domingo, 29 de mayo de 2011

El último amanecer

¿Recuerdas el sentimiento de paz? El sol golpeándote la espalda mientras ronroneas como gato los viernes por la tarde. La tranquilidad que se sentía al caminar a las 11 de la noche por el parque localizado detrás de tu casa justamente, una ubicación muy conveniente para ti.
¿Recuerdas a lo que sabe el sereno de las 3 de la madrugada? Cuando el sudor provocaba que se pegaran las sábanas a tu cuerpo desnudo, recalcando cada curva de tu figura.
Solo quería hacerte feliz, quería mostrarte la belleza en sí. Esmerarme para opacar mis defectos y mostrarte todas mis virtudes; para que en el momento en que veas lo malo en mí, sonrías y pienses solo en el esfuerzo que doy para hacerte sonreír
Pero ya nada puedo hacer; menos ahora que estas frente a mi con esa mirada cansada, tan vacía y sin vida. No quiero llorar frente a ti, no quiero mostrar lo mal que me pone verte así; tan fría y pálida, sin brillo, sin ese rojo rubor que siempre cubría tus mejillas.
Dilo, por favor, solo dilo. Quiero oír tu voz una vez más y escuchar esas frases que solo quedan bien en ti. Habla, aunque sea solo di un quejido; que tu silencio me mata y me destruye el alma, congelando el aire que entra por mis pulmones.
Dime que lo hice bien, dime que me esforcé, que se nota el empeño que he puesto desde el primer día que te vi.
Mírame... mírame y sonríe como antes lo hacías, como aquella vez que corrías hacía el mar y te adentrabas a el, luchando contra las olas necias que, es verdad, alentaban tu paso, pero tu jamás desistías.
¿Por qué? ¿Por qué tengo esta sensación en el pecho? Esta textura que raspa el interior de mi garganta y desgarra mis pulmones cada que respiro; que destroza mi mente con la sola idea de haberte perdido; ahora que se que será la última vez que te vea.
¡Maldita sea! ¡Habla!
¿Recuerdas? Si lo haces, ayúdame a recordar, porque por mi cabeza solo están tus labios azules e inmóviles, las grietas alrededor de tus ojos que tanto detestabas, pero que para mí siempre fueron encantadoras. Tus uñas y cabellos igual de cuidados, tus manos llenas de líneas... ¿Recuerdas? ¿Qué recuerdas?
La noche termina de nuevo y yo no puedo despegarme de tu lado, mi ninfa mágica, deseo ir a tu encuentro; bajar de las estrellas para regalarte una bella flor... pero ya no puedo, ya no debo...
Responde... responde... dime si en el fondo del mar encontraré tu recuerdo.

irazu

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