martes, 17 de mayo de 2011

amistaD

Muchos hablan de que la amistad es lo más preciado del mundo, incluso más que la familia y más que el amor de pareja ¿por qué? Porque tu eliges a tus amigos, no a tu familia, porque te comprenden más que tu pareja y te darán la razón y cuando te regañan nunca te sentirás ofendido, le perdonas de todo a un amigo y a tu hermano no le puedes perdonar haberse quedado con tu chica, pero al compa hasta la rolan ¿Así son los amigos?
Ya es tarde, afuera hace frío y se respira un aire de muerte, un perro sucio está perdido, sus amos habían decidido abandonarlo porque ya no podían mantenerlo. Enlodado, hambriento, lastimado por los chamacos irrespetuoso que creyeron que era divertido lanzarle piedras; camina sin alguna dirección aquella noche. Mirando que no hay nadie a su alrededor, decide lanzar a la luna un lamento tan lastimero que destruye los sueños, pero que se ve apagado por el sonido de los coches del periférico.
Tal vez la mejor opción es terminar con su sufrimiento, cojea al ducto vial y decide lanzarse al primer coche que pase. Cierra los ojos y piensa, tal vez fue su culpa por haber crecido, bien la casa de sus amos era pequeña y el ya había sobrepasado el límite de su talla, ni cabía ya en su casa que el amito (hijo de los amos) había hecho con cariño para él. Se acerca una luz y pasa zumbado a su lado. Se da por vencido y se retira un par de metros, no tiene ni la fuerza para regresar a casa, está perdido, no tiene el coraje para suicidarse, tiene miedo y hambre, lo dejaron solo y olvidado. Cerró los ojos y esperó que el frío se lo llevara, gran error.
A la mañana siguiente le dolía el cuerpo peor que ayer, las heridas que los niños provocaron comenzaban a infectarse, su estómago no aguantaba y el sol le pegaba en la cara, cerró otra vez los ojos, no quería seguir despierto, quería soñar de nuevo con su amito, de aquel tiempo donde él también era un niño y jugaban juntos. Antes de que se volviese un patán y lo pateara por todo al entrar a casa cada que regresaba de esa escuela que descompone niños y los vuelve dizque adultos.
Una camioneta se estacionó cerca de su cuerpo, genial, un poco más y le habría hecho un favor. Un tipo regordete y bigotón con uniforme azul lo levantó; el animal chillo de dolor, el trayecto del suelo a la camioneta fue doloroso. Cerraron las puertas y el viaje fue un martirio más entre topes y baches. Cerró los ojos y durmió nuevamente.
Una luz lo cegaba ¿estará en el cielo? ¿los perros van al cielo? o ¿a dónde van cuando mueren? Recobró los sentidos poco a poco, hacía frío y había un olor muy extraño en el ambiente, se sentía mareado. Abrió los ojos y se vio dentro de una jaula ¿por qué? cerca había un traste con agua y otro con comida. Aún estaba débil y no podía moverse. Se dedicó a ver el lugar, logró reconocerlo porque se parecía mucho al sitio donde lo llevaban cuando estaba enfermo o le tocaba alguna vacuna. Siempre le había dado miedo.
Una bola de pelos negro entró por los barrotes de la jaula y se dirigió al agua, el perro gruñó, pero no se movió. El gato metía su lengua en el traste y saciaba su sed, el perro volvió a gruñir. Cuando el felino se sintió satisfecho, se marchó.
Pasó una semana en lo que curaban sus heridas, cada día ganaba más fuerza, había sido difícil porque no quería comer, pero al ver que ese gato negro también se dirigía a su comida, decidió que había que ponerle un alto y comía antes de su llegada habitual; eso sí, le dejaba agua para que no estuviera sediento.
Sus heridas cada día estaban mejor y ya no necesitó estar en aquella jaula pequeña, la pasaron a una más grande... más espacio para estirar las patas, pero cárcel a fin de cuentas. Nunca importó su mudanza, el pequeño gato iba todos los días, puntual a tomar agua.
Una tarde, cuando el perro había sanado del todo, se encontraba sentado, cerca de la toma de agua, meneando la cola y la lengua de fuera, el gatito ya se había tardado.
La puerta se abrió y enseguida volteó esperando verlo; pero en su lugar entró un chico que parecía tener la edad del amito ya grande, el can trató de esconderse arrinconándose a la parte más oscura de su celda, ladridos por parte de sus compañeros, el chico entró a la jaula del animal asustado. Gruñó, intentó lanzar una mordida y el hombre retrocedió con la mano sangrando. El uniformado quiso entrar rápido a la jaula para reprender al animal, pero el chico lo detuvo. Sacó de su bolsillo un poco de alimento y se lo ofreció al can.
Con desconfianza, se acercó al joven, nunca le faltó que comer, pero esas golosinas que tenía en mano el intruso olían bastante bien. Lamió de aquella mano y movía la cola, mientras el chico lo acariciaba.
-Te llamarás Mozart.
Le puso un lazo y se lo llevo de la perrera, ya no se sentía solo. Miró atrás y vio aquel lugar que le salvó la vida, intentó mirar al pequeño gato, pero no lograba ubicarlo. Se preocupó por sus compañeros de pena ¿quién iría por ellos?

***
Aquella casa no era tan espaciosa como para que el se quedara, o eso fue lo que pensó. En un sitio cerca del sofa había una cama, agua y comida. Saliendo a una terraza había periódico. Recordó cuando sus anteriores amos quisieron domarlo, tal vez sea bueno poner en práctica lo que hicieron.
Aquella si era una vida de perros y perros solteros, déjenme decirles. Temprano en la mañana salían a correr, por la tarde el joven amo trabajaba, pero el perro tenía la libertad de morder un hueso, dormir tranquilamente, comer, y hacer sus necesidades fuera, era muy limpio y, más que el dueño, la mascota lo agradecía. Una tarde calurosa, alguien toco el timbre, la tele estaba prendida y el perro estaba tumbado en su cama así como su rummie en el sillón. Ambos se levantaron para ver quien tocaba la puerta. Una chica entró y seguida de ella un pequeño gato negro que fue directo al trasto de agua. 
El joven comenzó a gritarle a la chica y ella reía divertida mientras entraba a la cocina, el perro siguió al gato y le gruño, no le hizo caso hasta que saciara su sed y volteó a verlo. El perro dejó de gruñir y reconoció al felino y apenado pidió perdón... siempre la confundió con un gato, pero era una gatita.

memorias de Irazu y Mozart


P.D. si no vas a hacerte responsable de una mascota, haz el favor de buscarle un hogar que en verdad merezca. Recuerda mantener limpio a tus animales, vacunados y esterilizados. Son mejores que nosotros.

1 comentario:

  1. Algún día entenderemos que somos responsables de ellos y no dueños de ellos.

    SON MEJORES QUE NOSOTROS

    (REMI RULES)

    ResponderEliminar

La espera terminó

Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...