jueves, 30 de octubre de 2014

Esclava

Hoy... esperando detrás de la puerta, observando desde la pequeña grieta de ese marco podrido, sé que no me puedes atrapar. 

***

1992, fue el año que marcó el inicio de una reacción en cadena tan poderosa que aún a la fecha me cuesta desprenderme de todo lo relacionado a ese evento. La verdad es que recuerdo poco de lo sucedido en el país y mucho menos del mundo,  yo ya había iniciado mi vida nómada a temprana edad y lo que menos me interesaba era enterarme de banalidades hechas carbón.

20 años después me vuelvo a encontrar frente a tu mirada curiosa, aquella que escarba en mi ansiedad y de la que deseo que cese en cualquier momento. Ríes porque sabes que me siento incómoda, al grado que sigues haciéndolo a pesar de mi sentir.  Que mas quisiera yo que me tomarás de los hombros y sacudieras mis temores e inseguridades; en su lugar decides atormentarme con tu aliento en mi oreja, susurrando lo indescriptible. 

Muerdo mi labio inferior reprimiendo un suspiro, tú insistes, yo lucho; se que si el aire se me escapa tú obtendrás el control de mis entrañas. 

¿Qué poder tienes sobre la flor que abre sus pétalos cuando la naturaleza dice que aún es un retoño?

Te alejas a mis espaldas, el suspiro escapa y se que en veinte años volverás a reclamar lo que es tuyo.

iRazu*


jueves, 31 de julio de 2014

Cáncer


La brisa atravesaba los poros de mi piel quemada, más que refrescante era doloroso. Tal vez por ello no dejaba de dar pequeños saltos desde el lugar del que observaba; estaba en primera fila para ver aquel espectáculo por mi propia cuenta, ahí frente a la nada, sola...

Lo miré de reojo sin sentir culpa, ahí estaba él, mirando de frente con ese semblante serio del que no se ha podido deshacer desde que nos encontramos. Decidí regresar a mirar al inicio, no le daría el gusto de descubrirme observándole; reí en mis adentros, supongo que aquella imagen me divertía tanto ya que preguntó por mi sonrisa, cerré los ojos y bajé el mentón como respuesta, esa era la señal de que no debía preguntar más. Nuevamente quedamos en silencio.

Un dolor en mi garganta bajó al estómago, nuevamente esas punzadas en la cabeza habían regresado y nublaban mi vista; había dejado de preguntarme el origen... me estaba muriendo, eso era claro y no podía hacer otra cosa que mirar lo que mi vista periférica me permitía. El frío era intenso cada vez más, me abracé fuerte, haciéndome pequeña en mi lugar.

Es una mentira que tu vida pase a través de tus ojos, si bien en ese momento no medité sobre quien era el culpable de aquella situación.

No fueron las palabras de desprecio de mis compañeros de trabajo, ni las miradas lastimeras de los vecinos; me atrevo incluso a decir que no fue la negligencia de los doctores ni las horas eternas en la sala de espera a lado de aquella mancha de sangre que tenía poco de haber vomitado. No fueron tampoco ni una sola frase de rechazo que salían de las bocas de aquellos a quienes me atrevía a confesar mis sentimientos ni aquellos constantes asaltos en mi ciudad natal.

Quisiera atreverme a decir que fueron los sermones de mi padre al no ver los resultados que el deseaba o aquella caída en las escaleras después de la cachetada inocente que me dio mi madre aquella mañana; si bien ese golpe fue el que originó el tumor, o eso se sospecha, no fue ni la décima causa de mi futuro descansar.

Yo ya estaba muriendo día a día, cada semana con aquella infernal rutina, ocasionando que los dolores se volvieran más intensos. Dolía levantarse cada mañana sin un propósito, dolía el tráfico para cruzar la ciudad, dolía la indiferencia que generaba al estar rodeada de tanta gente así como el pasar de los segundos.

Aquella mañana que sentí como punzaba la cabeza creí que era normal, el estrés del trabajo, mis malos hábitos de saltarme la comida y las horas de sueño tenían que cobrarme la factura tarde o temprano. Pero supongo que dejó de ser normal aquella tarde que me desmayé.

La tomografía descubría un pequeño tumor que se había enraizado en la parte baja de mi nuca... <<Algún golpe sería la causa>>. Me encogí de hombros y reviví mi niñez solo para mi. No fui una niña maltratada, mi familia era como las demás. Cuando ellos se enteraron de la noticia no dejaron de llorar en toda la semana, aquello era desagradable.

El tratamiento era desgastante, no solo consumía mi cuerpo y mis fuerzas, también estaba arrebatándome el alma. Ahora no solo era la rutina, dolía también respirar, parpadear, alzar los brazos... estaba cansada.

***

El día que dejé la casa fue cuando realmente comencé a vivir, aquellos cielos que me abrían paso no los había visto ni en mis sueños; aquellas fragancias, las texturas, todo se volvía tan diferente. Había caminado un largo camino cuando nos encontramos, él se veía tan despreocupado y presumido, pero con el tiempo su semblante cambió a uno más serio, la mirada que me dedicaba empezaba a llenarse de preocupación cada despertar... el cáncer me estaba alcanzando.

Aquella mañana le había pedido que me llevara a aquel lugar del que tanto hablaban en los alrededores, acepto que temí decepcionarme con ver la fotografía de una postal más, pero vaya asombro, no se le podía comparar a nada.

Aquel rojo atardecer era tan real que olía a ladrillo, las estrellas de aquella noche brillaban tanto que puedo jurar escuchar su tintinear... y este amanecer, habíamos permanecido todo un día y una noche para poder presenciarlo, tenía un frío rocío que calaba al grado de hacer arder mi alma. Aquel lugar dolía en todos los sentidos.

Suspiré en el momento previo de que se alzaran las aves y de pronto dejé de sentir frío, al contrario, había conseguido sentir el calor de su cuerpo, sus brazos alrededor de mi ser y sus pequeñas lágrimas acariciando mis mejillas.

iRazu*

jueves, 17 de julio de 2014

Insomnio

La luz de la Luna iluminaba su espalda, aquellos lazos de luz plateada formaban pequeñas cascadas que caían por sus caderas. Blanca, pálida como las estrellas y diminuta como las esporas del diente león: así eran los poros de su piel. No podía más que observarla mientras se agotaba la noche, deseando que el amanecer jamás llegara.

Se agitó entre sueños, me pregunté por las imágenes de su cabeza; su nariz se arrugó en un puchero infantil y abrazó su almohada antes de acomodarse nuevamente. No me atreví a despertarla, no quería interrumpir sus fantasías; lo único que me molestaría es que una pesadilla se asomara en aquel valle de burbujas.

Regresó el ritmo tranquilo de su respiración y suspiré, no había monstruos que la atormentaran.

La brisa helada de la madrugada me recordó la hora, pronto saldrá el Sol para calentar las gotas de rocío. Abracé tu cuerpo al mío deseando que aquel momento no terminara, quería tenerte así, a mi lado, frágil muñeca de porcelana. Fue en ese instante que no supe que anhelaba más: si tu espalda desnuda bajo la luz de la Luna o tus ojos penetrando mi alma; sumergí mi nariz en tu cabellera mientras me respondía a mi misma. Un escalofrío de tu parte justo cuando acerque mis labios a tu oreja solo para poder susurrarte aquello que te digo en mi valle de ilusiones, aquel que visito cada vez que te extraño, un mundo que deja de existir cuando entras a mi habitación, porque en aquel lugar guardo nuestros mas añorados recuerdos, ese acuario de momentos tuyos y míos.

Tu sonrisa sale a la par del Sol, abres tus ojos con la misma pereza que abres las cortinas después de levantarte. Me observas y se que me deseas, no es necesario preguntar, comparto el mismo sentimiento; no suelto tu mano, prometo tenerte a mi lado, dedicarte mis desvelos y entregarte mis memorias.

iRazu*

domingo, 6 de julio de 2014

Pacto

Miraba el monitor de su computadora aún con duda, el correo había sido generado, era simple: sólo era la respuesta a una simple petición -su número actual-.

Habían pasado ya diez minutos mirando atenta y distante,  con la mano sobre el mouse, preguntándose si era buena idea dar clic en enviar. Su dedo resbaló y el correo se envió; maldijo en sus adentros, aún no estaba preparada para ese momento, pero ya no podía regresar a atrás.

La llamada tardó en llegar una semana y ella supo quién era sin la necesidad de tener el número guardado en su celular. Sonó en cinco ocasiones, una por día, hasta que llegó el fin de semana y ese timbre dejó de molestar. Se estaba escondiendo y lo sabía bien, era intencional, no deseaba contestar; sin tan solo pudiera hacer marchar al tiempo a atrás su respuesta hubiera sido otra, no un impulso infantil generado por la euforia y el alcohol.

"Cuando tengamos cuarenta..."

Cuando eso suceda ella no querrá estar con alguien por el miedo a la soledad, su cuerpo estará demasiado grande como para formar una familia y, si eso pasara, sería poco el tiempo que se le podrá dedicar al juego con los niños. Admitió haber soñado con esa imagen, una relación basada en una promesa, una escena eterna en el que los supuestos abrazos dejaran más marcada esa lastimosa situación; tener que sonreír a los vecinos fingiendo que todas esas noches que no llegó feron causadas por que él estaba trabajando, sabiendo la gran mentira que tenía que forjar a los demás que están dentro y fuera de su familia.

El fin de semana pasó y el celular volvió a sonar como hace siete días, pero ya no solo eran llamadas, habían mensajes de texto preguntando por ella.

"He estado ocupada..."

Siempre fue su pretexto, no poder hacer nada porque el tiempo la presionaba contra las tareas diarias; pero esa respuesta fue la que generó varias conversaciones sin inicio o fin, suplicas por un encuentro más que casual... 

"Es demasiado tarde."

Los reclamos iniciaron, él no entendía por qué no le dijo esos detalles, ella no sabía cómo decirle que si, pero que fue él y su necedad de hablar y hacer las cosas a su manera sin importar la opinión de los demás lo que no le permitió mostrarle sus puntos de vista.

Si, ambos estaban solos, pero ella no estaba dispuesta a vivir una más de sus tantas mentiras.

iRazu*

jueves, 19 de junio de 2014

Montañas


El barquito de papel navegaba sin rumbo al filo de la banqueta, era solo cuestión de suerte el que permaneciera en el mismo lugar; las cataratas se hicieron presentes, hundiendo la proa, rompiendo el mástil, ahogándose y surgiendo de entre las olas... y es natural, ya no es el mismo, y de ahora en adelante su viaje será una crónica de cómo llega a tocar fondo.

***

"... deje el mensaje después de escuchar el tono..."

-... Cobarde.

Un suspiro como punto final, seguido de la campana al colgar el teléfono viejo; esa fue la respuesta al timbre agudo de la voz de la contestadora.

Al otro lado de la ventana estaba soleado y el paisaje que mostraba era alentador para salir a pasear, ella deseo que mínimo estuviera nublado para que combinara con su drama telenovelesco, pero al parecer no habría espacio para ese cliché en ese momento.

Salió de la caseta y caminó por la vereda bajo el sol por un par de minutos, sus pasos eran lentos y miraba sus botas empolvadas. Alzó la mirada para llenarse del paisaje que la rodeaba:  todo era verde mirara por donde mirara, a lo lejos, las colinas se alzaban con pereza sin querer tocar las nubes, el pasto era frondoso -muy distinto a la ciudad que podaban cada temporada extraña- pequeños brotes de flores silvestres y ese camino de tierra seca bajo sus pies que se perdía en el horizonte, parecía no tener fin.

El sol era tan cálido, la brisa fresca, el aire limpio, que sentía culpa por estar molesta, tanta que las lágrimas brotaron impidiendo que pudiera continuar su camino. Dejó caer su cuerpo a la hierva, con su rostro impregnándose del rocío matutino y dejó que la sal de sus ojos se mezclara con las gotas de agua dulce.

"¿Cómo te sientes?"

De qué otra manera podría sentirse... Desilusionada... ¡claro! Había depositado toda su confianza en una sola persona, en la persona quien creyó que jamás la abandonaría... por que así había sido su promesa.

<< Juro solemnemente, ante la nube que nos esconde que jamás te dejaré sola, así como tu permanecerás a mi lado hasta el fin de los tiempo... porque tu y yo nacimos para estar juntas...>>

Las promesas se crearon para no cumplirse, las ilusiones para ser rotas, las historias para volverse en recuerdos arrinconados.

Nadie sabe de su origen, solo apareció una tarde, un pequeño monte lleno de hierba fina y dientes de león, se hace más grande conforme pasan los días.

Siempre se murmura de forma suave junto al viento aquella leyenda, así se crean las montañas, con cuerpos recostados a las orillas del camino, una maldición que se crea al mezclar las lágrimas con las gotas del rocío, después de una esperanza rota para que en lugar de caminar y lamentarse se vuelva el hogar de muchas otras más criaturas.

iRazu*

martes, 10 de junio de 2014

Pirata

Es inevitable... mirar la luna sin evitar que tu recuerdo llegue a mi, sin conseguir que mis fantasías se vuelvan realidad, sin presumir de aquella noche que no parabas de gritar mi nombre... es inevitable pensarte cada noche, cada mañana, cada asfixiante atardecer...

***

Afuera llovía, normal, apenas iniciaba la temporada y ya el cielo se caía en mil pedazos. Pan había quedado atrapada en el departamento de su amigo de la infancia, quien había empezado a actuar de forma extraña desde  hace un par de semanas; aquella tarde le había llamado con el pretexto de devolverle unas pinturas que le había prestado, realmente no quería ir, pero necesitaba de forma urgente dicho material.

-¿Por qué no te relajas y tomas un poco de te en lo que cesa la lluvia?

Su voz era ronca, la pubertad le había dejado un toque de sensualidad que decidió aprovechar a partir de ese momento, la chica sintió un escalofrío mientras el choque de la porcelana con la mesa de madera tintineaba debajo del golpe de las gotas contra la ventana.

-¿Tienes frío?

Carlos se acercó a su mejor amiga, pero ella rechazó el más sutil roce.

-Pan... por favor, perdóname, no volverá a pasar.

No parecía que dejara de llover pronto, no aguantaba estar en la misma habitación que él.

Una imagen cruzó por su mente, pestañas largas, ojos color aceituna, piel ligeramente bronceada, rizos color cobre; sacudió su cabeza intentado alejar aquel sueño; había dejado de escuchar a su amigo, se había sumergido en el recuerdo de aquella mañana bajo la misma cobija y la odió, odió por un instante sus labios y lo que provocaban con su piel. Si tan solo pudiera sentir lo mismo con el chico con el que había sentido hormigueos desde que era niña, las cosas serían más sencillas... pero ya no preservaba sentimiento alguno por él, sus deseos se habían esfumado y todo gracias a una pequeña "hada juguetona", así le decía ella.

Tomó fuerzas para hablar... <<Luego me llevas las cosas a la universidad>>. Y salió del departamento, estaba a punto de incendiarse y la lluvia fría le ayudaba a mantenerse clara.

Corrió un par de kilómetros hasta que el aliento le impidió seguir; estaba a media cuadra de una calle cualquiera, tratando de recuperar el aire mientras recargaba la palma de sus manos en ambas rodillas, procurando no ahogarse con la lluvia. Una vez tranquila, trató de reconocer el lugar, pero era imposible; ya calmada, el frío comenzaba a calarle los huesos, si se quedaba quieta moriría de hipotermia; así que caminó, sin saber a donde iba, sin rumbo alguno.

Trataba de limpiar los recuerdos que cargaba consigo misma, trataba de no ahogarse en el beso de su amiga, tratando de aferrarse de forma desesperada a Carlos, pero solo consiguió hundirse más, fue ahí cuando se dio cuenta de que lo que había sentido por tantos años era solo una mentira y, no importaba cuando lo deseara, no iba a cambiar.

Decidió seguir caminando a pesar de no saber en dónde estaba, no paraba de llover y a su vez la noche comenzaba a hacerse presente... Pan estaba perdida.

iRazu*

domingo, 8 de junio de 2014

Aceituna

Si he de ser sincera me dolió, más que tu rechazo, tu forma indiferente de desaparecer, sin avisar, sin decir palabra alguna cuando en su momento nos prometimos ser fieles a nuestros pensamientos, de no escondernos entre nuestros miedos.

Era un día como cualquier otro; parte de la rutina es el despertador, prender el calentador, bañarse mientras dormito, caminar pesadamente a la parada del autobús, nada fuera de lo normal. Hoy no sería diferente.

¿Qué tan normal es que el cambio se vuelva rutina? Es difícil encontrar un nuevo sentido, un nuevo escape, un grito de desahogo siendo que lo que antes nos motivaba se ha vuelto el pan de cada día.

Las luces del semáforo cambian y todos se apresuran a tocar el claxon, como si la solución a la hambruna estuviera detrás de tan complejo artefacto. El transporte público huele a sudor, vómito y miados, un bebe llora mientras una mujer se mueve incómoda ante el arrimón de un pendejo... yo suelo dormirme parada mientras ya no se si el chofer va a acelerar o frenar bruscamente de nuevo, no me quiero pelear.

¿Cuántas mudanzas han quedado a la vuelta de la esquina y cuántas más nos esperan? esa tarde que soltaste mi mano me sorprendió, ni siquiera me di cuenta, estaba tan acostumbrada a tu ausencia que pensé que eran ideas mías.

La oficina pequeña de cristal no me permite bostezar por más que quisiera, todo está basado en imágenes ante los demás y no puedo dejar que el castillo de cristal se derrumbe... monotonía, ese es el nombre de esta década, un intento desesperado de encontrar el cambio que me hace falta, después de tanto movimiento, después de tantas tormentas, aquella calma era realmente abrumante, pero el terremoto comenzaba a volverse asfixiante... ¿qué se puede hacer?

Si tan solo una parte de nuestro espíritu se reencontrara, no sabría qué decirte o cómo actuar, me haría pequeña ahí, de pie frete a ti, bajo tu mirada de aceituna.O al menos es lo que pienso mientras el reproductor toca una canción que bajé la noche anterior, una que no le presto mucha atención... Si tan solo... Sacudo la cabeza, alejando tu recuerdo, me hago mierda con tanta chaqueta mental, no debo tocarte, ni siquiera pensarte... Si tan solo...


Dejé de soñarte cuando me resigné al hecho de que tenía que dejarte ir, aunque la verdad el único lugar en el que te tuve fue en mis fantasías, aquellas que desgastábamos las pocas ocasiones que podíamos hablar...

Cuesta tanto trabajo escarbar aquel fragmento de canción vieja, del carraspeo de tus dedos en la guitarra y la voz de tu hermana para que al final en una sola tarde todo cayera hondo.

<<Mantén la mirada fija y segura, voz vibrante, tono alto...>>  Todo un éxito en las ventas, y la semana transcurre sin mayor novedad... bueno, un conejo se asomó por la ventana en la madrugada... ¿o fue un sueño? No creo que cerca de la ciudad en la que vivo haya alguna madriguera cerca, pero, siendo sincera, no se cómo es la demografía del lugar que habito, perdí ya la cuenta de las sonrisas amarillas, los chillidos desganados, las tazas de café. Olvidé las veces que me he movido, huyendo de tu silbido, y ni siquiera se a qué lugar llegué.

...

Quisiera poder describir el momento en el que nos reencontramos, de cómo mi frágil ser se quebró bajo tu aliento, que te lloré y reclamé tu abandono, que me dolió y me dejó un halo de esperanza para encontrarnos de nuevo porque nuestra historia siempre fue así... Si tan sólo nos hubiéramos reencontrado...

Y es que estoy ya resignada a no ver tu fina silueta, de no vernos a los ojos, de ya no enredarme en tu cabellera...

iRazu*

lunes, 14 de abril de 2014

Extraordinario

Ella era tan solo un testigo, mirando a través de la ventana, esperando cada noche algo extraordinario... pero ese algo no llegó. 

***

Ella solía llamarle ex, no por ser parte de su pasado, sino por las primeras letras de aquella fallida palabra. Cada noche se asomaba por la ventana; sería romántico decir que admiraba las estrellas y que incluso les hablaba, o quizás a la Luna, pero no, ella solo esperaba ver algo, sin saber lo que era.

"Ex..."

Susurros que salen de sus labios, crónica de un escape interrumpido a causa de una cucaracha que se cuela por la rendija de la puerta. El felino salta en la oscuridad para jugar con el bicho... pero eso no era lo que esperaba.

Mamá Luna, puedo escuchar el roer de un ratón, pero no le tengo miedo...

Los días sirven para la rutina, las noches para el insomnio que trata de asustar las pesadillas...

"Si alguna vez te traté con odio, era mi dolor el que me había dominado"

Mamá... ¿dónde quedó la Luna? ¿por qué se ha marchitado? No consigo verla...

"Ex..."

Susurros que se esconden en aquel guiso que no probó... porque no tenía apetito, porque se quedo atrapado en el cajón del escritorio. Solo espera algo extraordinario.

Mamá Luna se tiñó de sangre una vez más, el cielo apagó todo esplendor mientras en las calles de aquella ciudad abandonada se desprendían de toda vida; mamá Luna alzó la vista mientras se dictaba el juicio con su voz que resonaba desde su lado oscuro y no hubo llanto que sobresaliera.

Ella miraba a través de la ventana, mirando un pequeño vacío, siendo un simple testigo de aquella masacre...

"Ex..."

Simplemente eran susurros que no conseguían escapar...

iRazu*


miércoles, 19 de marzo de 2014

Recuerdos

Miraba los dedos de mis pies descalzos, frotaba mi brazo izquierdo con mi mano derecha lentamente, intenté balancearme un par de veces sin resultado alguno; estaba ahí, con la cabeza mirando a los dedos de mis pies jugando. Trataba de escuchar algún ruido que me diera valor para abrir la puerta cerrada que estaba frente a mi... Qué sencillo sería alzar la mano y girar la perilla y verte del otro lado, con esa mirada sombría, sin significado alguno, pero que calma mi ser.

***

¡Ahí está tu sonrisa! Tus brazos cálidos, tu melena de fuego y esa mirada sombría... ¡Ahí está tu esfuerzo! Sin importar el dolor que sentías, estabas ahí para mi, para alentarme, conseguir que la habitación se llenaran de risas; ya sea cocinando, contándome un cuento o explicándome porque los dientes son como perlas en el mar, por que la sonrisa de la niña se cae a pedazos.

Enredé mis dedos en los chinos de tu cabeza, sumergí mi pequeño rostro para oler el aroma a cítricos del champú que sueles usar. La familia se despierta y quiere alejarme de tu lado, no lo permitas, no dejes que me lleven, soy feliz aquí contigo.

Contigo no hay flores que se entierran en las manos, no hay arañas que se pierden bajo las sábanas, ni hilos de seda que se enredan en el cuello. Contigo no hay noches frías con las puertas del closet abiertas, oscuras cuevas en las que habitan lobos con aliento a zarzamora. Contigo no me harán daño...

Me aferro a tu pecho, temiendo no volverte a ver, las lágrimas brotan y no consiguen calmar la ira de los ancianos sabios que no desean que esté a tu lado... No lo permitas, no dejes que me lleven...

***

Frote mi brazo una vez más y me atreví a pegar el oído a la puerta de metal, hacía frío aquella mañana de enero. Como lo sospeché, no había ruido al otro lado, no estaba tu sonrisa de perlas ni mirada furtiva, no estaba tu melena de fuego ni los cuentos a la hora de la comida... Simplemente no estabas...



iRazu*

jueves, 30 de enero de 2014

Hogar

Dejé detrás de mi ese portal que me trae tantos recuerdos, lo había cruzado toda mi vida y hoy sería la última vez que lo vería.

No entiendo porque me pongo melancólica, sabía que este día llegaría, siempre termina por alcanzarme... ¿Cuánto duró esta vez? ¿Tres años? Casi sobrepasa mi límite, todo un récord.

Camino un par de pasos sin mirar atrás, no puedo evitar preguntarme cuánto durará la nueva travesía... sigo caminando de forma automática, perdiéndome en esa telaraña de pensamientos y recuerdos; la cafetería permanece abierta y vacía como siempre, en la papelería buscan un mapa que vendieron la semana pasada y no han vuelto a surtirse desde entonces, la lavandería ya no es hábitat de ladronas de llaves, en el parque la pareja que se besaba ayer caminan en direcciones opuestas turnándose el rol para pasear al pequeño chihuahua sin siquiera mirarse.

Caminé hasta llegar a la cañada que se encuentra detrás del pequeño bosque, me asomo al precipicio y sonrío, suspiro, recuerdo viejos tiempos, una lágrima escapa y es ahí cuando aviento el equipaje, la ropa sale y se riega en el espacio cálido, las alhajas caen primero, los zapatos desgastados le siguen después de ser seguido de un arcoiris de telas, no puedo terminar de ver aquel espectáculo y decido marcharme en dirección opuesta a la que venía, miro mi reloj, se acaba el tiempo.

***

Hoy cruce un nuevo portal, demasiado ajeno y propio al mismo tiempo y es aquí donde me pregunto cuánto tiempo duraré... duraremos... te veo mirarme fijamente y sonreírme, me contagias y sonrío contigo, quisiera creer que siempre estaremos en un mismo espacio, pero es inevitable, la próxima semana te pediré que hagamos un viaje, tomo tu mano y solo espero que no se acabe el tiempo.

iRazu*

sábado, 25 de enero de 2014

Lejos de casa

Creo que subestime los sentimientos que generas en mi persona...
***

La noche no era fría, ni cálida, no había brisa que refrescara el bochorno, ni humedad que la hiciera insoportable, no podría decir que era templada, no había descripción para ella. Creo que éso era lo que más me desesperaba; así que tomé mis llaves y dejé atrás esa casa vacía que me abrumaba tanto.

Caminé por un par de cuadras, comencé a acelerar el paso conforme avanzaba; las calles estaban solitarias, no había alma alguna ni siquiera detrás de las ventanas de aquellas fachadas francesas; aceleré un poco más, sentía vértigo, no pude evitar correr.

Apreté mis puños mientras balanceaba los brazos a mis costados, cada que mis pies pisaban el suelo y los elevaba pude sentí que dejaba de correr y comenzaba a volar. Mi respiración se agitaba cada que el aire entraba por mi boca, el dolor en mis costillas se hacía presente, pero no paraba, parecía que iba en bajada, impulsada, cada vez más rápido.

¿Por qué huyes?

Maldita voz en mi cabeza, cerré los ojos y di un salto en el borde que había en la calle, más rápido, más doloroso, más asfixiante, quería arrancarte con el aliento abrasador de la noche, esa noche que me sacaba de quicio, sin luna, ni estrellas, no había nubes, solo las luces de la calle silenciosas... ¡Usurpadoras!

Caí, no me di cuenta en qué momento pasó, no note que no tenía aliento, ni del dolor en mi tobillo. Logré girarme para dejar mi espalda sobre la acera. Ahí estaba esa penumbra, tan callada estaba la hora que no supe si estaba molesta conmigo y no deseaba hablarme.

No vengas...

Quise dormir, no sabía en donde estaba, seguramente lejos de casa y, por lo tanto, lejos de ti... ¡A quién engaño! Jamás estuvimos cerca, siempre estabas distante y lo agradecí, no sabría que insoportable sería sentirte en la misma avenida... Maldita voz en mi cabeza, déjame dormir...

Y cuando creí estar en total calma, percibí tu aroma, el de tu piel, sin perfume, como siempre; abrí los ojos, estabas ahí, mirándome con lástima, te acercaste, me besaste, apoyándote con tus pequeñas manos... por favor, deja de lastimarme... y ahí desee que aquello fuera una fantasía, pero no tengo tanta suerte.

Ahí estábamos tu y yo, tu encima de mi, asfixiándome con tu aliento, estúpido aliento, estaba tan cansada y todo comenzaba a dolerme que no pude separarme, no podía moverme... para... para por favor... me lastimas...

Quisiera que desaparecieras como por arte de magia, hazlo por favor, déjame sola...

iRazu*

sábado, 11 de enero de 2014

Libérame

Miré a través de la ventana, imaginando el contorno de tu silueta siendo dibujado por los rayos de la luna: Incierta...

***

Estiré los brazos, como si extendiera un par de alas invisibles, tenía que saltar sin mirar al vacío, sabía que si lo hacía perdería.

<<Tómame...>>

Tu voz, un susurro inaudible que recorre cada rincón de mi memoria, sigo sin entender qué me sucede a tú lado, a partir de aquel momento en el que se entrelazaron nuestros dedos, mi mundo se detuvo; tu rostro, tu mirada, tu aliento quedó suspendido en el tiempo, permaneciendo en nuestra habitación, porque dejamos de ser ajenas al espacio onírico y decidimos envolvernos en aquella galaxia de emociones.

Tomé tu mano y decidí no soltarla, elegí protegerte a pesar de mis debilidades, te vi a ti ignorando lo que había alrededor y no me arrepiento.

Siento  la brisa besar mis mejillas, heladas cuchillas que se combinan con la sal de mi sudor, trato de inhalar y salto al vacío, salto a aquella zona mágica esperando me crezcan alas para poder ir a tú lado, porque lo demás no importa.

iRazu*

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...