La puerta había estado siempre abierta, nunca me di cuenta en qué momento la luz del otro lado del portal se hacía cada vez mas tenue, mas débil... mas callado. Será que yo misma decidí alejarme del marco porque odiaba ser un observador más.
La música apenas y se escucha a través de la madera porosa, sutiles compases que marcan una pequeña tonada que me resulta familiar. ¿Podría ser que me permitieras bailar a tu lado una vez más? Tomando tú mano para darme cuenta de la textura presente a causa del frío de tu ciudad natal.
Doy un paso atrás, alejándome de nuevo, por más que lo anhele, por más que lo desee, aquello que extraño de ti será una escena pasada de una película arrumbada. Podré verla cuantas veces quiera, pero solo seré una espectadora como lo soy ahora, como lo fui ayer, como lo soy desde antes de darme cuenta que cerré la puerta escondiendo la llave en mi bolsillo porque me dolía tanto escucharte reír.
Y ahora la llave está perdida.
iRazu*
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