Lo que les contaré a continuación es información clasificada, sobre un poder legendario, tan antiguo que en unos años más se desconocerá su origen y, es por este motivo, que les revelaré el secreto.
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¿Se han preguntado alguna vez por qué el transporte público, ya sea camión, combi o taxi, los aturde con las altas? Apagando y prendiéndolas una y otra vez, cegándolos. Pues bien, pocos conocen el motivo, hasta ellos lo ignoran; pero este método es un intento de brujería, hipnotismo para ser exactos.
En la antigüedad se utilizaba esta técnica para hipnotizar al enemigo y, con éste aturdido, garantizar su victoria. Se han usado un sin fin de artefactos, desde lámparas de mano, candelabros enormes, hasta velas; éstas últimas eran más difíciles de manejar, es por ello que se inventó la bombilla. No se crean que fue para hacer más práctica la vida del ser humano, no ¡que va! Realmente fue para perfeccionar este arte de engatusar a quien quisieran.
Pero ustedes se preguntarán ¿quién fue el primero en utilizarlo, en descubrirlo? Fue nuestro creador, sí, él mismo.
Todo se remonta a la era de las cavernas, cuando el lenguaje aún no había sido inventado y no se había descubierto el fuego, fue una noche de tormenta, la primera, de hecho. Todos se refugiaban en una cueva, tenían miedo ¡jamás habían presenciado que el cielo se cayera en mil pedazos! Porque para ellos así era, lo que había arriba, sea lo que lo mantuviera allá, se había roto y ahora se caía y destruía todo a su paso.
Comenzó con un fuerte viento, luego siguió la lluvia y, por último, el rayo; y el rayo vino con el trueno, dejándolos sordos. Sólo podían ver los relámpagos, luces que se prendían y apagaban en la oscuridad. Dios estaba jugando a ser Zeus antes de su creación y consiguió su cometido: muchas vidas se perdieron aquella noche, los que se creían más fuertes subestimaron el poder y caminaron al barranco, siguiendo las luces, para después saltar; habían quedado dentro del hechizo de este poder milenario -que apenas comenzaba- y murieron.
Ahora, utilizar esta fuerza ya no se hace con los motivos que antes, los choferes sólo quieren atraerlos para cubrir su cuota, pero no saben cómo hacerlo, por eso no tienen mucho éxito.
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