Usa tacones para coquetear, vestidos cortos y ajustados a sus caderas, se colgaba cuanto podía en sus muñecas y cuellos, su cabello suelto se menea con su caminar... Dolores vestía de negro y aún así se veía hermosa, Dolores estaba de luto y aún así seducía, aún con su cara de pena el rimel jamás se corrió.
Mi papá había ido al funeral más por respeto que por tener un lazo con ella.
-Mi más sincero pésame.
Le tendió la mano, ella la estrechó y lo miró fijamente a los ojos.
-Gracias.
Ellos dos no se llevaban muy bien que digamos, después de mi padre seguí yo y su expresión cambió.
No pudo evitar sonreírme y yo le respondí con una sonrisa pícara, una que solo duró unos instantes; no queríamos levantar sospechas.
Había sido una tarde larga, intrusos entraban una y otra vez a la casa de Dolores, engentado, subí las escaleras y me escondí en el baño. Olía a jabón neutro y a cloro, a desinfectante para la taza del baño y a aromatizante de lavanda, me puse a contar los azulejos del piso, recargado sobre la puerta; no era de extrañarse que al abrirla, me caería al suelo.
¡Es que nadie me dijo que Dolores también huiría de la gente!
Su ropa interior era negra y de encaje...
*****
-¿Quieres jugo y galletas?
Recordé los días de infancia, las tardes calurosas en esta misma casa adornadas con el aroma de las galletas recien horneadas y el jugo recien exprimido de la naranja. Asentí y ella mostró una mueca de desagrado.
-Olvidé que tenemos visitas.
Dijo mientras posaba su mano en mi rodilla y la iba subiendo poco a poco.
-Te irás al infierno por venirte a esconder al baño de la difunta en su velorio.
-Dolores, tu y yo sabemos bien que nos iremos al ifnierno juntos desde hace años.
Evito la carcajada para no levatar las sospechas.
-Vale la pena.
*****
Después de un par de horas en que Dolores me contó un par de historias, bajamos a la sala en la cual solo quedaban un par de rostros arrugados y deformados por la amargura y el de mi padre, se le notaba enfado y desesperación. Al verme, fue directo a mi y me jaló del brazo.
-¿Dónde andabas?- decía susurrando-. Sabes bien que yo no quería venir ¿cuántas veces te he dicho que estas dos mujeres solo hablan de trivialidades y no valen la pena? alrato solo se quedarán solas, así como murió la madre, morirá también la hija.
Un sollozo a nuestras espaldas dejó helado a mi padre, Dolores lo había escuchado. Las lágrima que nunca dejó escapar en el funeral de aquella tarde, manchaban de negro ahora su bello rostro.
Las palabras duras de mi padre hicieron que huyera nuevamente.
Los siguientes días fueron aburridos, yo tenía que ir a la secundaria y al regresar mi padre ya estaba en casa, no podía escapar a casa de la mujer sola porque sabía que no me lo permitiría. Sin embargo, había algo inusual en él. Estaba decaido, deprimido, como la vez que le dijo a mi madre que su comida sabía asquerosa y la culpa lo comía tarde y noche hasta que terminó en el divoricio.
*****
Aquel viernes me había atrevido a salir con mis compañeros, no aguantaba las tardes en casa con este señor, pero ese viernes sería diferente.
Dolores salía de la casa justo cuando yo entraba, no me dirigió nuingún saludo y siguió derecho. Me enojó porque sabía que la actitud de mi padre tenía algo que ver en todo ésto. Pero al entrar grande fue mi sorpresa al ver que el mismo despejaba la habitación de huéspedes.
-Dolores está muy sola y la he invitado a vivir a nuestra casa.
Cuando la culpa corrompe el alma de mi padre, suele ser extremista en ciertos casos. Dolores no me desagradaba, pero no quería compartir sus cuentos con olor a galletas recién horneadas y a jugo de naranja recién exprimido.
La quiero solo para mi.
**irazu**
me gusto muchoo!!!!!! ^^
ResponderEliminarayer kise comentar y no pude daaa en fin ammmmm pues esta muuy bien, hay cosas para mejorar
ResponderEliminarsoy tu fan
como qué arreglos????
ResponderEliminar