jueves, 31 de mayo de 2012

Derrota

Le miró a los ojos, pero no pudo sostener la mirada por más de un segundo, derrotada, regresó a su lugar, mirando hacia el frente, sin atreverse a voltear a los lados, o hacia atrás, todo por el temor de verlo. Quería mirar al cielo y dejar de pensar en su rostro, su sonrisa que se desmoronaba cada minuto, en sus mejillas sin tono más que el de su piel o en sus cejas pobladas.

Suspiró, no le quedaba de otra más que resignarse que siempre sería así, huyendo, con la tentativa de enfrentarlo, pero siempre rindiéndose... ¿Por qué no podía? ¿Qué le hacía falta? O, más bien... ¿qué había perdido aquella tarde?

Sintió un escalofrío recorrer su espalda al saber que lo tenía detrás, cerca suyo, a pocos centímetros de su cuerpo, a tan solo un toque, un roce... ¡NO! no podía seguir pensando de esa forma, sabía que perdería, siempre había sido así, esa es su historia, el camino de una derrota tras otra.

Estaba cansada, podría decirse así, de sentir ese vacío en su estómago cada que se le acercaba, sentía hasta miedo al darse cuenta de que reconocía su olor, su esencia al acercarse; perdía la cabeza cada día que lo veía, perdía la cordura cada que deseaba hablarle, pero sabía que no tenía palabras. Se alejaba de quien era ella y reconocía un monstruo cabizbajo que tiempo atrás se había ocultado bajo las cobijas.

Salió corriendo, tratando de evitarlo, de ignorar que estaba si se cruzaba con el por la avenida, prestando toda su atención a sus manos, a los detalles del piso, a su distracción, era lo único que le quedaba.

Pero... ¿y si un día se encontraban solos? Sin algún factor que la distrajera para impedir hablarle, sin una barrera entre ellos, sin las constantes visitas de ajenos a su mundo, sin extraños que solo hablan... ¿Correría? O ¿Sería capaz de permanecer? Aún en ese momento, ella no sabría que hacer, solo querría correr y, si no pudiera, guardaría silencio, mientras se destroza por dentro, mientras sabe que lo mejor para sí misma es huir, porque, lo haga o no, saldría perdiendo.

irazu*

miércoles, 16 de mayo de 2012

Vuelo

El espejo caía desde séptimo piso, sin que ningún otro objeto interviniera entre él y el suelo. Miles de diamantes saltaron cuando las puntas del artefacto tocaron el suelo, destellos causados por el reflejo del sol se esparcían por la banqueta; nadie se inmutó cuando el estruendo sonó por la cuadra, nadie se percató de pisar sus restos, el espejo se volvía polvo bajo las suelas de goma, zapatos que, sin ellos, los pies descalzos sangrarían.

***

-Salta –le decía la morena a la pelirroja-, nadie va a extrañarte.

Janis miró al vacío, sintió la brisa en su rostro, cerró los ojos y deslizó su pie derecho fuera del marco de la ventana; mariposas en su estómago habían emprendido un vuelo que terminó convirtiéndose en huracán desde que había entrado a la habitación y, ahora, destrozaban las paredes intestinales, queriendo escapar.

-Salta.

Carol no dejaba de susurrar aquellas palabras, incitando las pecas de la espalda de Janis a contraer miles de escalofríos, cada que ella hablaba, la otra obedecía, cada que Carol sentenciaba una orden, Janis sabía que sería su fin.

-... nadie...

Abrió sus blancos brazos como el pichón que abre las alas por primera vez y dio un paso enfrente, deslizándose desde el séptimo piso, era una flama, era fuego que se extinguía en la caída. Su cuerpo no resistiría aquella adrenalina, orgasmos disparados por cada parte de su cuerpo, gritos apagados generados por sus tímpanos, su lengua, entumecida, ardía como su cabello.

-¡NO!

Carol abrazaba la cintura de Janis, no había saltado, no aún. Sus ojos se encontraron y comprendieron que no importaba si alguien no las extrañaba, ellas solo se tenían a ellas mismas, ni la familia, ni los "amigos", ni los cómplices; ellos solo eran extraños.

Quédate...

Era un susurro casi inaudible, era una petición que jamás contarían, que era solo de ellas dos, una promesa que se consumiría en el fuego.


iraZu

lunes, 14 de mayo de 2012

Malabares

Sólo era fuego, cálido, tranquilo, era paz, o al menos eso era, antes de que descubriera que jugar con el no era lo más idóneo, antes de que sus llamas me abrazaran y se comieran mi alma, dejando yagas en cada poro de mi cuerpo, yagas que sacaban pus cada que las tocaban; supongo que por ello me volví insensible, no entendía, siempre quería jugar con ese objeto mágico, me gustaba su calor, lo deseaba, sin importar el dolor, yo lo buscaba.

***
Se había vuelto adictivo, la sensación de la llama en mis labios, el calor sofocante en mi rostro y el sabor a gasolina, supongo que intentaba llenar algún vacío, algún hueco, tal vez me sentía rota, pero el calor despejaba mi mente. Recuerdo que, cada noche, en cada esquina, mientras escupía la flama, mi mente viajaba, se perdía en esos tonos naranjas, mis pestañas se quemaban y cada noche, cada semáforo, perdía mi rostro.

Por la madrugada, solo me acompañan los bichos, se escucha como los grillos cantaban mientras los demás los ignoraban; también consigo escuchar los pasos de las cucarachas por el asfalto, que terminan siendo atropelladas por alguna llanta asesina; supongo que es así, ser un mosquito, un bichito que husmea en la oscuridad y pica la pierna, la mas descuidada y, más tarde, picar hasta los más precavidos.

Por la mañana, el fuego deberá descansar, ya no hay poderes curativos que calmen las heridas, la piel se vuelve frágil cada que la antorcha se prende, supongo debo cambiar de actividad. Me duele, me duele pensar en las cicatrices, me duele recordar sus orígenes, me duele dentro, muy dentro, es como si nunca hubiera una cobija que la proteja, esa alma marchita. Mañana por la mañana... mañana, mañana una nueva arma que me proteja al mismo tiempo de la tempestad.

***

El fuego ha sido cambiado por algo más corrosivo, más tangible, si no me crees, pregúntale a mis pies, que se cortan cada que un vidrio roto se entierra entre los dedos, cada tramo en el suelo me permite viajar, sentir los pies ligeros, tanto que creo puedo volar al finalizar mi acto.

Quiero caer, caer en el vacío de la mirada que nunca me atrevía enfrentar; por eso corro, por eso no regreso, jamás volveré, sin importar cuantas lágrimas más la Luna ha de derramar.

*i*r*a*Z*u*

viernes, 11 de mayo de 2012

Sin culpa

Me pinto las uñas de carmesí por el contacto con tu piel, la cual se desgarra como papel; es como enterrar los dedos en la tierra, ese olor a llanta quemada, la sensación de caer al vacío, tu mirada que se apaga poco a poco y gotas color rubí manchando tu bella alfombra.

***

Supongo que no hay palabras que puedan defenderme, no es que me haya invadido un ataque de celos, ni mucho menos que surgiera el odio de la nada, no; al contrario, fue una necesidad, algo dentro de mi lo pedía a gritos, que pedía sentir y ver la desesperación en sus ojos, era eso, para qué mentir.

Todo parece que se mueve en cámara lenta, la luz parpadeante roja y azul me causa nauseas, quisiera vomitar; solo consigo ver como personas entran y salen a la casa, fotógrafos no dejan de capturar la sonrisa inexistente en su cuerpo inerte, todo pierde claridad, todo se vuelve en grises, excepto estos guantes que mantienen calientes mis manos, su textura es más deliciosa que la seda y me recuerda justo en el momento en que clave las uñas en tu garganta; el calor se expande y siento como sube la temperatura en pequeñas zonas de mi rostro, justo donde salpicó el líquido que te daba vida, quiero bañarme en el, refugiarme en la viscosidad de tu fluido ahora inerte.

Acerco mi mano a mis labios para saborearte, retorciendo los dedos, manchando mi rostro, solo puedo notar como los policías me ven con miedo y con asco, quiero reír, demostrarles que no siento culpa, porque no es así, no es así.

Esta noche me enviaran a una celda, me condenarán por años o pondrán en juicio mi vida; no me importa, si puedo repetirlo, volvería a clavar mis uñas en tu garganta y enjuagarme en tu sangre, lo volvería a hacer.


iraZu

lunes, 7 de mayo de 2012

Reclamos

No entiendo, a veces me cuesta trabajo descifrar las palabras que me dan mis superiores; hay ocasiones que creo estar en su sintonía; otras, solo creo que me perdí de canal. Los discursos se han vuelto repetitivos, hasta predecibles, él dice que es sinónimo de que algo sigo haciendo mal. A veces las palabras son filosas y me siento inútil, sin la capacidad suficiente a la que debiera, debajo de todo, debajo de todos.

Miro al techo, siento el vacío en el esófago, quiero llorar y vomitar, pero no consigo más que ligeros suspiros y sonrisas para no partirme en dos, supongo que jamás conseguiré entenderlos, o puede que lo consiga cuando sea madre, si es que llego a ese punto en mi vida. No sé... No lo sé.

Me dicen que es por mi bien, me dicen que es para que sea mejor persona. Me dicen que es bueno salir a despejarme para no caer en la monotonía y poder ser feliz, pero me dicen que está mal también. No soy fan de avisar en dónde ando, con quién ando, cómo ando y por qué salgo. Como él dice, un policía detrás de mi, que si no quiero hacerlo, que lo diga... ¿el precio? quedarme enjaulado, dejar de batir las alas, dejar de ver la Luna fuera de casa.

¿Soy acaso tan mala persona cómo para que alguien me diga que soy un criminal en potencia? ¿Lo soy? ¿En verdad es algo en lo que terminaré? Ni siquiera se dónde diablos estaré parada en un par de años, solo quiero alejarme y correr, escapar, huir... Gritarte en la cara que no deseo más tu amado hogar, que tus valores y pensamientos no son los míos, que no soy tú, no lo soy... no lo soy.

Quiero desaparecer, cerrar los ojos y olvidarme, de ti, de ellos, del mundo, de lo que fue, de la preocupación de lo que será, me esfuerzo, juro que lo hago todos los días, pero no basta, no te basta; hay días que ni siquiera dependo de ti, salgo adelante, porque no estás y camino, camino, y tu no lo notas, solo ves lo que no hice, lo que está mal... No creo que me defino por lo poco que ves, ni me conoces y en más de una ocasión me lo has demostrado, cuando alzas la voz y me dices que yo no soy así... ¡Carajo! ¿Por quién me tomas? 

Trágate tus palabras, amenaza lo que quieras... saldré de tu jaula más pronto de lo que crees... maldito ser de Saturno

....


miércoles, 2 de mayo de 2012

R&J

El ángel tocó la trompeta, el portón apenas y se abrió, todos sabíamos del caos que ésto generaría, pero preferimos ignorarlo, no nos importó pues sabíamos que no teníamos lugar en lo que ellos llaman paraíso, no sentimos pena por la pérdida del edén, no nos sentimos culpables porque no queremos mantener más esta hipocresía.

***

Sus alas se mostraron ante los ojos de un incrédulo Romeo, ya no sentía el pinchazo en su dedo, provocado por las espinas de la rosa que quería entregarle a su amada; el calor de las llamas del monasterio habían dejado de causarle picazón en sus brazos; sus pies, adoloridos por las ampollas, que nacieron a causa de su carrera, habían dejado de sentir el suelo.

Sólo podía admirarla, perderse en esa belleza que profanaba al cielo, olvidó que pisaba tierra santa, olvidó que era una acumulación de partículas que expulsaban electricidad; solo era ella, ella y sus cabellos dorados, ella y sus labios pecaminosos, ella y sus dedos aterciopelados, ella y sus ojos más claros que la seda que cubría su cuerpo; ella, ella, era ella, sólo ella... ella.


El reflejo del fuego en su par de alas sofocaba y el aire se perdía poco a poco.

Julieta...

Era un susurro apenas audible, era aire inhalado para una mente que no podía conseguir una explicación a lo que veía; Romeo, que estaba dispuesto a darlo todo por ella, no sabía qué hacer, mientras que su mano sangraba y aquellas gotas se mezclaban con el veneno del diminuto frasco. Pero ella no respondía a su llamado, ella veía a la nada, de forma tan peculiar que hacia sentir que te desnudaba.

"¡Oh Romeo! Mi Romeo"

Esas palabras quedaron en el olvido, Julieta no le amaba, había sido su instrumento de rebeldía, su fuga de escape, su llave a la libertad. Libertad que había conseguido, libertad por la cual no importaban los "gracias"; él no lo comprendería. Solo pudo alzar el vuelo, irse lejos, dejando a Romeo, con el corazón destrozado y con su alma envuelta en oscuridad.


iraZu

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...