Preguntaba Toño; Manuel interrumpió su lectura matutina y despegó los ojos del periódico para mirar a su esposa.
-¿Tía?
Preguntó incrédulo Manuel.
-Toño... ¿Por qué le dices tía a Erika?
-Yo le dije que me dijera así.
Toño cargó a Elisa y salió de la cocina, tenía apenas un mes en la casa y había aprendido a reconocer cuando su hermano estaba enojado.
-¿Qué pensabas?
-Está confundido, han sido muchas cosas, solo quiero que se sienta en casa.
-¡Justamente por eso! No quiero que se confunda más.
La pelea fue interrumpida por el teléfono, Erika, aguantando las lágrimas, contestó el teléfono.
Manuel apenas y podía probar bocado, bonito fin de semana tenía; miró a su esposa callada, mirándolo, ofreciéndole el teléfono.
***
-Un vecino la reportó, el olor era demasiado desagradable...
La morgue tenía un olor a podrido constante y un frío que recorría la espina dorsal, era inexplicable la sensación que transmitía, era pesada, triste, amarga.
-¿Cuándo fue la última vez que estuvieron con ella?
Jorge miró a Manuel, había tomado la decisión de no regresar a aquella casa, se encontraban acorralados, sabían que serían acusados por negligencia.
-Ella nos mandó al demonio, amenazó con suicidarse y llamar a la policía si seguíamos yendo, nos corrió, literalmente.
El oficial meneó la cabeza y respiró hondo, aunque prefirió no hacerlo.
-Esto es grave ¿Saben lo que es hacer una autopsia en ese sótano? No pudimos sacarla de una sola pieza.
El encargado de la morgue llegó empujando un carro con una bolsa grande.
-¿Una sola pieza?
Jorge vomitó en el pasillo, aquello lo traía enfermo.
***
-Mira Elisa, yo soy el capitán del barco y tu eres mi prisionera.
La bebe mordía el zapato que se había quitado mientras Toño armaba un fuerte con los cojines de la casa. Erika tejía en el sofa y disfrutaba ver a los niños jugar.
La puerta principal se abrió y entraron Manuel y Jorge.
-¿Cómo les fue?
Jorge caminó directo a su cuarto y Manuel se acercó a Toño.
-Ven, tenemos que hablar.
El pequeño obedeció.
-Mamá ya no estará con nosotros.
-¿Por qué?
Manuel miró a su hermano, no sabía cómo explicarle. Odiaba a su madre, pero sabía que Toño no le guardaba nada de rencor, era extraño.
-Ella fue con papá.
-Pero papá está muerto.
Manuel abrazó al niño, le costó trabajo asimilar la noticia, después de un minuto, el infante caminó en dirección a Elisa y la abrazó.
-Tu y yo estaremos siempre juntos.
La bebe babeó nuevamente y sonrió con su único diente.
-¿Murió?
Erika miraba a su esposo.
-El forense dice que se atragantó con comida enlatada.
Miró a su hija y a su hermano abrazados, odiaba a su hija y sentía culpa por ello.
-La casa es tuya, Toño.
El menor miró al mayor.
-Mamá te dejó ese lugar en su testamento... Cuando seas grande puedes irte a quedar allá.
irazu
No hay comentarios:
Publicar un comentario