El barquito de papel navegaba sin rumbo al filo de la banqueta, era solo cuestión de suerte el que permaneciera en el mismo lugar; las cataratas se hicieron presentes, hundiendo la proa, rompiendo el mástil, ahogándose y surgiendo de entre las olas... y es natural, ya no es el mismo, y de ahora en adelante su viaje será una crónica de cómo llega a tocar fondo.
***
"... deje el mensaje después de escuchar el tono..."
-... Cobarde.
Un suspiro como punto final, seguido de la campana al colgar el teléfono viejo; esa fue la respuesta al timbre agudo de la voz de la contestadora.
Al otro lado de la ventana estaba soleado y el paisaje que mostraba era alentador para salir a pasear, ella deseo que mínimo estuviera nublado para que combinara con su drama telenovelesco, pero al parecer no habría espacio para ese cliché en ese momento.
Salió de la caseta y caminó por la vereda bajo el sol por un par de minutos, sus pasos eran lentos y miraba sus botas empolvadas. Alzó la mirada para llenarse del paisaje que la rodeaba: todo era verde mirara por donde mirara, a lo lejos, las colinas se alzaban con pereza sin querer tocar las nubes, el pasto era frondoso -muy distinto a la ciudad que podaban cada temporada extraña- pequeños brotes de flores silvestres y ese camino de tierra seca bajo sus pies que se perdía en el horizonte, parecía no tener fin.
El sol era tan cálido, la brisa fresca, el aire limpio, que sentía culpa por estar molesta, tanta que las lágrimas brotaron impidiendo que pudiera continuar su camino. Dejó caer su cuerpo a la hierva, con su rostro impregnándose del rocío matutino y dejó que la sal de sus ojos se mezclara con las gotas de agua dulce.
"¿Cómo te sientes?"
De qué otra manera podría sentirse... Desilusionada... ¡claro! Había depositado toda su confianza en una sola persona, en la persona quien creyó que jamás la abandonaría... por que así había sido su promesa.
<< Juro solemnemente, ante la nube que nos esconde que jamás te dejaré sola, así como tu permanecerás a mi lado hasta el fin de los tiempo... porque tu y yo nacimos para estar juntas...>>
Las promesas se crearon para no cumplirse, las ilusiones para ser rotas, las historias para volverse en recuerdos arrinconados.
Nadie sabe de su origen, solo apareció una tarde, un pequeño monte lleno de hierba fina y dientes de león, se hace más grande conforme pasan los días.
Siempre se murmura de forma suave junto al viento aquella leyenda, así se crean las montañas, con cuerpos recostados a las orillas del camino, una maldición que se crea al mezclar las lágrimas con las gotas del rocío, después de una esperanza rota para que en lugar de caminar y lamentarse se vuelva el hogar de muchas otras más criaturas.
iRazu*
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