lunes, 24 de abril de 2017

Erase una vez...


Erase una vez
una simple fantasía,
solo letras perfumadas,
solo cuentos disfrazados...
...
solo pequeñas fantasías

***

Ella no creía en cuentos de hadas, estaba clara, pero ésto no evitaba que suspirara con cada relato, que se sonrojara con el ritmo que llevaban las historias, que se emocionara con el giro que daban los personajes; cuando llegaba a la última hoja cerraba el libro y regulaba su respiración, regresaba a su realidad y salía de la habitación.

Había días que observaba a la gente que le rodeaba, extraños con los que ni siquiera cruzaría palabras, le gustaba preguntarse qué era de la vida de los demás, qué tipo de portada tenían sus libros, si era pasta dura pero en el interior tenían hojas maltratadas por el tiempo, cuántas ediciones tendrían... y su contenido... ¿qué clase de cuentos había en su interior?

Otros días solo se sumergía en la lectura de sus propios libros, desmenuzando anécdotas que había repasado una y otra vez, en las que se permitía aventurarse en las diferentes vertientes que dirigiría la historia, subrayando y escribiendo sobre las páginas manchadas de café.

Por las noches se permitía sumergirse en ese mundo lleno de dragones, caballeros andantes, princesas y hadas, guerras entre reinos enemigos, mundos llenos de magia, bosques encantados; era el único momento en el que se permitía aceptar que aquellos relatos le gustaban, en la penumbra de la habitación, sola en la oscuridad y una vez que el encanto terminaba regulaba su respiración y salía por la puerta principal, nunca se quedaba a dormir ya que, aunque le gustaban, ella no creía en cuentos de hadas.

iRazu*

2 comentarios:

  1. Lindas fantasías, hermosos sueños, relajan el cuerpo, y siguen inspirando a seguir adelante.
    Me encanta Irazu,
    felicidades por este escrito y Gracias :)

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