¿Y si hoy se acabara el mundo? ¿Acaso alguien se daría cuenta? O estarían tan ocupados que le dirían a quien fuese terminar con nosotros: "Hoy no, ni tampoco mañana, aún tengo muchos pendientes de aquí al siguiente año; hay una oferta de trabajo a la que me postule a la que me responden en un mes; tengo la agenda ocupada; los jueves a las seis de la tarde suelo estar libre, pero no el siguiente que ya hice planes..." y pidiendo posponerlo todo...
Esas plegarías no las escucha el meteorito que va a impactar contra nosotros, o al menos eso es lo que dicen en un programa religioso.
El anuncio lo dieron la semana pasada y todos lo ignoraron, ya se habían tardado este año en decir que el mundo se acabaría. La noticia duró poco el el top y fue desplazado a las 3 horas por el video de un cachorro haciendo gracias frente a la cámara y a pesar de que aún algunos periódicos, noticieros y programas de radio se detuvieron a cuestionar la nota, la poca audiencia provocó que regresaran a su programación habitual.
Y mientras me hacía preguntas existenciales al ritmo de la música que había descargado la noche anterior, sentí que alguien me observaba. Había llegado a esa casa vieja abandonada de la cual todos hablaban, parecía estar embrujada gracias a que no habían cortado el césped desde quien sabe cuándo, por los cristales rotos y las paredes desgastadas por la humedad. Mi madre siempre me advirtió que esos lugares solían ser habitados por vagabundos o drogadictos y siempre me alejaba pese a mi curiosidad aún cuando ya no seguía viviendo con ella.
Me sorprendí ver la puerta principal emparejada, miré a mi alrededor y la calle estaba vacía, miré mi reloj y aún tenía tiempo para llegar a mi cita así que me acerqué a la entrada, parecía que habían forzado el cerrojo. Adentro solamente era una versión más oscura de lo que se veía afuera sobretodo porque el sol no conseguía entrar a ciertos rincones de la casa... hacía frío.
Conforme daba un nuevo paso en aquel lugar conseguía maravillarme ante los detalles que se escondían bajo el polvo, cada vez que me adentraba me daba cuenta de que la casa tenía vida; una vida ahogada y suprimida por el tiempo. No se en qué momento me di cuenta de su presencia, llevaba más de un minuto mirando un par de ojos verdes que caminaban hacia mi, me agache para acariciar al pequeño gato negro que se acurrucaba en el hueco de la palma de mi mano, ronroneaba, y por un momento pensé que sonreía.
Se dejó cargar y pensé en llevármelo a casa, caminé hacia la salida cuando un destello nos cegó por completo...
Hoy sé que soy tan solo polvo de estrellas...
iRazu*
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