Al otro lado de la puerta se escuchaban tantos ruidos que temió entrar, era tarde, estaba cansada y lo que menos quería era desvelarse. Las risas comenzaron a hacerse presente y parecía que del otro lado se armaba una batalla protagonizada por payasos por tanto barullo.
Inhaló profundo y recordó porque estaba ahí, por un momento se transportó en el tiempo en el que se iba a comer sola a la hora del recreo esperando que las niñas del colegio no la encontrarán, llegar a casa y ahogar sus miedos en un tarro lleno de galletas mientras miraba caricaturas. Desde niña sentía que algo le faltaba, hablaba con sus peluches siempre imaginando que le respondían, creando conversaciones que para ella siempre fueron reales.
Conforme pasaban los años se repetía a si misma que estaría sola, que así era mejor, sus juguetes habían dejado de responderle cuando se sentía triste, pero las voces se instalaron dentro de su cabeza, a veces se descubría a sí misma discutiendo por la lista del súper, las decisiones del trabajo o la vestimenta de diario. Temía tanto ir al psiquiatra y la internaran que guardó su secreto para sí misma.
Conoció a varias personas, visitó infinidad de lugares, sonreía pero en ella sentía que algo faltaba, seguía sintiéndose vacía.
Aún no logra entender como fue que llegó a aquel lugar, simplemente estaba formada cuando vio a un grupo de gente discutiendo acaloradamente, alzó la voz para compartir su opinión y sintió la mirada de todos y deseó ser chiquita, volverse invisible... imposible, ya no había marcha atrás.
Conforme pasaron los días aprendió tanto de esas personas que dejó de verlas como extraños, había una palabra que los definía y era la palabra familia; tuvo miedo, miedo de que la apartaran como en anteriores ocasiones, que vieran su locura y la abandonarán así que por momentos ella se escondía, temerosa, avergonzada, pero ellos jamás la soltaron y tomaron su mano así como ella eligió estar ahí para ellos. Comenzó a ver espejos en los ojos de cada alma que se paraba frente a ella, vio sus miedos, sus sueños, sus demonios y ángeles dentro de otra persona; comenzó a sentirse completa y vio que los demás hacían lo mismo... encontró lo que siempre había buscado y ahora solo bastaba abrir la puerta y entrar a llenarse de esa luz.
iRazu*
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