jueves, 19 de junio de 2014

Montañas


El barquito de papel navegaba sin rumbo al filo de la banqueta, era solo cuestión de suerte el que permaneciera en el mismo lugar; las cataratas se hicieron presentes, hundiendo la proa, rompiendo el mástil, ahogándose y surgiendo de entre las olas... y es natural, ya no es el mismo, y de ahora en adelante su viaje será una crónica de cómo llega a tocar fondo.

***

"... deje el mensaje después de escuchar el tono..."

-... Cobarde.

Un suspiro como punto final, seguido de la campana al colgar el teléfono viejo; esa fue la respuesta al timbre agudo de la voz de la contestadora.

Al otro lado de la ventana estaba soleado y el paisaje que mostraba era alentador para salir a pasear, ella deseo que mínimo estuviera nublado para que combinara con su drama telenovelesco, pero al parecer no habría espacio para ese cliché en ese momento.

Salió de la caseta y caminó por la vereda bajo el sol por un par de minutos, sus pasos eran lentos y miraba sus botas empolvadas. Alzó la mirada para llenarse del paisaje que la rodeaba:  todo era verde mirara por donde mirara, a lo lejos, las colinas se alzaban con pereza sin querer tocar las nubes, el pasto era frondoso -muy distinto a la ciudad que podaban cada temporada extraña- pequeños brotes de flores silvestres y ese camino de tierra seca bajo sus pies que se perdía en el horizonte, parecía no tener fin.

El sol era tan cálido, la brisa fresca, el aire limpio, que sentía culpa por estar molesta, tanta que las lágrimas brotaron impidiendo que pudiera continuar su camino. Dejó caer su cuerpo a la hierva, con su rostro impregnándose del rocío matutino y dejó que la sal de sus ojos se mezclara con las gotas de agua dulce.

"¿Cómo te sientes?"

De qué otra manera podría sentirse... Desilusionada... ¡claro! Había depositado toda su confianza en una sola persona, en la persona quien creyó que jamás la abandonaría... por que así había sido su promesa.

<< Juro solemnemente, ante la nube que nos esconde que jamás te dejaré sola, así como tu permanecerás a mi lado hasta el fin de los tiempo... porque tu y yo nacimos para estar juntas...>>

Las promesas se crearon para no cumplirse, las ilusiones para ser rotas, las historias para volverse en recuerdos arrinconados.

Nadie sabe de su origen, solo apareció una tarde, un pequeño monte lleno de hierba fina y dientes de león, se hace más grande conforme pasan los días.

Siempre se murmura de forma suave junto al viento aquella leyenda, así se crean las montañas, con cuerpos recostados a las orillas del camino, una maldición que se crea al mezclar las lágrimas con las gotas del rocío, después de una esperanza rota para que en lugar de caminar y lamentarse se vuelva el hogar de muchas otras más criaturas.

iRazu*

martes, 10 de junio de 2014

Pirata

Es inevitable... mirar la luna sin evitar que tu recuerdo llegue a mi, sin conseguir que mis fantasías se vuelvan realidad, sin presumir de aquella noche que no parabas de gritar mi nombre... es inevitable pensarte cada noche, cada mañana, cada asfixiante atardecer...

***

Afuera llovía, normal, apenas iniciaba la temporada y ya el cielo se caía en mil pedazos. Pan había quedado atrapada en el departamento de su amigo de la infancia, quien había empezado a actuar de forma extraña desde  hace un par de semanas; aquella tarde le había llamado con el pretexto de devolverle unas pinturas que le había prestado, realmente no quería ir, pero necesitaba de forma urgente dicho material.

-¿Por qué no te relajas y tomas un poco de te en lo que cesa la lluvia?

Su voz era ronca, la pubertad le había dejado un toque de sensualidad que decidió aprovechar a partir de ese momento, la chica sintió un escalofrío mientras el choque de la porcelana con la mesa de madera tintineaba debajo del golpe de las gotas contra la ventana.

-¿Tienes frío?

Carlos se acercó a su mejor amiga, pero ella rechazó el más sutil roce.

-Pan... por favor, perdóname, no volverá a pasar.

No parecía que dejara de llover pronto, no aguantaba estar en la misma habitación que él.

Una imagen cruzó por su mente, pestañas largas, ojos color aceituna, piel ligeramente bronceada, rizos color cobre; sacudió su cabeza intentado alejar aquel sueño; había dejado de escuchar a su amigo, se había sumergido en el recuerdo de aquella mañana bajo la misma cobija y la odió, odió por un instante sus labios y lo que provocaban con su piel. Si tan solo pudiera sentir lo mismo con el chico con el que había sentido hormigueos desde que era niña, las cosas serían más sencillas... pero ya no preservaba sentimiento alguno por él, sus deseos se habían esfumado y todo gracias a una pequeña "hada juguetona", así le decía ella.

Tomó fuerzas para hablar... <<Luego me llevas las cosas a la universidad>>. Y salió del departamento, estaba a punto de incendiarse y la lluvia fría le ayudaba a mantenerse clara.

Corrió un par de kilómetros hasta que el aliento le impidió seguir; estaba a media cuadra de una calle cualquiera, tratando de recuperar el aire mientras recargaba la palma de sus manos en ambas rodillas, procurando no ahogarse con la lluvia. Una vez tranquila, trató de reconocer el lugar, pero era imposible; ya calmada, el frío comenzaba a calarle los huesos, si se quedaba quieta moriría de hipotermia; así que caminó, sin saber a donde iba, sin rumbo alguno.

Trataba de limpiar los recuerdos que cargaba consigo misma, trataba de no ahogarse en el beso de su amiga, tratando de aferrarse de forma desesperada a Carlos, pero solo consiguió hundirse más, fue ahí cuando se dio cuenta de que lo que había sentido por tantos años era solo una mentira y, no importaba cuando lo deseara, no iba a cambiar.

Decidió seguir caminando a pesar de no saber en dónde estaba, no paraba de llover y a su vez la noche comenzaba a hacerse presente... Pan estaba perdida.

iRazu*

domingo, 8 de junio de 2014

Aceituna

Si he de ser sincera me dolió, más que tu rechazo, tu forma indiferente de desaparecer, sin avisar, sin decir palabra alguna cuando en su momento nos prometimos ser fieles a nuestros pensamientos, de no escondernos entre nuestros miedos.

Era un día como cualquier otro; parte de la rutina es el despertador, prender el calentador, bañarse mientras dormito, caminar pesadamente a la parada del autobús, nada fuera de lo normal. Hoy no sería diferente.

¿Qué tan normal es que el cambio se vuelva rutina? Es difícil encontrar un nuevo sentido, un nuevo escape, un grito de desahogo siendo que lo que antes nos motivaba se ha vuelto el pan de cada día.

Las luces del semáforo cambian y todos se apresuran a tocar el claxon, como si la solución a la hambruna estuviera detrás de tan complejo artefacto. El transporte público huele a sudor, vómito y miados, un bebe llora mientras una mujer se mueve incómoda ante el arrimón de un pendejo... yo suelo dormirme parada mientras ya no se si el chofer va a acelerar o frenar bruscamente de nuevo, no me quiero pelear.

¿Cuántas mudanzas han quedado a la vuelta de la esquina y cuántas más nos esperan? esa tarde que soltaste mi mano me sorprendió, ni siquiera me di cuenta, estaba tan acostumbrada a tu ausencia que pensé que eran ideas mías.

La oficina pequeña de cristal no me permite bostezar por más que quisiera, todo está basado en imágenes ante los demás y no puedo dejar que el castillo de cristal se derrumbe... monotonía, ese es el nombre de esta década, un intento desesperado de encontrar el cambio que me hace falta, después de tanto movimiento, después de tantas tormentas, aquella calma era realmente abrumante, pero el terremoto comenzaba a volverse asfixiante... ¿qué se puede hacer?

Si tan solo una parte de nuestro espíritu se reencontrara, no sabría qué decirte o cómo actuar, me haría pequeña ahí, de pie frete a ti, bajo tu mirada de aceituna.O al menos es lo que pienso mientras el reproductor toca una canción que bajé la noche anterior, una que no le presto mucha atención... Si tan solo... Sacudo la cabeza, alejando tu recuerdo, me hago mierda con tanta chaqueta mental, no debo tocarte, ni siquiera pensarte... Si tan solo...


Dejé de soñarte cuando me resigné al hecho de que tenía que dejarte ir, aunque la verdad el único lugar en el que te tuve fue en mis fantasías, aquellas que desgastábamos las pocas ocasiones que podíamos hablar...

Cuesta tanto trabajo escarbar aquel fragmento de canción vieja, del carraspeo de tus dedos en la guitarra y la voz de tu hermana para que al final en una sola tarde todo cayera hondo.

<<Mantén la mirada fija y segura, voz vibrante, tono alto...>>  Todo un éxito en las ventas, y la semana transcurre sin mayor novedad... bueno, un conejo se asomó por la ventana en la madrugada... ¿o fue un sueño? No creo que cerca de la ciudad en la que vivo haya alguna madriguera cerca, pero, siendo sincera, no se cómo es la demografía del lugar que habito, perdí ya la cuenta de las sonrisas amarillas, los chillidos desganados, las tazas de café. Olvidé las veces que me he movido, huyendo de tu silbido, y ni siquiera se a qué lugar llegué.

...

Quisiera poder describir el momento en el que nos reencontramos, de cómo mi frágil ser se quebró bajo tu aliento, que te lloré y reclamé tu abandono, que me dolió y me dejó un halo de esperanza para encontrarnos de nuevo porque nuestra historia siempre fue así... Si tan sólo nos hubiéramos reencontrado...

Y es que estoy ya resignada a no ver tu fina silueta, de no vernos a los ojos, de ya no enredarme en tu cabellera...

iRazu*

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...