Es inevitable... mirar la luna sin evitar que tu recuerdo llegue a mi, sin conseguir que mis fantasías se vuelvan realidad, sin presumir de aquella noche que no parabas de gritar mi nombre... es inevitable pensarte cada noche, cada mañana, cada asfixiante atardecer...
***
Afuera llovía, normal, apenas iniciaba la temporada y ya el cielo se caía en mil pedazos. Pan había quedado atrapada en el departamento de su amigo de la infancia, quien había empezado a actuar de forma extraña desde hace un par de semanas; aquella tarde le había llamado con el pretexto de devolverle unas pinturas que le había prestado, realmente no quería ir, pero necesitaba de forma urgente dicho material.
-¿Por qué no te relajas y tomas un poco de te en lo que cesa la lluvia?
Su voz era ronca, la pubertad le había dejado un toque de sensualidad que decidió aprovechar a partir de ese momento, la chica sintió un escalofrío mientras el choque de la porcelana con la mesa de madera tintineaba debajo del golpe de las gotas contra la ventana.
-¿Tienes frío?
Carlos se acercó a su mejor amiga, pero ella rechazó el más sutil roce.
-Pan... por favor, perdóname, no volverá a pasar.
No parecía que dejara de llover pronto, no aguantaba estar en la misma habitación que él.
Una imagen cruzó por su mente, pestañas largas, ojos color aceituna, piel ligeramente bronceada, rizos color cobre; sacudió su cabeza intentado alejar aquel sueño; había dejado de escuchar a su amigo, se había sumergido en el recuerdo de aquella mañana bajo la misma cobija y la odió, odió por un instante sus labios y lo que provocaban con su piel. Si tan solo pudiera sentir lo mismo con el chico con el que había sentido hormigueos desde que era niña, las cosas serían más sencillas... pero ya no preservaba sentimiento alguno por él, sus deseos se habían esfumado y todo gracias a una pequeña "hada juguetona", así le decía ella.
Tomó fuerzas para hablar... <<Luego me llevas las cosas a la universidad>>. Y salió del departamento, estaba a punto de incendiarse y la lluvia fría le ayudaba a mantenerse clara.
Corrió un par de kilómetros hasta que el aliento le impidió seguir; estaba a media cuadra de una calle cualquiera, tratando de recuperar el aire mientras recargaba la palma de sus manos en ambas rodillas, procurando no ahogarse con la lluvia. Una vez tranquila, trató de reconocer el lugar, pero era imposible; ya calmada, el frío comenzaba a calarle los huesos, si se quedaba quieta moriría de hipotermia; así que caminó, sin saber a donde iba, sin rumbo alguno.
Trataba de limpiar los recuerdos que cargaba consigo misma, trataba de no ahogarse en el beso de su amiga, tratando de aferrarse de forma desesperada a Carlos, pero solo consiguió hundirse más, fue ahí cuando se dio cuenta de que lo que había sentido por tantos años era solo una mentira y, no importaba cuando lo deseara, no iba a cambiar.
Decidió seguir caminando a pesar de no saber en dónde estaba, no paraba de llover y a su vez la noche comenzaba a hacerse presente... Pan estaba perdida.
iRazu*
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