sábado, 21 de abril de 2012

Sexo sin Amor


Una caricia que active miles de choques eléctricos, abrazos que quiten el aire, suspiros rellenados por besos, guerra entre piernas, pies flotando por la habitación, dedos tocando el cielo y sudor, sudor tuyo en mi cuerpo.

***

Desperté esta mañana abrazando mi almohada con estas ansias que queman mi ser, tu, lejos de poder tocarte, imaginas que estamos juntos, pero no podemos, no ahora, ni mañana, ni en un mes, no por el momento.

Mientras tanto, el fuego quema mi entrepierna, mi mente no deja de recorrer tu cuerpo, aquel que meses atrás dejé de tocar; el calor de la tarde no ayuda y mis ansias crecen.

Llega la noche y necesito despejar mi mente, me da miedo manejar y estamparme en cualquier poste o atropellar a algún indigente, pero no puedo apagar el incendio, ni mi mano ha podido apaciguarlo en el baño mientras todos salían después de una jornada laboral monótona.

-Busca sexo.

Me decía mi compañera de a lado, mientras se burlaba de mi rostro teto e ingenuo.

Llegué a un semáforo, pasaban de las 10 y una chica se acercó a mi ventana, se inclinó, recargando su rostro en su mano, mirándome con picardía, dijo una cantidad y sude frío, justo lo que cargaba en mi bolsillo más la habitación de un motel modesto; tragué saliva, lo necesitaba, sentía que iba a explotar y accedí.

El lugar estaba a unos 8 minutos, los cuales me parecieron eternos; ella era joven, con nariz respingada, mirada cansada; me pregunté cuantas veces lo habría hecho aquella noche. Su cabello negro lo recogía un chongo y un prendedor celeste adornaba el sencillo tocado.

La recepción fue vergonzosa, ella solo me esperaba a unos pasos mientras sacaba mi billetera, la llave jugueteaba en mi dedos antes de ingresarla al cerrojo, estaba nervioso.

La vi ahí, sentada en la orilla de la cama, dispuesta a desvestirse.

"¿Qué estoy haciendo?"

Me preguntaba mientras veía su cuerpo finito, qué sería lo que estaría haciendo ella, si sus ansias eran las mismas que las mías. Mi mente viajó kilómetros a su encuentro, a sus sueños... la joven que ahora estaba frente a mi, la del broche celeste no era ella, no es la mujer que veo en mis sueños, la que enciende mis deseos, no es ella.

Acaricié su mejilla y le pedí que no se desvistiera, no podía hacerlo, no podía tocarla, no cuando no la amaba. Nunca he conseguido hacerlo y, si lo hago, me enamoro y no era justo para ella, para la chica que tenía enfrente y para el amor que se encontraba lejos.

No puedo tener sexo sin amor, no puedo tocar el cielo si no hay sentimiento... lo sé, estoy jodido.

*i*r*a*z*u*

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