La noche prometía ser húmeda y fría, ella acababa de llegar a la parada del camión, temerosa por la hora, preocupada por alcanzar alguna ruta camino a casa, no tenía reloj pero sabía que era tarde. Miró alrededor, las pocas personas pasaban de largo sin prestar atención a quien se encontraba fuera de casa, regresó su mirada calle arriba, esperando ese par de luces y el letrero que indicaba que la llevarían a donde quería.
Él se acercó a ella, estaba sola, la notó temerosa en cuanto giró la esquina. Al parecer esa era la reacción que provocaba desde que oscureció, aquello le hizo dudar, pero era tarde, no traía efectivo suficiente y se encontraba lejos de su destino.
-Disculpe -se acercó a la chica ignorando que ella luchaba contra una fuerza interna que le gritaba que se alejara-, ¿sabe qué camión me lleva a la Avenida Central?
-Ah... -se percató que evitaba mirarlo a los ojos - ¿a qué altura?
-Con la 24.
Ella tensó los labios, maldijo en sus adentros, desde que lo vio aproximarse le dio mala espina, su ropa le quedaba holgada y la gorra no le convencía para darle indicaciones y menos si la ruta que lo llevaba era la misma que tomaría. Sin embargo una vocecita en sus adentros le hablaba <<No actúes en automático>>, se había hecho una promesa y no podía fallar, era su palabra la que estaba de por medio.
-Las rutas que pasan por aquí lo acercan, más no hay uno directo, tome el camión que va a Altagracia, o a la Avenida Lamar.
Suficientes palabras, se cruzó de brazos y le dio la espalda mirando en dirección contraría del sentido de la calle.
Él le agradeció y se sentó en la banca, no tenía idea alguna a cual ruta subirse, no tenía que ser adivino, la había atemorizado.
-Vengo del aeropuerto, estoy algo cansado...
No esperaba que con aquellas palabras se tranquilizara, para él había sido un experimento, sintió un poco de frustración, un par de individuos se acercaron a la parada, su caminar expresaban la cansada rutina que acababa de finalizar y solo quedaba llegar a casa.
Ella trató de relajarse, una voz distinta le murmuraba de diferente manera, le pedía tener cuidado, le reclamaba no haber pedido ayuda antes para que le dieran algún aventón, <<No me agrada su pinta>>... Se gritó internamente, suspiró y se volvió al señor que había pedido indicaciones.
-Ninguna ruta lo dejará en donde usted quiere, solo las que les mencioné lo acercarán, pero deberá caminar o tomar otro camión, pero a esta hora dudo que pase otro.
Lo miró, aunque realmente lo analizaba para saber si podía fiarse de él, tenía sus dudas y no podía arriesgarse, si fuera más temprano, le diría en qué camión subirse y esperaría al siguiente, pero a esas horas de la noche era un riesgo que prefería no tomar.
Él visualizó la ruta que ella le acababa de externar, era más que obvio que no eran sus rumbos, la vio hacer un esfuerzo más: ella se sentó a su lado, aún sin hacer contacto visual.
-Yo tomaré la misma ruta, le diré donde puede bajarse y a qué dirección caminar.
Aquello era todo lo que necesitaba, eso lo hacía más sencillo, le sonrió y agradeció nuevamente antes de que ella volviera a dirigir su atención a la calle.
-¿Tardará mucho?... el camión...
-Yo espero que no, lo malo es que dejan de pasar muy temprano, por eso no creo que alcance el otro.
A pesar de que había entablado una conversación con aquel extraño no significaba que se sintiera de lo más cómoda, al contrario, estaba aterrada. Ella vivía en constante paranoia a pesar de tratar de mostrarse tranquila, su sentido común le ayudaba a evitar las calles oscuras, le obligaba a cambiar de banqueta cuando sentía que la persona que se acercaba era sospechosa, se cruzaba siempre la bolsa para impedir que se la quitaran y dejó de usar los audífonos en el camino desde que asaltaron a su vecina; fue por eso que en aquel momento, en aquella parada todas sus alertas se prendían, él era un hombre, su ropa era holgada, ya era muy de noche y estaba sola.
-Ya es muy tarde ¿no? -estaba cansado, solo esperaba llegar a donde quería- vengo del aeropuerto, ya me cansé de andar de aquí para allá.
-¿Desde el aeropuerto?... -se giró con curiosidad, era la segunda vez que lo mencionaba- ¿Qué hacía tan lejos?
-Fui a dejar a un amigo.
Ella no articuló palabra.
-Venimos de Tijuana a un torneo.
Él noto que ella arqueó la ceja, el gesto le pareció gracioso.
-Baseball...
-¿Torneo?
Ella se asustó cuando él se levantó y metió la mano en su bolsillo, miró a su alrededor, ya habían llegado más personas. Sin embargo, lo que más le sorprendió fue que lo que en realidad sacó fue su celular y le mostró una foto, un grupo de niños vestidos de verde sonreían a la cámara.
-Son la liga infantil de Tijuana, mi hijo juega en ella, y yo soy su entrenador.
Fue ahí cuando ella se detuvo a verlo bien, la playera holgada tenía un nombre bordado a la altura del pecho, la misma tipografía en la gorra, aquello era su uniforme.
-Y su amigo ¿se fue a Tijuana?
-Así es.
-¿Y por qué no se fue usted?
-Mi madre quiso venir a ver a su nieto así que le di mi boleto, yo me iré en camión mañana... no pienso gastarme 10 mil pesos más en un viaje.
Él se aguantó la risa, aquella chica tenía una expresión de sorpresa, le causaba bastante gracia. El evento duró poco ya que ella se levantó.
-Ahí viene el camión...
Ambos subieron con las demás personas que también esperaban, el trayecto se volvió ameno, él le contaba de los viajes que había hecho y quedaban por hacer y de la pasión por el deporte. Ella escuchaba atenta la historia de cómo tuvo que dejar de jugar por una lesión y que al final se reencontró entrenando a los niños, una actividad que no le convenció al inicio y que ahora lo llena y más por que su hijo lo acompaña gustoso.
El camino llegaba a su fin, ella sabía que si él se esperaba a la siguiente parada caminaría más, él confiaba en las indicaciones que ella le daba.
-Bájese en donde yo me bajo, caminará menos.
-Me parece bien.
Cuando estuvieron de regreso a la calle ella le señaló a donde debía caminar, se dieron un apretón de manos y se despidieron, él vio como caminó dirección contraria y a pesar de que se habían dicho "Hasta luego" nada garantizaba que fueran a encontrarse de nuevo.
iRazu*
No hay comentarios:
Publicar un comentario