era escuchada, el cuerpo inerte habitaba el ataúd, su nuevo hogar. La madre lloraba en silencio y el padre desviaba la mirada con vergüenza, era un día tranquilo, tan normal para algunos y cotidiano para otros, pocos habían acudido al funeral, compañeros y conocidos, pero ningún amigo.
***
-¿Papá?
Su solo recuerdo inundaba el lugar de escarcha, era tan frío que quemaba sus entrañas cada que respiraba.
-Padre ¿por qué no me amas?
***
-Mi sincero pésame.
Un vecino le daba el abrazo habitual a Erika en el funeral de su hija, ella aún no entendía que había pasado, hace cuatro días Elisa había sido asesinada y su cuñado se había suicidado, no quisieron seguir con la investigación, "era claro lo que había pasado". Manuel se escondía en la habitación de la difunta, culpándose mientras abajo se escuchaba un ligero susurro incapaz de percibir.
La puerta se abrió y entró su mujer.
-Es mi culpa.
Erika presionó los puños.
-Debí haberme dado cuenta antes... debí saberlo...
***
Abrazabas sus piernas, era aburrido estar ahí, se había cansado de buscar una salida, una entrada, lo que fuera, se había cansado de llorar.
***
María no se atrevía a entrar a la casa, tres meses habían pasado desde la trágica muerte de su esposo y su sobrina.
¿Cómo pedir asilo? Sus padres la habían dejado después de su boda con Toño y no tenía amigos, sólo lo tenía a él y ya no estaba; cerró los ojos y sujetó su vientre.
No, ya no estaría sola. Se armó de valor y tocó la puerta para ser recibida por el cansado semblante de Erika.
***
Una flor, no una rosa, un extraño ser con pétalos rojos como su boca, como su cabellera, como su alma, la única que le daba esa paz.
-Te amo.
Las palabras se perdieron en el vacío, mientras las paredes se tragaban el sentimiento, no le dijo adiós, nunca supo qué fue de ella, su exiliada de cuento de hadas, su princesa condenada, ya no le quedaban más sueños para volverla a ver.
***
Rapunzel le daba de comer a Jorge en la boca, estaba en fase terminal, El Refugio apenas conseguía para la comida y medicina de sus protegidos, necesitaban ayuda o varios morirían, hasta los más sanos habían enfermado.
-Dile a ella que me perdone.
-Calla, estás débil -le dio un poco más de sopa-, come, te sentirás mejor.
Ella había llegado de recolectar víveres y dinero en las esquinas.
-Encontré esto.
Dejó a los pies de Rapunzel un pedazo de periódico, la menor lo tomó y se alejó, dejando a Jorge dormido.
-Lo siento.
Le decía mientras su ex protegida leía el periódico, la noticia era de hace un par de meses, lo arrugó, quería correr, correr a ella, ver que no era cierto, saber que estaba bien, verla sonreír, sonrojarse cada que la tocaba, escuchar el palpitar su corazón... verla, simplemente verla.
***
Nacer significa morir de nuevo, llegar al final del día y dejar la vida mortal para renacer después de cada sueño. La cueva es cálida, no quería salir a sufrir de nuevo, a quedar en el abandono e indiferencia. La luz se mostraba al final del camino, tenía que ir a ella, se asfixiaba, no quedaba más aire; aquel lugar que le daba paz y calma, se volvía frío y doloroso.
Fue recibida por su propio llanto, quería olvidar, olvidar quién fue, lo qué pasó, a quién odió, hasta a quién amó, solo quería olvidar.
***
Nadie asistió a su parto, no tenía ninguna mano que sostener, entre el dolor y el llanto, la vio, vio a ese pequeño ser indefenso, sabía que tenía que cuidarlo, que no sobreviviría sin sus brazos, sin su protección.
-Felicidades, es una niña.
La miró con desgano, deseaba un varón, pero nada podía hacer.
Erika entró corriendo a la habitación, había llegado tarde, ya había nacido, miró a María cargando a la bebe y casi se desmaya, era igual a ella, a su pequeña.
-Dolores, se llama Dolores.
irazu

P.D. Ultimamente he estado ocupada con deberes de la escuela,
tengo más trabajo afortunadamente, pero me deja poco tiempo para escribir.
Agradezco por el tiempo que has dedicado a leer estos pequeños pensamientos,
intentaré ser más constante.
Estoy a tus servicios.
Gracias, nuevamente.

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...