jueves, 30 de enero de 2014

Hogar

Dejé detrás de mi ese portal que me trae tantos recuerdos, lo había cruzado toda mi vida y hoy sería la última vez que lo vería.

No entiendo porque me pongo melancólica, sabía que este día llegaría, siempre termina por alcanzarme... ¿Cuánto duró esta vez? ¿Tres años? Casi sobrepasa mi límite, todo un récord.

Camino un par de pasos sin mirar atrás, no puedo evitar preguntarme cuánto durará la nueva travesía... sigo caminando de forma automática, perdiéndome en esa telaraña de pensamientos y recuerdos; la cafetería permanece abierta y vacía como siempre, en la papelería buscan un mapa que vendieron la semana pasada y no han vuelto a surtirse desde entonces, la lavandería ya no es hábitat de ladronas de llaves, en el parque la pareja que se besaba ayer caminan en direcciones opuestas turnándose el rol para pasear al pequeño chihuahua sin siquiera mirarse.

Caminé hasta llegar a la cañada que se encuentra detrás del pequeño bosque, me asomo al precipicio y sonrío, suspiro, recuerdo viejos tiempos, una lágrima escapa y es ahí cuando aviento el equipaje, la ropa sale y se riega en el espacio cálido, las alhajas caen primero, los zapatos desgastados le siguen después de ser seguido de un arcoiris de telas, no puedo terminar de ver aquel espectáculo y decido marcharme en dirección opuesta a la que venía, miro mi reloj, se acaba el tiempo.

***

Hoy cruce un nuevo portal, demasiado ajeno y propio al mismo tiempo y es aquí donde me pregunto cuánto tiempo duraré... duraremos... te veo mirarme fijamente y sonreírme, me contagias y sonrío contigo, quisiera creer que siempre estaremos en un mismo espacio, pero es inevitable, la próxima semana te pediré que hagamos un viaje, tomo tu mano y solo espero que no se acabe el tiempo.

iRazu*

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