lunes, 16 de mayo de 2016

Piratas


Alicia alzo la mano en la noche, introduciendo sus dedos en la vía láctea mientras el barco navegaba debajo; sintió un cosquilleo en las pequeñas yemas, el calor viajaba hasta la boca de su estómago y su cuerpo se estremeció. Cerró sus ojos para disfrutar mejor la brisa del cielo nocturno provocando que el calor se combinara con una pequeña ráfaga fresca que atravesaba su espina dorsal.

-¡Todo a Babor!

La voz del Capitán resonaba en el vacío del mar abierto, a pesar de la constante brisa había cierta quietud en aquel paisaje, eran las únicas almas que atravesaban el océano aquella noche donde solo se escuchaba la respiración de los tripulantes.

La chica, quien permanecía en la proa se rasco la nariz con la mano que había jugado con el polvo estelar minutos atrás, dejando un rastro de pecas brillantes en sus mejillas. Cansada de estar recargada en el borde de madera se recostó en el suelo mirando al cielo, preguntándose qué polo era aquél. Si realmente estaba mirando al cielo o miraba las profundidades del mar.

La luz de la luna alcanzo sus ojos oscuros bañando de perla su piel, suspiró alimentando su ser con la sal que se cristalizaba en sus labios. Miraba al cielo mientras escuchaba los pasos huecos de las botas de los tripulantes que permanecían despiertos, aquello se sentía tan irreal.

Por un instante olvidó que era prisionera de aquella tropa, olvidó que en tierra alguien la esperaba ansiosa, olvidó el sabor de los pasteles que preparaban en la esquina del centro más concurrida de la ciudad, la sensación de sus pies descalzos en el césped y el aroma a tierra mojada... en ese momento era ella y la canción que entonaba el viento.

...Alicia, despierta


iRazu*

3 comentarios:

  1. Que surreal!!! ¡Que padre que regresas! se extrañaban tus obras, todo un arte literario.

    Sublime

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    1. Muchas gracias!!! estaré tratando de escribir con mayor frecuencia :)

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  2. Muchas gracias, me da gusto que te haya gustado. :)

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