martes, 28 de junio de 2016

Plegaria


La plegaria se elevó en el aire, sin forma que la distinguiera, mezclándose en el polvo estelar. Un cometa que estuvo a punto de atropellarla ni se percató de su existencia, vago oxígeno que corría el peligro de ser inhalado por el ser incorrecto.

Temía no llegar a su destino, perder la fuerza que hasta ese momento la había mandado lejos pero no era momento de dudar, desde que la flama se encendió sintió el amor y la dicha con la que fue invocada y recordó los sentimientos previos antes de encender la mecha: temor y duda, sentimientos que fueron eliminados en cuanto el fuego se hizo presente y un alivio y esperanza invadió el pecho del dueño de aquel rezo.

Se elevó en lo más alto motivada por la determinación de su dueño que, a pesar de sentirse vacilante, fue constante, ese mismo deseo fue el que la llevó lejos hasta llegar a la Fuente, solo ahí se dio cuenta del daño en su no cuerpo, había sido violentada con desprecio, negada en cada momento, torturada ante la falta compasión. Estaba cansada y agotada, suspiró tranquila pues solo ahí, en la meta, entendió la existencia de los intentos de frenarla, aquellos que habían sido en vano.

Sintió paz al recibir el abrazo de la Fuente y tranquilidad al ser recibida, ahora la mitad del camino había sido realizado.

iRazu*

martes, 21 de junio de 2016

Caramelo


Se rasco la cabeza mientras llenaba el formulario y sintió como se enterraba un granito en su uña, al mirarlo se percató que parecía azúcar lo cual era raro porque no recordaba haber tenido contacto con ese ingrediente en la mañana, ni siquiera se había preparado su taza de café, pero tuvo que dejar ahí el asunto ya que se hacía tarde.

El día transcurrió sin ningún incidente hasta que a la hora de la comida se acomodó el flequillo, se sorprendió al ver como pequeños cristales caían frente a ella, eran como los del incidente de la mañana. Los miró curiosa ya que deducía por la forma qué eran pero no se atrevía a probarlos, sacudió la mesa y siguió con lo suyo, aquello no tendría importancia.

El tema de la caspa dulce se había olvidado hasta que una semana después su mejor amiga le había lamido el cachete jugando, ambas quedaron paralizadas ante la sorpresa: la que había recibido el lengüetazo no pensaba que su amiga tenía aquellas manías y su amiga nunca pensó que tuviera aquel sabor.

-¿Qué?

-Sabes dulce...

Probablemente su amiga se había confundido o su paladar se había atrofiado por tanto caramelo que consumía, pero tuvo curiosidad así que lamió su dedo índice y en efecto tenía un sabor dulzón; preocupada fue a hacerse un chequeo médico en el cual no mostró ninguna anomalía, al contrario, se encontraba en perfecta salud.

Los días transcurrieron y la dulzura de su cuerpo comenzaba a notarse, por las tardes su piel desprendía un ligero olor a flan, si sacudía su cabello caía caspa cristalina, sus lágrimas eran color ámbar y sabían a miel, cuando el sol estaba en lo alto sentía como el sudor creaba una capa pegajosa en su espalda, la misma sensación al derretirse un helado en sus manos.

Nadie sabía que sucedía, los doctores no encontraban precedente, solo había algo seguro, todas las tardes recibía mínimo una vecina que pedía siempre una tacita de azúcar.

iRazu*

martes, 7 de junio de 2016

Caja musical


Los engranes sonaron cuando sus pequeños dedos le dieron cuerda a la pequeña caja, se detuvo en el momento en el que ya no era posible seguir girando la llave y dejó el pequeño objeto en el tocador. Era una pequeña caja de madera oscura, con un paisaje de un bosque tallado a mano en la cubierta, en su interior una bailarina que giraba lento mientras las primeras notas sonaron.

Se sentó en la orilla de la cama mirando su tesoro, lo había encontrado entre las cosas que había dejado su abuela y lo tomó como si se tratara de una olla de oro, escondiéndola debajo de su abrigo para que nadie la viera, evadiendo la pregunta de su madre en cuanto la vio pasar por el pasillo; aún dentro de su recamara no se sentía a salvo así que esperó a que todos estuvieran dormidos.

Observó la muñeca mientras danzaba, su piel era pálida, algunas zonas del vestido rosa palo comenzaban a cuartearse y en cualquier momento la costra de la pintura se desprendería; sus manos alzadas sobre su cabeza formando un arco eran delgados y los dedos tenían las puntas negras a causa del polvo al igual que la nariz, se veía tan frágil.

La tonada no era conocida y a pesar de ello le transmitió una tranquilidad que esperaba cesara en cualquier momento, cerró los ojos y vio un par de hadas entrando a la habitación que se dirigían a la muñequita de porcelana, un par de polvos bastaron para que bajara sus brazos y se sentara en la plataforma que la hacía girar. Se miró la espalda y se dio cuenta de que sus alas no estaban, miró a sus hermanas volar con envidia; sacudió su vestido con sus dedos sucios y la pintura seca se separó de la porcelana, empezó llorar.

Una de las hadas volvió a mover su varita mientras la bailarina lloraba, regresándole el color que los años maltrató. El cosquilleo provocado por la magia le hizo ver que había vuelto a ser la de antes de ser atrapada en esa vieja caja musical, incluso sus alas habían regresado.

La niña abrió los ojos cuando la tonada terminó, la bailarina se había ido.

iRazu*



La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...