lunes, 26 de septiembre de 2011

Armario

¿Qué me pasa? ¿Por qué me escondo? Arrinconada en el fondo del closet, abrazando mis piernas, haciendo lo imposible para que dejen de temblar... ¿Por qué? ¿Por qué? Comienzo a llorar.
Las puertas se abren y unas pequeñas manos mueven los abrigos pesados de mamá, veo tu figura a contraluz y me encandila.
-¿Por qué lloras?
Tal vez no lo entiendas, yo soy tan solo una niña, que se esconde en el rincón más oscuro de la casa, escondiéndome de ti.
Pero no parece importarte que sea una cobarde.
-Ven.
Quiero tomar tu mano, pero me da miedo; dime que estarás ahí cuando sea mayor, dime que estarás ahí a pesar de los años, a pesar de que me vuelva insoportable por las hormonas de las que tanto hablan en la escuela.
Quiero abrazarte...
***
-Juguemos.
Me retas.
-¿A qué?
Pregunto curiosa.
-A las escondidas -me miras detenidamente-, yo cuento, tu ve a esconderte.
Comienza el juego y yo corro por la casa, la herencia que nuestra familia nos dejó. 
¿Dónde? Ella conocía el lugar como si fuera la palma de su mano. ¿Dónde?
Miro la puerta de un armario desgastado, los abrigos anticuados de mamá siguen intactos. El polvo me provoca estornudar, pero lo he decidido, ese será el lugar.
-Lista o no... ¡Aquí voy!
Era cálido, me recordaba a mi niñez, esas pequeñas manos moviendo la ropa, la contraluz que la hacía ver como un ángel. Tantos años después y seguía escondiéndome de ella.
-¡Te atrapé!
Estornudó a causa del polvo y reí mientras intentaba sacarme.
-¡Sal! ¡Anda!
Me negué, la jalé y entró al ropero.
-No quiero esconderme más.
Fue cálido, tierno y húmedo.
-Tonta...
Hizo un puchero y la abracé.
-No podemos quedarnos aquí toda la eternidad.
Tenía razón, si por mi fuera, la tendría siempre en aquel viejo ropero, pero algún día tendríamos que salir.
Cerramos las puertas de madera.
-No hay que escondernos, podemos hacerlo afuera.
Su voz, su sonrisa, su tranquilidad; ella me hizo entender que no debo temer nada y ya no había necesidad por esconderme...

irazu.....................................*******************

1 comentario:

  1. Ah el armario, donde he vivido veinte años de mi vida, hay armarios de tipos diferentes y todos tenemos uno; algunos lo dejamos de cuando en cuando pero no llegaremos a abandonarlo del todo. Cuando estoy mal, me escondo, como los demás. Mi armario está bien amplio, ya cabe mucha gente y no planeo salir de ahí...tan cómodo.


    Hablando seriamente, me gustó el ritmo, como me llevas a través del texto. Tú, muy bien.

    Por eso soy tu fan panda, "fanda" (la estupidez).

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