sábado, 21 de mayo de 2011

ni tu ni yo

La rutina es fastidiosa, cuando se vuelve monótona (que de hecho así son las rutinas), solo buscas escapar de ella a toda costa. Vivimos en la rutina o ¿vivimos para la rutina?
El mismo sonido del motor seminuevo, la misma ruta, el mismo tránsito matutino, las mismas personas peleándose con los mismos personajes de vuelta. Hasta los discos y la estación de radio es la misma todas las mañanas.
Darse cuenta de que te encuentras en un círculo sin fin hace que quieras suicidarte. Eso le pasaba a Mónica, estaba ya tan fastidiada de desayunar siempre lo mismo que solo tenía ganas de estamparse contra la siguiente pared que encontrara.
Cambió la estación de radio esperando romper esa película que se reproducía una y otra vez.
-Mañana señoras y señores, mañana es el día...
La voz del locutor era nueva, dulzona pero misteriosa a la vez, ya no pudo cambiar de secuencia porque el semáforo se había puesto en verde.
-... yo les recomiendo que abracen a sus seres queridos, que visiten viejos amigos, perdonen porque aun es tiempo, festejen y hagan el amor con quien realmente amen.
Mónica casi choca al escuchar las palabras ¿qué estación era? no pudo mirar porque justamente en ese momento entraba a la vía rápida.
-¿De qué habla este loco?
-Así es mis queridos radioescuchas que acaban de sintonizarnos, ya lo han dicho los científicos, no podemos tomarlo a la ligera... mañana será el fin del mundo...
Nuevamente, Mónica estuvo a punto de perder el control del coche y prefirió apagar la radio y poner play al disco que no había sacado el fin de semana pasado.
-Que tonterías...
Al llegar al trabajo solo reía por la nota que habían dado esa mañana, era tonto, de seguro era una broma. Al llegar al puesto de revistas para comprar el periódico se dio cuenta de que la primera plana presentaba lo mismo que la estación de radio.
"El día del juicio final"
Ni se molestó en sacar el dinero, lo regresó al estante y caminó para el trabajo, el periódico había perdido credibilidad ante ella y de seguro para muchos lectores; que ese tipo de titulares se las dejen a periodicuchos amarillistas (ustedes saben cuales).
-Esto es sumamente gracioso.
Pero lo fue más cuando al entrar al trabajo, era todo un caos, el personal corría por todos lados, en la recepción sonaban los teléfonos pero nadie los contestaban; parecían seres salvajes que solo aullaban y se estampaban en los ventanales.
Temerosa, subió a la sala de juntas, la cual había encontrado vacía. Su jefe entró 15 minutos después que ella.
-Señorita Gutierrez, lamento decirle que la junta ha sido cancelada.
Mónica miró a su jefe boquiabierta.
-¡Pero estábamos a punto de cerrar un muy buen trato! ¿Qué pasó? ¿Los clientes se negaron a última hora?
-No... simplemente decidieron que era mejor pasar su tiempo en otras cosas más interesantes antes de que acabe todo.
El jefe, corpulento y maduro, canoso pero sin arrugas alrededor de los ojos, se acercaba con paso lento a Moni.
-¿A qué se refiere? ¡No me diga que cree en esas tonterías del fin del mundo!
La había tomado de los brazos, con una fuerza que provocó que ella sintiera miedo, intentó robarle un beso y ella golpeo con su rodilla la entrepierna del agresor y salió corriendo del edificio.
¡Esto era increíble! No podía estar pasando. La persona más cuerda que conocía era su patrón e inclusive él estaba contagiado de la fiebre apocalíptica.
"Hagan el amor con quien realmente amen".
Mónica sintió asco ante la idea del suceso que pudo haber pasado hace un par de minutos. Corría a su carro con los zapatos de tacón en la mano, girando la cabeza esperando que no la siguieran. Entró en su coche y arrancó lo antes posible. Justo iba de reversa cuando otro coche del estacionamiento golpeaba con furia otro carro que estaba a cinco cajones de donde ella se encontraba.
Le dio un escalofrío al reconocer a la esposa de su compañero de la oficina de a lado, famoso por ponerle el cuerno a su mujer.
Temía salir del lugar ¿y si alguien embestía su coche sobre el de ella? ¿podría llegar a salvo a su casa?
-¿Por qué tuve que levantarme hoy?
Atenta, ya que estaba segura de que no pasaría nada, salió sigilosa del estacionamiento y manejó por las calles de su ciudad natal. Era muy extraño, en ciertos lugares se aglomeraba la gente y en otros se encontraban completamente solitarios. No sabía que paisaje daba más miedo. Había manejado por un par de horas cambiando las estaciones de radio, todas hablaban de lo mismo: El fin del mundo.
Inclusive había algunas que ya no transmitían porque los locutores habían decidido dejar las estaciones para disfrutar su último día de vida.
La ejecutiva se estacionó y se quedó en silencio por unos instantes.
-No puede ser verdad...
Tenía la mirada perdida en el parabrisas, tratando de encontrar una solución a lo que estaba pasando en esos momentos.
"Has el amor con quien amas"...
No sonaba nada mal; pero recordó que era una solterona sin remedio que acababa de terminar con su novio.
Su cuerpo comenzó a sentir calor cuando recordó que su ex vivía a 15 minutos de donde estaba. Rió para sí misma.
-Esto no puede estar pasando.
Salió del coche y caminó por unas largas calles panteoneras.
-Igual y ni está en su casa...
Estaba parada frente a la puerta del departamento del hombre que le había hecho sentir mariposas en el estómago cual quinceañera. No se atrevió a tocar la puerta y justo se iba cuando ésta se abrió.
-¿Mónica?
Giró apenada. Saludó tartamudeando y no encontraba las palabras para decirle la razón por la que estaba ahí.
-Pasa...
Dudó, cada que cruzaba aquel umbral terminaba desnuda y sola en aquel colchón cubierta con sábanas frías. Pero bueno, era el fin del mundo y posiblemente moriría, así que mejor disfrutar aquello por una última vez. No haría daño ¿verdad?
Tal como había predicado. Primero vino una taza de café, luego un calor infernal, el despojo de las ropas y besos candentes que no ayudaban. Cuerpos desnudos bailando bajo la ropa de cama y el éxtasis total que uno siente al tocar la punta de los dedos de los pies sin mirar.
***
¿Cuánto tiempo había durado? Toda la tarde, la noche e incluso en madrugada no habían parado ni una sola vez. Estaba exhausta, no podía más y sólo quería dormir.
"Apaguen la luz" pensaba...
Luz...
Abrió los ojos por completo y se deshizo de aquel abrazo del que era prisionera. Afuera todo estaba tranquilo, nada destruido. Miró al joven dormido aún y decidió que era mejor irse. Se vistió, tomó sus cosas y caminó dirección al coche que había dejado abandonado.
Las calles estaban silenciosas, no había ni un alma recorriendo el lugar. Se asomó a un par de casas para verificar que no era la única viva en conjunto con su ex amante y vio que todos dormían pacíficamente... el día anterior había sido peor que Sodoma y Gomorra. O al menos eso pensó al ver tiendas destruidas, ropa rasgada por todos lados y un parque donde vio a sus compañeros de trabajo desnudos abrazados uno con otros, incluyendo a su jefe y otros que no logró reconocer.
Siguió caminando esperando encontrar al coche donde lo dejó. Sólo quería llegar a su casa, tomar una taza de café y revisar algún anuncio en el periódico de aviso oportuno para buscar un nuevo trabajo y casa, de preferencia en otra ciudad en la cual no haya llegado la fiebre del juicio final.

irazu...

1 comentario:

  1. De lecturas apocalipticas de un final que sabemos no es nuestro, y lloramos, por ello.


    Soy tu fan, no dejes de escribir.

    "Lo he dicho antes, y lo diré de nuevo. Cuando encuentras algo en lo que eres realmente talentoso, haces esa cosa (lo que sea) hasta que tus dedos sangren o tus ojos salgan expulsados de tu cabeza" -Stephen King

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