martes, 10 de abril de 2012

de luto

El camino se ilumina por las luces del camión, pasaba de la media noche y no lograba distinguirse algún otro faro, hace frío y no encuentro la chamarra que guarde, mis piernas están entumidas, los brazos acalambrados, mis ojos hinchados por las lágrimas que no me permito derramar, debo ser fuerte, quiero serlo, sonreír para decirte "estoy bien".

Cuántos "te amo" desearía poder haberte dedicado, cuántos más abrazos, más tardes de café, cariños, anécdotas que otros no vería interesantes, pero que siempre escuchabas.

El camino parece largo y todavía no amanece, las líneas blancas en el asfalto se pierden; en el cielo las estrellas me indican una infinidad de mapas que no consigo descifrar.

¿Dónde estás? ¿Qué es de ti?

Veo tu cuerpo dentro de una caja, parece que duermes ¿qué sueñas?

No sabemos que hay del otro lado y, es justamente eso, nos atemoriza, no saber qué hay en ese tramo del camino, en el que ya no hay asfalto ni luces, ni camión... no sabemos nada.

Se alzan los cánticos, tus favoritos, nosotros lloramos en silencio intentando mantener la voz para transmitirte con aquellas melodías que puedes estar en paz.

Amor
Sabiduría
Comprensión
Ternura

La lista podría seguir, de todas las virtudes que nos profesaste, recuerdos inundan nuestras memorias, alegrías, risas, eras nuestra cómplice, nuestra compañera, maestra de la vida... y ahora descansas, te elevas al reino del cual hablabas todos los días, que alentabas con tu fe.

Te extraño, no lo niego, lo seguiré haciendo, pero te honraré con cada palabra, con cada logro, así como honramos a los que nos dejan, porque nosotros buscaremos la felicidad que tanto te preocupaba, el perdón, la vida.

Para una mujer especial...

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