sábado, 11 de junio de 2011

Otra historia en el autobús

Había llegado a aquella ruta a base de señas, odiaba tener que ir a un lugar deseado sola. Había ido muchas veces a aquel parque donde vendían objetos extraños, pero siempre de copiloto o pasajero trasero en un vochito azul. Ahora no, ya era grande y nadie quería darme aventón.
Cuando me había dado cuenta, ya estaba hasta los asientos de atrás; el chofer me parecía tan lejano para ir a preguntarle. Miré a mi alrededor, alguien a quien pudiera preguntarle.
Alguien que inspirara confianza, que no intentara aprovecharse de mi mala orientación.
Atrás se había sentado una chica, recuerdo haberla visto pasar. Me giré de prisa para preguntarle y le vi los ojos rojos. Regresé a mi posición inicial y me detuve... me había visto, creo que sería muy culero voltearme y no hacer nada, parecería fisgona... Me giré de nuevo.
-¿Sabes si el baratillo queda más adelante o ya lo pasamos?
Me miró con esa mirada triste y se secó las lágrimas silenciosas, intentó sonreír y habló muy quedito.
-Aún falta, yo te aviso.
Regresé a mi asiento, odiaba eso. Era una total desconocida para mi, pero esa tristeza en sus ojos me había perturbado. Tenía ganas de abrazarla y decirle que todo estaba bien. No es que lo hiciera muy seguido, de hecho la única vez que me atreví a hablar con extraños fue cuando era una niña; cuando confiaba en cualquiera sea quien fuere y le sacaba plática.
Pero ya no podía; cada que iba en el transporte público me ponía mis audífonos y me desconectaba de todo; se había perdido ese contacto humano. Era como si fuera aparte de aquella chusma, y no es que la considerara así; pero eso parecía.
Jugaba con mi celular de vez en cuando, tratando de hacerme valor para darle alguna palabra de aliento. Me giré y me acobardé, sentí que decía algo y me quitaba los audífonos.
-Falta poco, yo te aviso.
Era amable y se veía tierna.
¿Por qué tenía que llorar?
Tal vez murió alguien, o problemas en su trabajo... problemas con la familia, o el novio. Siempre puede ser por algo así; hay personas que se suicidan porque su pareja los dejó. Si fuera por el novio podría alentarla diciéndole que si estuviera disponible, la haría mi novia... ¿pero qué tonterías digo?
Aún no puedo hacerme el valor para hablarle.
Ella toca mi hombro y me giro.
-Es adelante.
Le sonrío y me paro para pedir la parada. La miro por última vez y levanto mi dedo pulgar ofreciéndole una sonrisa.
Sus labios se alzan formando una.
Bueno, al menos hice que sonriera.

irazu

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...