martes, 5 de julio de 2016

La Visita

Rosa observaba el techo de su recamara en medio de la oscuridad, afuera la luna se alzaba en lo más alto y no conseguía conciliar el sueño. Había apagado cuanto aparato electrónico en su poder, no quería escuchar el tono del celular anunciando una nueva llamada, un nuevo mensaje, no por el momento.

Dio la media noche, lo sabía porque los perros de los vecinos siempre ladraban a esa hora, algo muy curioso que notó cuando se mudó pero conforme pasaba el tiempo se acostumbró al grado de que si una noche no ladraban o la pasaba en otra casa le costaba trabajo dormir, muletillas que formaron parte de su vida a las cuales sabía que no debía acostumbrarse, nada es para siempre.

Giró su cuerpo quedando de lado, mirando la  puerta que quedaba al otro extremo de la habitación, aún en la noche de Luna Nueva sabía donde estaba cada cosa acomodada, cada detalle, texturas y colores. Suspiró, los ladridos habían cesado, cerró los ojos para poder descansar.

A pesar de la hora a veces conseguía escuchar la llegada de algún vecino, identificando su humor por los pasos. Era normal, en ocasiones los escuchaba acercarse para después llegar al otro extremo de los edificios, algunos nunca llegaban a cruzar frente a la ventana de Rosa, simplemente giraban o subían las escaleras, era otra muletilla que se había instalado en su vida.

Cuando al fin creía que se dormiría, consiguió escuchar unos pasos en el pasillo de los departamentos, estos llegaron justo en frente de la única ventana de su cuarto, la respiración de Rosa se detuvo solo para esperar la partida de aquel caminante.

Silencio.

Inhaló después de sentirse sofocada, por un momento sintió que aquel extraño se había vuelto más que un nómada en un visitante. Temió asomarse por la ventana, era claro que aquel vecino se detuvo justo frente a su recamara ya que no le siguieron los pasos de despedida.

"Tal vez es mi imaginación y ya se fue"

No sabía cuanto tiempo pasó y no se animaba ver el reloj, solo trató de dormir.

***

Prendió su celular mientras se alistaba para ir al trabajo, trataba de no darle vueltas al suceso de aquella noche. Mientras la señal del aparato se restablecía su atención se distrajo en la foto que tenía en la sala, en ella una pareja en blanco y negro sonreían, aquella foto se la había regalado su madre cuando se mudó a la ciudad y a pesar de ser una foto que ha permanecido años en su familia para Rosa los dueños de aquellas sonrisas en su memoria estaban adornadas con tiernas arrugas y cabellos blancos. Aquello era lo único que le quedaba, una foto de sus buenos tiempos y el recuerdo de un aspecto mas añejo.

El celular sonó en la primera oportunidad, ella contestó por instinto.

-¿Bueno?

-¡Feliz cumpleaños! -al otro lado de la línea escuchó la voz jovial de su hermana.

-Gracias Luz.

-Apagaste tu celular toda la noche ¡No es justo!

Dejó de escuchar a la menor que no paraba de hablar y una incógnita se encendió en su cabeza.

-... yo creo que a ellos les gustaría que te dejaras consentir, nunca se perdieron un cumpleaños tuyo ni cuando estuvieron en el hospital.

iRazu*

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