miércoles, 14 de diciembre de 2011

rebeldíA

Si todo regresara a ser como era antes, regresar a la inocencia, a la infancia que les fue arrebatada. A pesar del tiempo, de los años, aquellas heridas seguían frescas, no curaban; no importaba cuánto fingieran, no importaba cuantas veces dijeran "no pasa nada"; su pasado los atormentaba.
***
Eduardo ya ni se molestaba por ponerse el abrigo, ignoraba los reclamos de su esposa cuando alguien tocó la puerta, él sabía quien era. En el umbral, Manuel sostenía del brazo a María, quien evitaba la mirada de sus padres. Karla corrió y abrazó a su hija, Eduardo intercambió miradas con Manuel.
-Enséñele a su hija a comportarse, no quiero volver a arriesgar a mi familia.
-Una disculpa por el comportamiento de mi hija, no volverá a pasar.
Cerró la puerta para después mirar seriamente a la adolescente, Erika la abrazaba fuerte.
-Erika, suéltala.
Su voz era fría y rígida, un escalofrío recorrió la espalda de la niña, lo que provocó un ligero temblor, su madre se aferró más a ella.
-No la vas a tocar.
-¡Tiene que aprender a obedecer!
Los gritos comenzaron, la discusión se prolongaba otra noche más en aquella casa, el clima se había vuelto tenso desde la desaparición de María aquella tarde trágica en la que, al regresar, dejó de ser la misma.
***
Manuel había regresado, estaba cansado de las visitas de esa chica, miró a Toño en un rincón esperándolo.
-Perdona amigo- intentó mostrarle una sonrisa -, pero no quiero tener más problemas.

No importaba cuántas veces Manuel regresara a María a su casa, ella siempre volvía a escaparse para ver a Toño, decía estar enamorada y todos esperaban que fuera una etapa de la adolescencia, una temporada de rebeldía que se iría como llegó; pero las visitas inesperadas duraron más que una eternidad.

***irazu***

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