Miraba el monitor de su computadora aún con duda, el correo había sido generado, era simple: sólo era la respuesta a una simple petición -su número actual-.
Habían pasado ya diez minutos mirando atenta y distante, con la mano sobre el mouse, preguntándose si era buena idea dar clic en enviar. Su dedo resbaló y el correo se envió; maldijo en sus adentros, aún no estaba preparada para ese momento, pero ya no podía regresar a atrás.
La llamada tardó en llegar una semana y ella supo quién era sin la necesidad de tener el número guardado en su celular. Sonó en cinco ocasiones, una por día, hasta que llegó el fin de semana y ese timbre dejó de molestar. Se estaba escondiendo y lo sabía bien, era intencional, no deseaba contestar; sin tan solo pudiera hacer marchar al tiempo a atrás su respuesta hubiera sido otra, no un impulso infantil generado por la euforia y el alcohol.
"Cuando tengamos cuarenta..."
Cuando eso suceda ella no querrá estar con alguien por el miedo a la soledad, su cuerpo estará demasiado grande como para formar una familia y, si eso pasara, sería poco el tiempo que se le podrá dedicar al juego con los niños. Admitió haber soñado con esa imagen, una relación basada en una promesa, una escena eterna en el que los supuestos abrazos dejaran más marcada esa lastimosa situación; tener que sonreír a los vecinos fingiendo que todas esas noches que no llegó feron causadas por que él estaba trabajando, sabiendo la gran mentira que tenía que forjar a los demás que están dentro y fuera de su familia.
El fin de semana pasó y el celular volvió a sonar como hace siete días, pero ya no solo eran llamadas, habían mensajes de texto preguntando por ella.
"He estado ocupada..."
Siempre fue su pretexto, no poder hacer nada porque el tiempo la presionaba contra las tareas diarias; pero esa respuesta fue la que generó varias conversaciones sin inicio o fin, suplicas por un encuentro más que casual...
"Es demasiado tarde."
Los reclamos iniciaron, él no entendía por qué no le dijo esos detalles, ella no sabía cómo decirle que si, pero que fue él y su necedad de hablar y hacer las cosas a su manera sin importar la opinión de los demás lo que no le permitió mostrarle sus puntos de vista.
Si, ambos estaban solos, pero ella no estaba dispuesta a vivir una más de sus tantas mentiras.
iRazu*
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