sábado, 26 de febrero de 2011

Intruso

La recamara poco a poco se hacía cada vez más fría, era un lío. Todo era provocado por la ventana abierta, si... ella era la culpable; si no fuera porque está abierta, yo no estaría temblando de frío... dirán ustedes "ciérrala".
¡Claro! ¡Como si fuera tan fácil!
El problema amigos míos es que si la cierro, la habitación se llena de un olor insoportable, ni siquiera logro identificarlo. Pensé que eliminando los olores lograría encontrar su procedencia.
No es la ropa sucia (no hay).
No es el bote de la basura (lo prefiero vacío, de adorno incluso).
No son mis sábanas.
No es mi sudor (ya que es un olor distinto... y ando fresca...).
No son mis peluches.
No es el closet.
No son las cortinas.
No es el baño.
No son los libros...
¡Ni siquiera es el olor que me traje de la ciudad! (éste huyó al toparse con éste otro, que mal).
¿Qué es? ¡Voy a volverme loca si es que no antes me muero de frío!... no, ni mis cobijas, ni mis suéteres logran abrigarme. El frío siempre se apodera de los pies sin importar cuantos pares de calcetines use...
Ese maldito olor tan desagradable me da nauseas. Jamás lo había olido en un mercado, en el camión que tomo por las mañanas ni el que tomo por las tardes, mucho menos el de las noches. Tampoco es el olor al salón de clases, ni a la oficina de mi padre, tampoco es la cocina. Ni siquiera así huele el camión de la basura.
No... no es cítrico, no es podrido, o quien sabe, pero no se le parece ni siquiera a los frijoles podridos de la mañana.
¿Será mi aroma? ¿Mi esencia? No, esa logré conocerla hace un par de días en el hotel y no se le parece en nada. Lo curioso es que solo cerrando la ventana aparece, a pesar de tener las puertas abiertas.
Bueno, creo que podré elegir mi muerte... congelada o asfixiada por mi vómito (si... me da nauseas) ¿qué es mejor?

**IrazU**

sábado, 19 de febrero de 2011

Triste vanidad

Esta noche la estrella que brilla en lo más alto del cielo no me mira, permanece pavoneándose por su belleza y no me escucha; ahora que la miro y le entrego otra plegaria, ella la arruga cual papel y hace que me sienta como basura.
¿De qué me sirvieron tantas noches en vela? Aquellas desveladas que solo le entregué a ella, mi estrella.
¿De qué me sirvieron aquellas serenatas eternas? Si al final solo elevé su ego, antes lastimeramente pisoteado.
Hoy la miro y le sonrió, ella ni siquiera me mira.
¿Cómo era antes? ¿Cómo fue que se convirtió en ésto? ¿Fue acaso tanto mi insistencia que se volvió fría y amargada?
Hoy le digo que la amo, ella ni siquiera suspira.

No me duele que me ignore, jamás eso me importó. Lloro por su amargura y su tristeza, sufro por su pena que se esconde tras la belleza.
La conozco mejor que nadie, se bien que aún la pasa mal.
Detrás de ese brillo tan singular de ella, llora perlas en silencio y espera... espera el beso prometido que pobre inmortal le ofreció, pero tanto fue su miedo a lo desconocido que ella misma me lo negó...
¡Oh! Dulce estrella mía, vagabunda inmortal que transformas mis noches; si tan solo confiaras en una palabra mía, dejarías a un lado todas estas falsedades.

irazU*


domingo, 6 de febrero de 2011

Amor VS Gracias

Una vez mi novio me dijo "te amo" y sentí un enorme impulso por decirle "gracias"...
Me detuve y me tragué mis palabras, en un segundo, mil y un imágenes pasaron por mi mente, todas ellas de alguna serie de televisión, alguna película, un drama, una comedia... Todas con algo en común: nunca digas gracias después de que te digan te amo... es de mala educación y de muy mal gusto.
Y es que resulta que si lo digo significa que no siento lo mismo que él ¿es malo agradecer que uno te ame?
De niña me regañaban si no decía gracias ante una buena acción o un cumplido. Si él me dice "te amo" ¿no es un cumplido? ¿no soy grosera al no decir gracias?
"Debes responder con otro te amo".
¡No tengo ganas! Siempre respondo lo mismo:
-Te amo.
-Yo también te amo.
Y de pronto todo se vuelve una rutina fastidiosa, es automático ¿respondemos te amo por que realmente lo sentimos o es pura inercia la respuesta?
Te amo...
Gracias...
¿No me amas?
Si...
¿Entonces por qué agradeces?
...
Me hago chiquita y escondo mi cabeza entre los hombros...
-¿No dirás gracias?
Y ahí está de nuevo mi mamá, regañándome por no agradecer un cumplido.

*Irazu*

sábado, 5 de febrero de 2011

De tal palo, tal astilla...

"Voy a darme un tiro en la cabeza a ver si así logran salir las ideas..."
Al parecer esa había sido la última gota, el cielo gris pero despejado indicaba que los topos podían salir de sus madrigueras para seguir con la rutina. Odiaban la lluvia porque solo interrumpían su vida monótona: despertar, desayunar, defecar, salir a trabajar, comer, defecar, seguir trabajando, regresar a casa para cenar y volver a defecar. Para que al final del día la almohada se sienta tan dura que les impida descansar.
Tommy ya se había dado cuenta de lo cansado que es ser adulto, siempre tener que mirar su reloj, el tesoro más preciado que le regaló su viejo antes de morir.
"Algún día seré como mi papá"
Chapa de oro, cadena fina que colgaba de su bolsillo, delgadas y elegantes manecillas... así era el reloj de bolsillo que le regaló su padre, igual a él, viva imagen de aquel cadáver que descansaba en el ataúd. 
El velo negro de encaje de su madre miraba con desprecio esa caja hecha con las mas fina madera que se pudo conseguir de Europa. Traje de sastre hecho a la medida para el cuerpo inerte...
Ningún lamento se escuchó en la sala, ni un suspiro, Tomas temió incluso sonarse la nariz.
Ese sentimiento de pesadez lo invadió a partir de entonces, cada que se encontraba en una sala con pura gente vestida de negro.
-Felicidades maestro.
Maestro... ya no era un simple licenciado, había subido de nivel en la sociedad, ahora era más que sus compañeros de generación que solo decidieron quedarse con su título.
Tic tac... tic tac... tic...
El reloj dejó de sonar aquella noche, el sonido del martillo golpeando el esqueleto destrozado de la maquina resonaba por toda la casa. Los cansados golpes de su madre cesaron, ella nunca había mostrado tal frustración ni cuando su padre se fue con la otra, ni cuando él reprobó un año en la preparatoria por esa nueva novia que lo traía loco, ni por el accidente del coche que casi provoca su muerte, ni en el funeral de su viejo...
Ese golpe metálico fue lo que despertó por fin su ira, y cuando la puerta al fin se abrió, el golpe limpio de la mano abierta, esos dedos huesudos, chocaron contra la mejilla del ahora maestro.
Era su misma imagen, cada día alcanzaba esa imagen que tanto ella detestaba. El ser que más amaba se convertía en el que mas odiaba.
Tomas, Tommy, cabello de tomate... sus ojos cristalinos la miraron fijamente, ella tomó el martillo junto con las manos de su hijo y golpeo duro contra el reloj de bolsillo.

*uzarI

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...