martes, 19 de julio de 2016

Luna

La luz se encendió y dejó ver la soledad de la sala, el cerrojo se cerró detrás de silenciosa entrada, un suspiro mas el arrastre de los pies se hicieron presentes mientras el canto de los grillos se escuchaban afuera. Se tumbó en el sofá observando al techo, tan solo llevaba 27 días desde la despedida y el hueco en su interior se hacía más grande.

Destapó la cerveza que había comprado antes de llegar a casa y calentó el pedazo de pizza que había comprado el fin de semana, dio un mordisco, aún estaba caliente. Los pasos delataron la llegada de los vecinos, reían animosamente y sintió envidia.

La cama tenía un ligero vaivén que la mareaba mientras ahogaba sus risas, pequeños gorgojeos que comenzaron a trabarse antes de que soltara las primeras lágrimas de aquella noche. Giró a la izquierda, presionó su pecho y se encogió en posición fetal hasta que consiguió dormir, después vino la calma.

El reloj en la mesa anunció las 2:43 de la madrugada, un cosquilleo en la nariz la despertó. Al inicio le costó enfocar la imagen, una mancha blanca frente a ella la inquietó, cuando consiguió enderezarse notó la pequeña bola de nieve que tenía en su regazo, la acarició y era cálida y suave. El conejo se acomodó ante las caricias y se quedó dormido, no se hizo más preguntas y regresó a los brazos de Morfeo aceptando al pequeño acompañante.

El despertador la levantó una horas después, buscó a tientas a la pequeña criatura pero notó que así como había llegado había desaparecido.

iRazu*

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