miércoles, 2 de mayo de 2012

R&J

El ángel tocó la trompeta, el portón apenas y se abrió, todos sabíamos del caos que ésto generaría, pero preferimos ignorarlo, no nos importó pues sabíamos que no teníamos lugar en lo que ellos llaman paraíso, no sentimos pena por la pérdida del edén, no nos sentimos culpables porque no queremos mantener más esta hipocresía.

***

Sus alas se mostraron ante los ojos de un incrédulo Romeo, ya no sentía el pinchazo en su dedo, provocado por las espinas de la rosa que quería entregarle a su amada; el calor de las llamas del monasterio habían dejado de causarle picazón en sus brazos; sus pies, adoloridos por las ampollas, que nacieron a causa de su carrera, habían dejado de sentir el suelo.

Sólo podía admirarla, perderse en esa belleza que profanaba al cielo, olvidó que pisaba tierra santa, olvidó que era una acumulación de partículas que expulsaban electricidad; solo era ella, ella y sus cabellos dorados, ella y sus labios pecaminosos, ella y sus dedos aterciopelados, ella y sus ojos más claros que la seda que cubría su cuerpo; ella, ella, era ella, sólo ella... ella.


El reflejo del fuego en su par de alas sofocaba y el aire se perdía poco a poco.

Julieta...

Era un susurro apenas audible, era aire inhalado para una mente que no podía conseguir una explicación a lo que veía; Romeo, que estaba dispuesto a darlo todo por ella, no sabía qué hacer, mientras que su mano sangraba y aquellas gotas se mezclaban con el veneno del diminuto frasco. Pero ella no respondía a su llamado, ella veía a la nada, de forma tan peculiar que hacia sentir que te desnudaba.

"¡Oh Romeo! Mi Romeo"

Esas palabras quedaron en el olvido, Julieta no le amaba, había sido su instrumento de rebeldía, su fuga de escape, su llave a la libertad. Libertad que había conseguido, libertad por la cual no importaban los "gracias"; él no lo comprendería. Solo pudo alzar el vuelo, irse lejos, dejando a Romeo, con el corazón destrozado y con su alma envuelta en oscuridad.


iraZu

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