A tientas en la oscuridad entró descalza a la habitación, sintiendo el polvo que se había acumulado hace tres semanas, arrastro su pie derecho tratando de tentar algún mueble cercano sin ningún resultado. Era como si se hubieran llevado todo, la mesita donde se sentaba a escribir, el tocador con el espejo que no combinaba con la decoración, la cama... El eco recalcó el vacío siendo absorbido por las paredes que guardaban aquella memoria, una que trataría de escaparse a las tres de la mañana.
Se guío palmando la pared, fría y húmeda, esperando que la textura del yeso se reemplazara por madera, las puertas del closet siempre tenían que permanecer cerradas, tampoco estaban. Probablemente se había equivocado de habitación, pero aún en la penumbra, aún en la soledad, permanecía un aroma sutil combinado al aura de encierro, pequeñas notas a aserrín.
Una brisa se coló del lado contrario a la puerta por la que había entrado, la cortina hondeo delatando la ubicación de la ventana, era su nueva guía. Cuando llegó a ella la retiró en silencio, no había siquiera luz de luna aquella noche, tendría que guiarse aún en la oscuridad.
Cansada se recostó en el suelo, mirando al techo, recordando las figuras que buscaba cando estaba a punto de dormir. De niña había colocado calcomanías de estrellas que brillaban al caer la noche... <<Están perdidas>>. Cerró los ojos con la sensación de estar en un lugar ajeno y propio a la vez, el lugar donde solía descansar.
iRazu*
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