jueves, 25 de octubre de 2012

ansias...

Intento escribir, un noche más, pero las palabras se quedan atascadas en mis dedos, no puedo hacerlo... no entiendo, qué rayos sucede conmigo... ¿alguien podría decírmelo?

Primero pensé que tal vez era el estrés, he tenido períodos peores. Otras veces creía que era la falta de depresión, pero hasta las que llegan son insípidas... las asías hierven debajo de mi piel, ¿es eso acaso? La falta de emoción, de aventuras, de conflicto...

Saber mi naturaleza "querer" seguirla pero a su vez ignorarla, la monotonía, el trabajo, los estudios, la madurez... ¿es eso?

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Grito, grito por mí, grito por ti  por el vecino que mató a la anciana para que dejara de estar sola, por el perro que me ataca cada noche, por la camioneta que esconde el cadáver de los sueños de los niños perdidos, por Peter Pan y Campanita que se volvieron objetos del consumismo, por mi Alicia que no regreso del agujero, por la serpiente que fue ignorada, por Eva que soñaba cada noche con Lilith, por Rapunzel, por el gato negro en el recibidor, por el temblor dentro de un armario, por la tormenta sin nombre...

Lloro por el canto de la lechuza en la madrugada mientras los espectros me arañan la espalda, por esos miedos de niña escondidos debajo de las cobijas, por la almohada hecha una roca... por esas mañas que ya no existen aquí, dentro de mí, fuera de ti, por la distancia, por el tiempo, por la sincronía, por esa puta manía arrabalera que desperdicia a un cliente en la entrada del burdel para escapar con un magnate imaginario...

Dejo de soñar a causa de ti, a causa de mi...

Alguien córteme la yugular para ver si así pudo descansar...

lunes, 22 de octubre de 2012

Tan solo es una tonteria

No se ustedes muchachos, pero la verdad odio cuando no puedo escribir ni una pizca de sinceridad... de esas veces en las que quieres gritarle al mundo y te das cuenta de que tu grito es una reverenda tontería. Así me he sentido a veces, no se chicos, no sé...

Miraba el espejo, les confieso, preguntándome a veces por qué me tocó vivir así. Mi padre, sabiamente, me dijo que los bebes antes de nacer eligen a su familia... ¿qué quería probar al hacerlo?

Probablemente que no era lo suficientemente feliz como para fingir una sonrisa, pero tampoco lo suficientemente miserable para exigir algo mejor... o quizá un intento desesperado de buscar algo que se fue pudriendo con el paso del tiempo.

Como he dicho antes, miro mis problemas, luego salen los de los demás, me siento pequeña, a veces hasta tonta porque mis traumas, a comparación de otros, no son nada. Escucho las maldiciones que han tenido generaciones pasadas, miro las de ahora, miro y observo cada vez que la luz del semáforo se pone en verde y me doy cuenta de que no vale la pena quejarse.

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¡Basta! Merezco alzar la voz.

¿Quién dijo que lo que yo siento es insignificante? ¿A quién se le ocurrió que mis sentimientos estaban por debajo de los demás? Si tengo miedo en la madrugada de girarme por los extraños ruidos en mi recamara, exijo poder gritar de desesperación. Estoy cansada de que mi voz se apague y no salga ni un grito pidiendo ayuda, estoy cansada de sonreír en el rincón fingiendo que la vista de la espalda de mi compañero no me incomoda, cansada de escuchar tus historias que hablan de mi miseria y de que no hiciste nada para ayudarme cuando estaba indefensa, cansada de agotarme por querer un abrazo y estar tan jodida que no hay nadie cerca.

Creo todos hemos pasado por ello, de esas veces en las que ni el viento nos aguanta, o tal vez es mi forma de consolarme, pensando que no estoy sola en un sentimiento... porque si fuera así... no sabría, no sabría ni que decirles...

Perdónenme chicos...

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...