No había sido nada fácil, ocultar su relación, hacer un esfuerzo por no mirarla todo el tiempo en la escuela, en la calle, hasta en su casa; recordó un año atrás, antes de entrar a la universidad, como su tío fue exiliado de la ciudad sólo por haber amado.
***
Salía de la regadera, sin toalla que cubriera su naturalidad, lo miró en la cama, agotado, tranquilo, en paz; sonrió para sus adentros y se sintió afortunado, pero sabía que duraría poco.
Se miró en el espejo antes de irse a trabajar, dentro de él había un presentimiento de que ése sería su último día en la ciudad, lo supo desde hace tres días, lo supo al depositar los condones en una bolsa de deshechos tóxicos, lo supo al salir del hospital.
Firma tu renuncia, toma las maletas, sal de la ciudad antes de que te corran a patadas... no te despidas de él o correrá el mismo destino.
¿Lo extrañas? ¿Lo amas? ¿Deseas el mismo trato que has recibido por parte de la sociedad, de tus vecinos, de tu familia?
***
-Sigo sin entender por qué lo hizo.
Elisa le acercaba una taza de té de manzanilla mientras Rapunzel vigilaba las calles de la ciudad desde su guarida, ambas escuchaban aquella triste historia.
-Nos van a cazar...
El extraño miró a la chica de la peluca roja.
-Tú lo sabes.
Siguió vigilando, el gobierno y la iglesia se habían unido para aniquilar lo "podrido" de la ciudad, tenían una manera particular de hacerlo; mentiras, votos falsos, una vida al clérigo o el exilio, violación, esclavitud.
-No regresaré al convento.
Dijo con seguridad, pero sabían los tres que no bastaba, había que ser prudentes.
***
Cuando menos lo supo, se vio a si mismo en un callejón compartiendo su cama con las ratas, en la esquina, las prostitutas murmuraban, una de ellas se acercó para ofrecerle un pedazo de pan.
-¿Cuánto?
Él mordió el pan mientras ella lo penetraba con la mirada.
-Un mes.
Lo cubrió con una cobija, temblaba, lo único que lo mantenía fuerte eran las tardes acurrucado en la cama con su pareja, un recuerdo que sentía lejano.
-No puedes descuidarte así, ven al refugio.
***
-¿El refugio?
Rapunzel acarició el rostro de su novia.
-Una hermandad creada por prostitutas, homosexuales, adictos... y para todo aquel que haya contraído VIH, sea o no de algún grupo anterior... ahí no discriminan.
Elisa tembló ante la mención de aquella maldición, no había cura, todo era una locura.
-Reza porque tu tío los haya encontrado.
Recordó el rechazo y abandono por su parte pero, sin importar que tan mal la había tratado, no merecía aquel destino, ya bastante tenía con sus pecados para adquirir uno más...
irazu
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