domingo, 4 de septiembre de 2011

Batallón

Las gotas golpeaban la ventana, afuera se caía el cielo. Afortunadamente, me encontraba adentro... o tal vez no soy tan afortunada.
Una parte de mi ansiaba sentir cada gota acariciar mi piel, sentir el frío corriendo mi espina dorsal, perdiéndose en mis caderas.
Me cubrí con una tercera cobija, y miré el televisor. No había ningún canal, documental o película interesante. Mi estómago solicitó comida y tuve que aplacarlo con la mente... No comeré, me decía una y otra vez. Miré de nuevo hacía afuera, el agua acumulada provocó un río en la calle principal, me pregunto si la casa se puede inundar; pero el calor de las cobijas no me dejaban salir de ellas. Se sentía tan bien estar protegidas por su suavidad.
Un relámpago cayó cerca y se fue la luz, todo quedó a oscuras. Ligeros destellos de la guerra que tenían afuera entraban por la ventana. Los truenos eran tan fuertes que parecía que las ventanas y el techo se caerían en cualquier momento.
Tan solo diez minutos de guerra allá fuera. Y después todo volvió a la calma.
La luz regresó, la tele se encendió por si sola y la misma vacía programación aburrida.

irazu***

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