viernes, 17 de febrero de 2012

No es una historia más

El estrés acumulado es una mala idea para intentar trabajar, así es como he estado los últimos días, semanas y a veces hasta siento que pasan meses; agobiada por una carga de trabajo que yo misma elegí, asfixiándome lentamente al grado que ni escribirle a la noche puedo... así que pensé escribir sin intentar escribir una historia, porque me imagino que a varios de ustedes les ha pasado.

Sentir que se ahogan en un mar amargo, tan oscuro que es imposible divisar alguna respuesta. Los últimos días han sido quejas; quejas de que no puedo con mi trabajo, que no soy capaz, que no me gusta lo que me toca realizar, el auto sabotaje en su máxima expresión. Mis amigos me dicen que hay solución, y yo me digo... estoy estresada por los trabajos que se necesitan entregar, los compromisos hechos, si elimino el estrés estaré tranquila... pero para eliminar el estrés necesito terminar de trabajar, y me encuentro bloqueada por el estrés que no me permite ni escribir: todo se vuelve un círculo sin fin.

Admito que he tenido ganas de llorar, en mi arranque de "soledad" y auto compasión, me he sumergido en un abismo tan frío y penetrante en el cual solo oigo zumbidos, truenan los oídos, me duele la cabeza, me quedo sin hambre y luego regresa ésta atacando mis intestinos sin piedad... quiero llorar y ya lo he hecho varias veces.

Llorar de coraje, de tristeza, desilusión, resignación; de un odio que me consume más allá de los huesos; llorar como un niño, la nostalgia me encara... ser un niño, correr sin importar si caigo o no y, si lo hago, admirar la herida y retarse a si mismo a tocarla, jugar, solo jugar a querer ser grandes sin imaginar que es más que una fantasía.

Hoy, admito, entré en conflicto. Caminando por los pasillos de mi escuela y encontrando a las personas que aquí conocí; son agradables, me digo, me sienta bien su presencia, la risa, las anécdotas, que te cuenten sus experiencias. Subí a realizar mis labores y recordé varias cosas al encontrar un correo de una conocida, de esas personas a las que admiras y deseas ser como ellas, recordé los rumores que llegaron en su momento y me dije ¿qué pasó? ¿cómo llegué aquí? Mi viaje tuvo un precio muy alto que antes no hubiera estado dispuesta a pagar, y que aún a veces me duele... pero, al compararlo, creo que vale la pena.

Ahora solo me pregunto si seré capaz de homenajear el nombre de todo lo que ha formado parte de mi, lo que se avecina y lo que está por venir... ¿te ha pasado?


Esta soy yo

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