Ya lo he dicho antes, escuchar ruidos raros en baños públicos de mujeres, es algo que no pase. Incluso ha llegado a ser un tema de conversación.
Que qué pena el escuchar algún ruido mientras estás en el baño público, que si fue la de a lado, que si ya va a salir, que si aún está adentro... yo que se.
En lo personal, no me gustan mucho, siento que se invade mi privacidad a pesar de los muros y las puertas. Antes, de pequeña, cuando llegaba a un lugar nuevo, ya sea una tienda departamental, restaurante o casa de algún amigo de mis padres; yo corría al baño solo para ver como era.
Ahora, solo los detesto, me tenso al saber que alguien a lado está defecando junto conmigo. No lo sé, tal vez soy muy quisquillosa. Luego no puedo, cómo se diría... desahogarme completamente...
Total, sucedió que hace un par de días, en el trabajo, en mi intento de ser silenciosa, llegué a pasar tan desapercibida, al grado de que apagaron la luz y yo seguía adentro.
No sabía si sentirme ofendida o halagada. No es raro que olviden que ando en alguna estancia, pero ¿qué no se dieran cuenta de que seguía en el baño? Bueno, habría que preguntarle a quien apagó la luz.
...irazu?
Cada cabeza es un ático, en donde se guardan recuerdos y fantasías, todo un mundo. Cada uno es distinto y muestra matices sorprendentes. Éste es el ático de aquel gato negro escondido, celoso del sol que acaricia su piel cada mañana, aquel que solo le cuenta a la luna sus miedos y anhelos...
viernes, 7 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La espera terminó
Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...
-
Dime dónde te encuentro porque mis pasos son cansados y mi vista se encuentra agotada; dime dónde te siento si las palmas de mis ma...
-
Hoy, querido lector, te invito a que abras la puerta a las memorias que han acompañado mis noches eternas, las noches de muchas y la...
-
Aprovecho el medio para notificarles que el Ático Azul de iRazu* cierra sus puertas, agradeciéndoles aquellas tardes y noches de lectura,...
No hay comentarios:
Publicar un comentario