jueves, 27 de abril de 2017

Sombras

Apretó sus puños tan fuertes que sintió como se enterraba las uñas en las palmas, no le importó, su corazón latía rápidamente mientras se esforzaba por mantenerse de pie, sus piernas temblaban y un escalofrío recorrió su espalda. Estaba ahí, al frente, y lo sabía... sabía que tenía la última palabra, que todos esperaban que diera la orden, que si se adelantaba o atrasaba marcaría la diferencia entre la victoria o la derrota... nadie debería estar bajo dicha presión.

***

Despertó en medio de la madrugada, con el cuerpo empapado en sudor, trató de calmar su respiración acelerada como su corazón. Sintió una punzada en sus palmas; gracias a un pequeño haz de luz de luna que se asomaba por la ventana consiguió ver las marcas que ella misma se había ocasionado, sus pesadillas estaban encontrando una manera de materializarse.

No pudo dormir de nuevo, no se atrevía, tenía el miedo de perder el control de si misma una vez que cerrara los ojos, y fue así que momentos de madrugada se volvieron noches enteras, que una simple noche se volvieron semanas, meses y las fuerzas se les estaban agotando hasta que su cuerpo le reclamó por el cansancio, dejándose caer en medio de la oficina sin importar cuantas veces su mente le reclamara estar de pie, sufrió un cortocircuito.

Despertó tres días después en el hospital y lo primero que hizo fue ver la palma de sus manos, magulladas por las uñas enterradas y deseó que esa marca fuera la única materialización de sus pesadillas. La dieron de alta bajo la promesa que descansaría, que dormiría, pero por dentro se arraigo el temor de dormir en su propia recamara, miró su cama y deseó estar lejos.

<<Al menos estás sola>>

La voz en su cabeza le repetía que debía descansar, que no había de que preocuparse, no había alguien cerca a quien pudiera hacerle daño, si sus demonios se hacían presentes no había quien pudiera presenciarlo.

Aquella noche, en medio de la penumbra, en medio de la soledad, ella vio como todas las sombras se alzaban y formaban figuras, era un ejercito del cual solo ella tenía el control, todos esperaban su señal, todos esperaban sus órdenes, ella sabía que con solo una señal, ellos destrozarían todo a su paso.

Una luz se iluminó dentro de su pecho y una melodía retumbó en sus oídos... era un recordatorio, si bien ella podía elegir que se extinguiera todo lo que tocara, también podía elegir que permaneciera en un estado de luz y belleza, sus demonios internos existían porque había luz en ella... solo era cuestión de aceptarlos y honrarlos ya que ellos han existido desde antes que ella naciera.

iRazu*


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