domingo, 25 de noviembre de 2012

Pequeña...

Era la pequeña la que te quería, la que le fascinaba escuchar tus tiernas palabras, el diminuto demonio cursi que se alegraba por cualquier tontería, pero que también sufría por distancias largas.

Tal vez puedas identificarla porque su tono de voz cambia, es pequeña, tierna, un caramelo andante. Y es lo que más me fastidia ¿sabes? Ese descaro suyo de correr y abrazar a otros decirte que te extraña, que a veces quisiera que las cosas volvieran a ser como antes, pero sin algunos factores, regresar a un ritmo pero que es incompleto, incomprensible deseo de antaño, pequeño demonio que se acurruca en tus brazos.

Tal vez la conoces demasiado bien que no te das cuenta cuando duerme, que no reconoces exactamente cuando te habla, porque están tan bien fusionadas, las ninfas que habitan en dicho bosque.

Encerrarla no es sencillo, no se puede, es inaudito, es una pequeña princesa que camina danzando, dando brinquitos, moviendo los olanes de su vestido, con sus zapatos lustraditos, su cabello corto y esponjado, va caminado sin fijarse en los miedos que arrebatan su alma, dándose cuenta demasiado tarde, una vez que ya fue curiosa, el demonio se la traga.

Y cuando sale, vuelve a danzar, como si nada le importara, pequeño demonio que solo canta por las mañanas. 

martes, 20 de noviembre de 2012

insomnio

Descontrolada, ansiosa, y sigo preguntándome por qué carajos se invento la noche. Si el sueño nomas no quiere darse un revolcón conmigo. Las 10, las 12, las 4 de la mañana y sigo sin pegar un ojo, y aún la descarada me pregunta si conseguí dormir.

Y es que no puedo negarlo, tener de vecina a una joven llena de hormonas volando por el aire y paredes que parecen estar hechas de papel provocan que no pueda controlar el sueño.

Todo inicia a las 9, ya que insistes en ir a acostarte temprano, yo no acostumbraba a hacerlo, pero el mes pasado pesqué un refriado que me tumbó por completo. Pero ahí no acaba el cuento.

No pude, lo confieso, creer lo que escuchaban mis castos oídos -di lo que quieras, soy yo quien cuenta la historia y yo defino mi santa pureza-; era como si suspiraras a lado mío, pero intenté ignorarlo. Así que se imaginarán mi sorpresa por haberla soñado, sintiendo que yo era quien provocaba dichos gemidos, que generaba ese ahogo y necesidad de un aire que no existe en el ambiente.

No podía bañarme con agua fría, moriría si lo hacía, pero no había remedio.

Las siguientes noches fueron peores, no sólo fue en sueños, era real, no pude pegar el ojo en todas aquellas horas, mis ojeras al día siguiente me delataron, el café no me daba ni una milésima de ayuda de lo que quise.  Mi tormento había comenzado.

Era extraño, bien podría acostarme tarde, jugando la consola un par de horas hasta que llegara el sueño, pero en su lugar iba a mi recamara, a las 9 puntual. A escuchar esos suspiros tuyos, a imaginar como juegas al titiritero, creer que muerdes la almohada para evitar gritar.

Y así como todas las noches me preparo para escucharte, todas las mañanas evito mirarte cuando nos cruzamos por el pasillo; fantaseando en que alguna noche juegues conmigo.


iRazu*

viernes, 2 de noviembre de 2012

Naturaleza muerta

Negar tu propia naturaleza genera conflictos, pero qué ocurre cuando la negación de la misma es provocada y no una elección cotidiana cómo decidir qué desayunar o que ruta tomar para caminar.


****

Cuando me hablaron de ello, reí, con unas ansias, fingiendo agrado, más no era así. Reía porque no encontraba explicación alguna, decir cómo soy, qué era lo que forma parte de mi, quién soy... decir que por cuestiones biológicas, o cuestiones fuera de mi alcance, fui diseñada de cierta manera, con cierta naturaleza que yo misma he negado desde que tengo memoria... bueno, no tan así.

"Necesitas de la aprobación de otros, de su cariño, de su tacto, eso es lo que te llena de energía"

Y eso sin mencionar todo a detalle, aún hay cosas que no entiendo ni cómo llegue a estar ahí. Pensé que yo puedo combatir mi forma de ser, cambiarlo, volverme fría, no apegarme, alejarme, no importarme los demás; y luego llega esa frasecita...

"Estás negando tu naturaleza"

¿Cómo te atreves a echármelo en cara? Si tú indiferencia, tú negación, tú forma de alejarte fue lo que inició todo... el conflicto, el conflicto... siempre hablas de curar el conflicto, lavándote las manos, diciendo que yo me encargue de mis rollos, que tu no tienes ya culpa, que nada tienes que ver en mi ahora búsqueda de mi perdón y mi forma de llegar a mi propia naturaleza...

¡Cómo carajos se te ocurre decir algo así! Confesar tu crimen, mostrarme el arma con la que lo cometiste y decir que limpie ese estúpido desorden... no entiendo, por qué... pudiendo haber evitado tantas lágrimas escondidas, tantas dudas, tantas confusiones, búsquedas sin éxito... ¿por qué hasta ahora? ¿por qué no me das la opción de reclamártelo? ¿por qué no simplemente me dejas ser?

No quiero ni imaginar lo que pudo haber pasado hace unos años, cuando entendí que el tiempo y la distancia deformaban todo, que no hay que esperar nada de nadie, no pedir más abrazos, no pedir cariño, no pedir más sentimientos, conformarse con tan solo unas palmadas en la espalda cuando lo que deseo es algo más cálido... y ahora resulta que lo que hago para protegerme me hace daño, me aleja de mi fuente de energía, con lo que me alimento... ¡Pero si lo que me alimenta me hace más daño! Una causa pérdida...

¿Qué hacer cuando mi escudo se desmorona por una jodida naturaleza?
¿Qué hacer?


La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...